El Bosque de Chapultepec ha apostado por convertir sus residuos en recursos mediante un nuevo modelo de economía circular que involucre y tenga como aliados a empresas, comerciantes y visitantes. Se trata de «Chapultepec Circular», un proyecto que busca cambiar lo que ocurre con los residuos orgánicos, inorgánicos y reciclables una vez que son desechados dentro del parque urbano más grande de América Latina.
El objetivo es recuperar estos residuos para reincorporarlos a procesos productivos, aprovechar los materiales orgánicos, a fin de disminuir la cantidad de basura que llega a disposición final. De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), tan solo en 2022, en el bosque se generaban 5.16 toneladas de residuos al día, entre desechos orgánicos, inorgánicos y reciclables. El programa, que fue presentado el pasado 29 de agosto, implica pasar de un modelo lineal, basado en extraer, usar y desechar, a uno que mantenga los materiales en circulación durante el mayor tiempo posible. Durante la presentación, José Luis Samaniego Leyva, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), resaltó que que la transición hacia este modelo requiere la participación de productores, autoridades, empresas y ciudadanía y consideró que la experiencia de Chapultepec puede convertirse en un ejemplo para otros espacios públicos y bosques urbanos del país. Natasha Uren Vázquez, directora ejecutiva del Bosque de Chapultepec, asegura que el objetivo de esta estrategia no solo es cumplir con la separación de residuos, sino asumir un papel ambiental y posicionar al bosque como un referente de economía circular.
Somos un espacio de valor ambiental, somos un espacio público y tenemos que ser un referente, por lo menos de conciencia».
En entrevista, Uren resalta que una pieza importante de esta estrategia será la puesta en marcha en octubre próximo, del Centro Ambiental de Economía Circular (CAEC) en la Segunda Sección del Bosque. Un espacio que pasará de ser un antiguo vivero a un centro de producción sostenible con aprovechamiento de residuos y un espacio de educación ambiental. Uno de sus componentes centrales será que ahí se llevará a cabo el aprovechamiento de los residuos orgánicos que se generan en el propio bosque en un área de compostaje de 1,100 metros cuadrados, la cual tendrá una producción estimada de entre 400 y 700 metros cúbicos cada cuatro meses.
Bosque de Chapultepec en datos Tema Dato / Indicador Extensión total 866.37 hectáreas (la 4ª Sección suma 180.61 ha) Categoría ambiental Área de Valor Ambiental con categoría de Bosque Urbano Afluencia anual Más de 24 millones de personas Generación de residuos (2022) 5.16 toneladas al día Modelo de economía circular Separación en 3 fracciones (orgánicos, reciclables y no reciclables) Actividades comerciales Espacios autorizados (restaurantes, cafeterías, librerías y kioscos) Fuente: Semarnat/ Sedema Empresas se suman al esfuerzo
“Tuvimos que ir a buscar a las marcas que más basura nos generan y ver cómo se hacían responsables”.
De esta manera se busca que la composta y otros productos derivados del aprovechamiento de materiales inorgánicos puedan utilizarse en el mantenimiento de áreas verdes del propio bosque. Para construir esta cadena, Natasha Uren cuenta que decidió salir en búsqueda de empresas aliadas que pudieran participar con infraestructura, materiales, capacitación y soluciones para los residuos que se generan en el bosque. Entre las compañías contactadas están Femsa, Bimbo, Dow, Nestlé y Tetra Pak, además de organizaciones especializadas en economía circular. Uren detalla que las aportaciones realizadas por estas empresas al día de hoy han sido distintas. Tetra Pak ayudó a reorganizar el centro de acopio ubicado en una de las bodegas del bosque; Femsa aportó equipamiento, como básculas, y Bimbo prepara la entrega de un vehículo ecológico para apoyar la recolección de residuos dentro de las instalaciones. De esta manera, la apuesta de Chapultepec es que la colaboración privada se traduzca en infraestructura y mecanismos que permitan que los materiales recuperados tengan un destino, no solamente en documentos que describan el problema.
