La selección de Brasil estuvo contra las cuerdas este lunes en Houston contra Japón, pero un gol de cabeza de Casemiro y uno de Gabriel Martinelli en el minuto 96 le dieron un vital triunfo por 2-1 que envió al equipo de Carlo Ancelotti a los octavos de final del Mundial en un final de infarto.

Japón saboreó una hazaña para la historia cuando se adelantó de la mano de Kaishu Sano a la media hora, pero Brasil, con un enorme sufrimiento, consiguió dar la vuelta al marcador en la segunda mitad para prolongar su camino en el Mundial.

La Canarinha, en la que Neymar Junior estuvo en el banquillo los noventa minutos, será rival de una entre Noruega y Costa de Marfil en los octavos de final.

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El japonés Kaishu Sano celebra tras marcar el gol que puso el 1-0 en el marcador durante el partido de dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Brasil y Japón, en Houston (EE. UU.), el 29 de junio de 2026. (EFE/EPA/SAM WASSON)

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Llegará a esa ronda con enorme alivio, pero también con deberes por hacer tras una actuación globalmente gris y rescatada con más orgullo que técnica.

La previa del partido

En los aledaños del NRG Stadium se notaba una mezcla entre entusiasmo y tensión por un partido sin vuelta atrás, contra un Japón que llegaba a esta ronda como invicto, tras sumar empates de mérito ante Países Bajos y Suecia y una contundente victoria ante Túnez. Y se notó en el campo.

Brasil controló el balón, pero lo hizo con poco ritmo, sin tomar riesgos, y Japón pudo asentarse y lucir su organización y preparación táctica.

El dominio del balón del Brasil tan solo le sirvió a los hombres de Ancelotti para generar un peligro, con un disparo desde fuera del área de Matheus Cunha que el meta Zuzuki envió a córner. Pero Japón se sentía cómodo en el terreno de juego. Compitió con paciencia y orden y esperó el momento para atreverse.

Fue un fallo en salida de balón de Danilo en ofrecer a Japón la mejor oportunidad. Sano interceptó el pase en el centro del campo, avanzó hasta la frontal del área y fulminó a Alisson con un perfecto disparo raso de pierna derecha. Era el minuto 29 y Brasil se encontraba contra la pared.

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El centrocampista brasileño Casemiro (i) celebra tras marcar el 1-1 durante el partido de los dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol 2026 entre Brasil y Japón, este lunes en el estadio NRG de Houston. (EFE/ CARLOS RAMÍREZ)

Una presión que terminó provocando una involución en la Canarinha. Incapaz de reaccionar, Brasil jugó con aún más timidez, mientras Japón ganaba confianza hasta adueñarse del balón y moverlo a placer ante un rival sin respuestas. La presencia de Ronaldinho, sentado en un palco del NRG Stadium, acentuó aún más el contraste entre la gloria pasada y las dificultades actuales.

Martinelli, cambio salvador 

Hacía falta una reacción y, en el descanso, Ancelotti decidió dar paso a Endrick por Paquetá. Brasil saltó al campo con la agresividad que le faltó en la primera mitad, encerró a Japón en su mitad de campo y puso en juego el físico, con una serie de centros que le faltaron en la primera mitad.

Tuvo premio. Porque tras una gran parada de Suzuki a Bruno Guimaraes y un despeje bajo palos de Tomiyasu, Casemiro recibió en el segundo poste un centro de Gabriel y lo envió de cabeza al fondo de las mallas para sacudir a Brasil con el 1-1. Era el minuto 55 y la Canarinha se desquitó.

Vinicius firmó su primera gran jugada cuatro minutos después, un eslalon estratosférico que terminó con un remate con el exterior de la derecha que acabó en el poste tras una intervención salvadora de Suzuki.

Tras la pausa de hidratación, Ancelotti dio paso a Martinelli, preferido a Neymar Junior, y su equipo siguió empujando, pero con menos contundencia respecto al ímpetu inicial. Brasil volvió a sentir la presión, y más cuando su líder Casemiro se retiró por una lesión en la ingle, sustituido por Fabinho.

El NRG Stadium se preparaba para la prórroga, pero en el sexto minuto de tiempo añadido, Bruno Guimaraes encontró luz para entregar a Martinelli la asistencia del triunfo. El disparo del extremo, tocado por Suzuki, acabó al fondo de las mallas tras tocar el poste.

Cuestión de centímetros que entregaron el pase de ronda a Brasil y que dejaron a Japón a las puertas de la gloria.

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