Lo que para la industria de la moda representa un sobrante o material de desecho puede convertirse en materia prima para crear piezas de alta costura. Esa es la apuesta de Erika de Anda , diseñadora mexicana que lleva una década trabajando con textiles recuperados , pedrería y técnicas artesanales para dar una segunda vida a prendas y materiales que, de otro modo, serían desechados.
Su propuesta busca demostrar que la moda circular no significa vender ropa de segunda mano , sino transformar materiales existentes en productos nuevos , con valor artístico y comercial, sin recurrir a procesos adicionales de teñido, decoloración o tratamientos químicos. La iniciativa llegó a la pasarela K’ÁAN, el guardián de los arrecifes –Reivindicando la Moda, presentada durante la segunda edición de NAT5 Live Marketplace que se llevó a cabo en octubre en la Ciudad de México y en donde exhibió más de 300 piezas de moda sostenible con la participación de 47 modelos. La colección, inspirada en la obra de la artista Tatiana Siqueiros, tomó al océano como símbolo de protección, resistencia y regeneración. Detrás de esta propuesta está Erika de Anda, diseñadora y fundadora de este proyecto que combina la economía circular, con el arte textil y la capacitación de mujeres en situación vulnerable. En entrevista para Expansión , explicó que la iniciativa surgió de una necesidad: encontrar materiales para desarrollar sus creaciones y, al mismo tiempo, mantener una fuente de ingresos para mujeres a las que había capacitado para elaborar productos artesanales. «Para la industria eran material de desecho, pero para nosotros materia prima», explicó De Anda al referirse a los recortes y saldos textiles que comenzaron a recuperar para sus diseños.
La moda circular enfrenta el reto del mercado mexicano
Para Erika de Anda, uno de los principales obstáculos para expandir este modelo de economía circular en la moda es la percepción que existe en México sobre las prendas elaboradas con materiales recuperados. Asegura que, aunque su trabajo ha despertado interés en otros países, el mercado nacional todavía tiene dificultades para distinguir entre ropa de segunda mano y piezas de diseño creadas a partir de textiles reutilizados. «No vendemos prendas de segunda mano; utilizamos esas prendas como materia prima para crear prendas completamente nuevas de alta costura», insiste.
Capacitar a mujeres para convertir el arte en una fuente de ingresos
Como ejemplo, relató que su trabajo artesanal incluso llamó la atención de Takashimaya , una de las cadenas de grandes almacenes de lujo más famosas y tradicionales de Japón, la cual analizó sus procesos y la invitó a exhibir sus creaciones junto a marcas internacionales. Para la diseñadora, esta experiencia demuestra que la exclusividad, la calidad y la sostenibilidad pueden coexistir en una misma propuesta. «La alta costura proviene de procesos elaborados a mano bajo estrictos estándares. Queremos visibilizar lo que hacen las empresas mexicanas», señala. Sin embargo, considera que para ampliar el mercado de la moda circular en México hace falta una plataforma que permita exhibir y comercializar este tipo de propuestas. Entre sus planteamientos está impulsar una Fashion Week sustentable que reúna a diseñadores y empresas que trabajan con materiales recuperados. También considera que es necesario fortalecer la identidad de la moda mexicana y dejar de depender de tendencias extranjeras. «Lo más interesante de un país es crear su propia moda», afirma. En su empresa, explica, buscan desarrollar diseños que recuperen elementos de la identidad mexicana. En el caso del calzado, por ejemplo, retoman referencias de la cosmovisión maya y la naturaleza, mientras que en otras piezas experimentan con materiales y técnicas artesanales para alejarse de la reproducción de tendencias de marcas comerciales. Esta apuesta por transformar la industria de la moda también responde a un problema ambiental: el volumen de residuos textiles que se generan en el país y las limitadas alternativas para aprovecharlos. En México se produjeron poco más de 2 millones de toneladas de residuos textiles e 2025 y apenas 1% fue reciclado , de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Frente a este escenario, la propuesta de Erika de Anda busca mostrar que los materiales descartados por la industria pueden tener una segunda vida y convertirse en prendas y objetos de diseño. Pero detrás de cada pieza de esta diseñadora mexicana, hay también una historia de autonomía y es que el proyecto de Erika de Anda, como ella misma cuenta, comenzó con la capacitación de mujeres en situación de vulnerabilidad que buscaban alternativas para generar ingresos sin dejar de atender sus responsabilidades familiares. Fue así que a través del arte y el trabajo artesanal, la diseñadora encontró una forma de convertir esas habilidades en oportunidades económicas y a través de su fundación One Business Woman , dedicada a programas sociales de capacitación, formó a más de 10,000 mujeres en el país. Uno de los primeros proyectos que desarrolló fue en Cancún, donde identificó que varias de las participantes de este programa de capacitación enfrentaban dificultades para incorporarse a un empleo debido a las responsabilidades de cuidado de sus hijos o nietos y a las condiciones de su entorno. De esta manera, la alternativa fue capacitarlas para elaborar productos que pudieran realizar desde sus hogares, fue así que lo que comenzó con una colaboradora llegó a involucrar a 100 mujeres, por lo que De Anda decidió crear una empresa para dar continuidad al proyecto y comercializar sus creaciones.
Recuperar materiales y aprovechar los recursos de cada región
De acuerdo con De Anda, algunas de las mujeres capacitadas han desarrollado posteriormente sus propios proyectos artísticos independientes, mientras que otras encontraron en esta actividad una forma de contribuir al sustento de sus hogares. La diseñadora considera así que reconocer el valor del trabajo artesanal también implica garantizar que las participantes sean remuneradas por sus creaciones y no tratadas únicamente como mano de obra. Más allá de la industria textil, Erika de Anda plantea que la economía circular también puede impulsar nuevas oportunidades para las comunidades si se identifican los materiales disponibles en cada región y se aprovechan los conocimientos artesanales locales. Como ejemplo, mencionó, en sus procesos se han elaborado collares con escamas de pescado, un material que puede tener un nuevo uso mediante el trabajo creativo. Por ello su propuesta es realizar inventarios regionales de mano de obra, recursos naturales e insumos disponibles para desarrollar productos con identidad propia. Es así que para la diseñadora, la sostenibilidad no debe limitarse al reciclaje, sino que debe partir de reconocer los recursos existentes, fortalecer el trabajo colectivo y generar alternativas económicas para las comunidades. La apuesta de la diseñadora coincide con el mensaje de NAT5 Live Marketplace, encuentro que reunió a empresarios, especialistas, inversionistas y proyectos vinculados con la regeneración ambiental. Durante su segunda edición, realizada en el Papalote Museo del Niño, se planteó que la crisis ecológica también representa un desafío económico para las empresas y sus cadenas productivas. Para Erika de Anda, el futuro de la moda circular depende de modificar la forma en que se entiende el valor de los materiales y de las personas que participan en su transformación.
]]>
Comentarios recientes