Comerciantes, un eslabón clave
La estrategia del Bosque hacia la economía circular de residuos también ha incorporado a los comerciantes como una parte clave de la cadena de gestión de residuos: cada uno debió comprar sus botes para la separación de residuos y, actualmente, los 754 comerciantes formales cuentan con sus propios recipientes para la separación de residuos. Además, los vendedores reciben capacitación para orientar a los visitantes sobre dónde colocar cada residuo. El cambio ha requerido un proceso de adaptación y ha tenido momentos de tensión con comerciantes y visitantes. Uren Vánzquez considera que este momento de fricción, puede convertirse en una oportunidad para que quienes trabajan en el bosque entiendan el impacto de su actividad y acciones a favor del medio ambiente. Para reforzar esa participación, el bosque también ofrece pláticas y cursos de capacitación con especialistas. La intención es que los comerciantes no sean únicamente responsables de colocar los recipientes, sino que puedan explicar a los visitantes por qué deben separar sus residuos.
Chapultepec busca más aliados El bosque todavía necesita infraestructura para que los materiales recuperados puedan mantenerse dentro de una cadena de aprovechamiento. Uno de los principales pendientes son la adquisición de
compactadoras para PET. Este problema es tanto físico como logístico, pues este material ocupa rápidamente el centro de acopio y obliga a realizar traslados frecuentes. Sin ese equipo, trasladar los residuos a un centro de acopio implica destinar personal, combustible y tiempo; por ello, la compactación permitiría almacenar mayores cantidades y esperar a que los volúmenes hagan económicamente viable el traslado hacia empresas recicladoras. «Queremos que otras empresas que no se sumaron en esta primera ronda se sumen. Hacemos un llamado importante, necesitamos un par de compactadoras para el PET», expresa Uren Vázquez.
¿Y los residuos no reciclables? El bosque también explora alternativas para los residuos que no pueden reciclarse. Actualmente también se buscan acuerdos para que determinados materiales puedan enviarse a plantas cementeras para ser incinerados y puedan utilizarse como combustible alterno. También está pendiente el manejo de los aceites generados por los comedores y establecimientos de alimentos. La meta es que cada fracción tenga una ruta después de la separación: reciclaje, aprovechamiento de residuos orgánicos, valorización energética o disposición final cuando no exista otra alternativa. Si bien, «Chapultepec Circular» tiene avances, todavía necesita resolver varios eslabones de la cadena. La administración busca compactadoras para PET, una ruta para los aceites usados, alternativas para los residuos no reciclables y nuevas empresas que se incorporen como aliadas.
Un proyecto que comenzó antes del lanzamiento Aunque «Chapultepec Circular» fue presentado oficialmente hace unas semanas, el trabajo en este proyecto comenzó casi dos años antes, cuando Uren llegó a la Dirección Ejecutiva del Bosque a finales de 2024. Una de sus primeras acciones fue pedir que se separaran los residuos para conocer qué era lo que más se generaba, las cantidades y cuáles materiales podían recuperar su valor.
El PET fue uno de los residuos que llamó la atención. El proyecto comenzó incluso antes de que el gobierno federal publicara la
nueva legislación en materia de economía circular a inicios de 2026 y se fue construyendo mediante mesas de trabajo con empresas y especialistas. La directora recuerda que, antes de buscar soluciones, necesitaban saber qué estaba ocurriendo dentro de las 866 hectáreas del bosque. “Lo primero primero que le pedí a mi subdirectora técnica es que separaran la basura”, relata. A partir de ese ejercicio comenzaron a identificar los materiales que tenían potencial de aprovechamiento y las dificultades para recuperarlos.
Chapultepec recibe más de 24 millones de personas al año, por lo que el volumen y la diversidad de residuos forman parte de la complejidad del proyecto.
La basura que no se ve La gestión de residuos tiene además una dimensión ambiental que no siempre resulta evidente como sucede en la Primera Sección del Bosque, que es la zona más antigua, histórica y visitada del parque, con una extensión de casi 274 hectáreas Uren advierte también sobre la llamada “basura fina”: pequeños fragmentos que pueden pasar inadvertidos para los visitantes, pero que permanecen en el suelo. “No la alcanzas a ver, no la percibes, pero ahí están”, advierte. De acuerdo con la directora, estos residuos pueden compactar los suelos y dificultar la infiltración del agua. Por eso, sostiene, el problema no termina cuando una cuadrilla recoge la basura visible. El problema también se presenta en áreas que requieren recuperación ambiental como las barrancas de Dolores y Barrilaco, ubicadas en la tercera y cuarta sección del Bosque de Chapultepec. Apenas en abril pasado, Sedema informó que retiró 66 metros cúbicos de residuos de construcción y sólidos urbanos de un área de 2,968 metros cuadrados en la Cuarta Sección. Después de la limpieza, el terreno fue acondicionado para su aprovechamiento ambiental y social y se plantaron 65 árboles.
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