La silueta de una bicicleta formada por miles de ciclistas sobre la plancha del Zócalo de la Ciudad de México marcó el inicio de la primera rodada por la Ciclovía Gran Tenochtitlán . Alrededor de 10,000 ciclistas y patinadores convirtieron la Calzada de Tlalpan en un río lleno de ruedas. Las personas no se limitaron a estrenar la ciclovía: tomaron los cuatro carriles vehiculares de la avenida que cruza la ciudad de centro a sur para disfrutar, rodar con música y moverse libremente, en una ciudad donde en 2025 se registraron 424 muertes por hechos de tránsito, aunque solo el 2% (siete fallecimientos) fueron de ciclistas.

«Usar la bicicleta es un acto profundamente revolucionario, en una ciudad que durante décadas se diseñó solo para el automóvil. «Nos toca dar el siguiente paso, nos toca hacer la ciudad más democrática. (…) Esa es la convicción que nos inspiró para hacer la gran utopía de la movilidad, que es hacer una ciudad con bicicleta», dijo la jefa de Gobierno, Clara Brugada, al dar el banderazo de salida a las y los ciclistas, tan entusiastas que no esperaron al término del discurso para arrancar el recorrido. Sin embargo, apenas al salir de 20 de Noviembre e ingresar a Calzada de Tlalpan, las y los ciclistas se encontraron con un cuello de botella ante las obras de construcción de la Calzada Flotante que avanza a prisa en el tramo entre Tlaxcoaque y el Metro Chabacano. A cuentagotas las personas pudieron avanzar sobre la avenida, que cambió el tránsito de camiones de carga, autos, motocicletas y autobuses de pasajeros, para dar paso a una marea ciclista. Dulce Solís y su esposo llevan a sus dos hijos, un niño de siete años y un bebé de un año y 10 meses. «Yo sí la utilizaría (la Ciclovía Gran Tenochtitlán) porque vengo con mis bebés y se me hace más segura andar en la ciclovía», comparte la ciclista. Para Dulce la bicicleta se volvió su opción para moverse en la ciudad ante lo difícil que es viajar con sus hijos en el transporte público. «Es muy difícil andar en carriola con ellos, a veces no me dan el lugar. En la bicicleta voy a mis tiempos y cargando mis cosas», dice la mujer.

Frente a la zona de hoteles en Calzada de Tlalpan, un grupo de jóvenes contrastan con la felicidad de los ciclistas, al lanzar consignas contra el ataque militar de Israel y Estados Unidos contra Palestina, así como críticas contra el Mundial de Fútbol, que arranca en el Estadio CDMX (antes Estadio Azteca) en tanto solo 53 días. «¡La Copa esconde la guerra! ¡La Copa esconde el despojo!», gritan los manifestantes ante el paso de ciclistas. Carlos de la Cruz, quien pedalea junto a su esposa y sus hijos de cuatro y siete años, es ajeno a la protesta. Se concentra en cuidar el trayecto de su familia y en compartir con sus niños su gusto por la bicicleta. «Lo disfrutan un rato y convivimos todos en familia», dice. Niños y niñas pequeños sobre sillas adaptadas para ir en las bicicletas de sus padres y madres, así como adolescentes y jóvenes en grupos de amigos y amigas, parejas, personas de la tercera edad e incluso perros junto a sus dueños ciclistas atraviesan la ciudad hacia el sur. Ángela García Rojas, de 51 años, califica la ciclovía como «excelente» y comparte que para ella dos ruedas y un par de pedales se han convertido en la forma más segura de transitar la ciudad. «Me da más miedo andar en taxi con todos los casos de mujeres donde algo les ha pasado, me siento más segura en la bicicleta», dice. Ángela asegura que, a pesar de usar su bicicleta casi a diario, contar con una nueva ciclovía le permite moverse con más tranquilidad al no tener que pedalear entre el tráfico vehícular.

Cuidados por decenas de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) que mantienen la Calzada de Tlalpan libre de vehículos de motor, las y los ciclistas ven en la silueta del Estadio CDMX la meta y se detienen a tomarse selfies frente al Coloso de Santa Ursula para documentar su logro, además de tomar unos minutos para descansar. Tras una rifa de bicicletas en un parque cercano, las y los ciclistas tienen dos opciones: regresar en unidades de RTP o del Metro o pedalear de nuevo sobre Calzada de Tlalpan. Quienes deciden regresar en bicicleta se encuentran con una versión menos idílica de la Ciclovía Gran Tenochtitlán: aunque las jardineras mantienen a los vehículos a una distancia segura, es inevitable el conflicto en los cruces con otras avenidas como Calzada Taxqueña, Calzada del Hueso y División del Norte, donde automovilistas en ocasiones no dejan una distancia segura para el paso de quienes se mueven en bicicleta, pese a la presencia de elementos de la Policía de Tránsito. El bajopuente vehícular de Taxqueña fue reforzado para la protección de ciclistas con la colocación de dovelas de concreto, aunque la inclinación en el ingreso representa un reto para niños, niñas y ciclistas principiantes para controlar su bicicleta e incorporarse a la ciclovía, pues de lo contrario quedan entre los carriles vehiculares. Parches de asfalto y coladeras con un ligero desnivel provocan en ciclistas primerizos una mayor dificultad para controlar su unidad y varios usuarios coincidieron en que hace falta mayor señalización. Al llegar a Chabacano la ciclovía desaparece y la ruta para regresar al Centro Histórico debe ser improvisada por los propios ciclistas, ante el cierre de algunos de los últimos tramos de Calzada de Tlalpan por la construcción de la Calzada Flotante. Raúl Basulto, secretario de Obras y Servicios, señaló que son 30 kilómetros de Metro Chabacano a Renato Leduc los que ya están terminados de la ciclovía. «Pero vamos a estar en los próximos días haciendo la conclusión a fin de dejar por completo esta obra», señaló el funcionario. La Ciclovía Gran Tenochtitlán incluye 20,853 metros lineales de guarnición como jardineras, 43,000 metros lineales de balizamiento, 64 nuevos espacios de ascenso y descenso del transporte público, 40,000 metros cuadrados repavimentados, 338 confibicis, 5,299 canalizadores viales, 1,147 balizas flexibles y 1,410 boyas viales. «En la noche se podrá disfrutar de una ciclovía nocturna porque estará iluminada a través de un camino seguro, más de 5,000 nuevas luminarias fueron colocadas», afirmó Basulto.

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