La huella hídrica de consumo de México aumentó 16.4% entre 2012 y 2024, impulsada por el crecimiento poblacional, la expansión económica y el incremento de actividades productivas , principalmente en el sector agropecuario , de acuerdo con el reporte Huella Hídrica en México, elaborado por WWF México y AgroDer. El estudio revela que la agricultura concentra el 75.5% de la huella hídrica de producción nacional, mientras que cultivos como maíz, caña de azúcar, sorgo, café y frijol representan cerca del 60% de la presión total sobre los recursos hídricos del país.
La huella hídrica mide el volumen total de agua dulce utilizada o contaminada a lo largo de las cadenas de valor para producir bienes y servicios. En México, el aumento registrado equivale a 33 hectómetros cúbicos adicionales de agua, un volumen comparable a llenar 18 veces el Estadio Azteca. El reporte también advierte sobre el peso del llamado “comercio de agua virtual”, es decir, el agua incorporada en los productos que se intercambian entre países. México importa actualmente 2.8 veces más agua virtual de la que exporta, reflejando la creciente interdependencia de las cadenas globales de producción y consumo. “Durante este periodo la población de México creció 10% y el PIB un 17.2%”, explicó Ricardo Morales Virgen, director de AgroDer, al presentar los resultados del informe. Te puede interesar: El 93% de las mexicanas están preocupadas por el acceso a agua limpia y segura
El agua invisible detrás de la economía
Durante la presentación del estudio, Morales señaló que uno de los principales objetivos de la investigación es ampliar la discusión sobre el agua más allá de la que llega a los hogares y visibilizar la que se utiliza para producir alimentos, ropa, bienes de consumo y servicios. “El agua no es un recurso aislado; es el hilo que conecta nuestros ecosistemas, nuestra economía y nuestro bienestar”, afirmó el especialista, quien subrayó que la conservación de bosques, selvas y biodiversidad no puede desvincularse de la gestión hídrica. Sostuvo que la huella hídrica debe funcionar como una herramienta para hacer visibles los impactos ocultos detrás de las decisiones de producción y consumo. Según explicó, el indicador no solo mide cuánta agua se utiliza, sino también de qué tipo es, de dónde se extrae y en qué momento se emplea, información que permite tomar decisiones más informadas tanto desde el sector público como privado.
La mayor decisión hídrica ocurre en la mesa
Uno de los hallazgos del informe es que la huella hídrica per cápita disminuyó 6.5% durante el periodo analizado, una reducción asociada principalmente a cambios en los hábitos de consumo de la población. Los investigación atribuyen esta tendencia a una menor ingesta de productos con elevada demanda de agua, como la carne de res y algunos endulzantes, aunque aclaran que la disminución no responde a una estrategia deliberada para reducir el consumo indirecto de agua. Morales señaló que “la mayor decisión hídrica que tomamos todos los días ocurre cuando nos sentamos a comer”, al advertir que gran parte del agua consumida por una persona está asociada a los alimentos que integra en su dieta y no al uso doméstico directo. El informe muestra que una hamburguesa de 200 gramos requiere aproximadamente 2,000 litros de agua para su producción; un kilogramo de queso demanda 3,178 litros; una camiseta de algodón 2,497 litros; y un par de zapatos de piel cerca de 8,000 litros. Para los autores, entender cuánta agua se utiliza detrás de cada producto es un primer paso para enfrentar una de las principales limitantes para el desarrollo económico de México en las próximas décadas: la disponibilidad de agua.
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