Las universidades públicas estatales operan con recursos tan limitados que ya enfrentan problemas al realizar sus actividades esenciales y podrían tener dificultades para cubrir los salarios del personal. Esto lo advirtió la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de la República Mexicana (ANUIES), organismo que representa a 275 instituciones.

La asociación estima que, desde 2018, las universidades públicas acumulan un déficit financiero de 50,400 millones de pesos. De esa cifra, 42,600 millones corresponde solo a las universidades estatales. Por ello, demandó al gobierno federal otorgar más recursos a las universidades públicas durante el transcurso del año. «Un llamado urgente a las Secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Educación Pública a buscar los mecanismos necesarios que permitan asignar recursos adicionales extraordinarios en este 2026 para las universidades públicas», solicitó la asociación. En 2026, explicó, se aprobó un presupuesto público 3% mayor para las universidades federales respecto al año previo. Las estatales tendrán 1.79% más recursos. Sin embargo, la ANUIES calcula que este incremento quedará rebasado por la inflación. Advirtió que, con la crisis financiera que atraviesan las universidades desde hace 10 años, será difícil que puedan cumplir la meta de cobertura del gobierno federal, que consiste en abrir un millón de espacios nuevos durante el sexenio. La ANUIES aseguró que las institución educativas están de acuerdo en alcanzar los objetivos del Plan México, la estrategia gubernamental para incrementar la inversión en el país que además contempla elevar la producción nacional científica y tecnológica. A la par, la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa la educación superior y busca que más jóvenes puedan estudiar una licenciatura.

Sin embargo, la asociación considera que el gasto educativo no crece acorde a la dimensión de esas metas. «El presupuesto federal para educación superior se encuentra en uno de los niveles más bajos», expuso. «La ANUIES expresó su profunda preocupación ante el complejo panorama financiero que enfrentan las universidades públicas del país», agregó en un comunicado. Rectores de universidades públicas han mostrado una preocupación similar. Entrevistados en diciembre, en el marco del STS Forum, dijeron a Expansión Política que el presupuesto era el principal reto para ampliar la matrícula escolar e impulsar el desarrollo científico y tecnológico. La ANUIES sostuvo mesas de trabajo con la Cámara de Diputados para negociar un incremento al presupuesto educativo. Los legisladores reasignaron más recursos al sector, pero la cifra todavía guarda distancia de las recomendaciones internacionales. Desde 2015, apunta el organismo, se observa la crisis financiera en las instituciones de educación superior estatales. Pero asegura que se agravó en los dos últimos años. «El principal problema se detecta en el impacto inflacionario, que cada año ha resultado ser mayor al incremento otorgado», explicó.

De acuerdo con la ANUIES, buena parte del gasto de las universidades se destina a los salarios, que podrían aumentar hasta 6% en este año. Sin embargo, el presupuesto anual no contempla esta inversión por separado, así que las instituciones la cubren de los recursos aprobados. «El no incluir la política salarial en el presupuesto anual de las universidades se ha normalizado en los últimos años, obligando a las autoridades universitarias a realizar solicitudes extraordinarias de incremento al presupuesto, ante el riesgo de no pagar salarios y aguinaldos», advirtió. El déficit financiero de las universidades se mantiene aunque éstas han mejorado sus mecanismos de vigilancia, control y reducción del gasto, aseguró, medidas alineadas a las políticas de austeridad gubernamentales. No obstante, estas acciones impactan poco si las universidades públicas no reciben los recursos suficientes, superiores a la inflación. «Los recursos que reciben deben ser suficientes e irreductibles en lo futuro», exigió.

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