En el mundo de la música y en la vida, cuando alguien se lo propone, lo logra, incluso teniendo alguna discapacidad. La vocación y la pasión por la música superan cualquier obstáculo.
Ludwig van Beethoven empezó a tener problemas de audición cuando presentó en Viena su primera gran sinfonía a sus 29 años en 1800, no podía escuchar los sonidos agudos y con el paso de los años terminó completamente sordo, pero esto no le impidió seguir componiendo grandes obras que “escuchaba” en su mente, a pesar de su discapacidad, siendo uno de los más grandes compositores de la historia universal.
Nada puede detener a alguien cuando este se propone cumplir su misión en la vida, y ejemplos como este hay muchos:
José Feliciano nació ciego. Su meta era aprender…
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