“¡Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente!”, es uno de los gritos de protesta que llenaron la principal avenida de la Ciudad de México en la marcha del 8M por el Día Internacional de la Mujer. Miles de mujeres se manifestaron sobre Paseo de la Reforma, cada colectivo e incluso cada mujer con una causa particular, pero unidas por alzar la voz en contra de la violencia de género.

Marcharon médicas y enfermeras que denuncian recibir acoso durante sus guardias; activistas que piden borrar de los Códigos Penales el aborto como delito y permitir el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo a nivel nacional; mujeres que denuncian violencia vicaria, en la cual sus exparejas les separan de sus hijos e hijas usando el sistema judicial y madres que llevan a sus niños y niñas con la esperanza de un futuro sin violencia machista. A forma de protesta y memoria fueron bordados los rostros de Verónica Soto Hernández, víctima de feminicidio en 2019, y Pamela Gallardo Volante, desparecida desde 2017, y mostrados en la Glorieta de las Mujeres que Luchan (antes Glorieta a Colón), desde donde inició la marcha antes de las 12:00 horas. “Presidenta Sheinbaum: en México las mujeres sí lloran” y “¡qué ganas de ser monumento para que te indignes si nos tocan sin permiso!” son algunos de los mensajes que las manifestantes mostraron en carteles. Los contingentes avanzaron sobre Paseo de la Reforma hasta Avenida Juárez y al atravesar la Alameda Central se presentaron performance y cantantes de hip hop con canciones en contra del machismo. Frente al Palacio de Bellas Artes, uno de los colectivos se detuvo para abrazar a José Luis Castillo, quien lleva casi 17 años en búsqueda de su hija Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida en Ciudad Juárez desde 2009. “¡Esmeralda, hermana, aquí está tu manada!”, gritó José Luis por su hija y fue seguido por las mujeres del contingente. A diferencia de otros años en los que se registran daños a múltiples establecimientos comerciales por la acción directa de manifestantes, en esta protesta solo fueron realizados algunos grafitis a mobiliario urbano e incluso algunas taquerías y tiendas se mantuvieron abiertas sin que ocurrieran conflictos. A través de 5 de Mayo, las manifestantes entraron al Zócalo capitalino, donde la organización de la marcha del 8M emitió un pronunciamiento para demandar la creación de un sistema público de cuidados.

No aceptamos seguir sosteniendo en soledad el trabajo de cuidados que mantiene a millones de familias. (…) El Estado mexicano ha sostenido su economía y la paz social a costa del trabajo gratuito y el agotamiento de las mujeres”.

También exigieron mayor presupuesto para los refugios que dan apoyo a mujeres víctimas de violencia. “Mientras son destinados presupuestos millonarios a la militarización y a megaproyectos de despojo, las instituciones encargadas de prevenir la violencia, los refugios para las mujeres y los programas de salud reproductiva operan en una asfixia financiera sistemática”, señalaron. Denunciaron además que en México solo 1 de cada 10 muertes violentas de mujeres son investigadas y más del 90% de las agresiones sexuales en contra de las mujeres quedan impunes. Dos niños, hijos de Kenia Hernández, abogada y defensora de derechos humanos indígena, interpretaron una canción para pedir la liberación de su madre, presa desde 2020. Luego reclamaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al señalar que las y los ministros del pleno se niegan a atraer el caso de su madre, a quien consideran presa política. “Andrés Manuel dijo en 2021 que la iba a liberar para diciembre. ¿Pero qué pasó? Estamos en 2026 y ¿mi mamá está aquí con nosotros? No, ¿verdad?”, dijo uno de los niños. La marcha cerró en el Zócalo capitalino en calma, sin enfrentamientos entre la policía capitalina y el bloque negro, cuya presencia fue menor.

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