Los trabajadores mexicanos deben cotizar durante al menos 40 años para alcanzar pensiones dignas o equivalentes al 70% de su último sueldo, estima la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto se debe a que México tiene una elevada tasa de informalidad laboral; muchos empleados interrumpen sus contribuciones al retiro en periodos de desempleo y menos del 10% de la población en edad de trabajar ahorra de manera voluntaria para la jubilación .
Dichos factores aumentan el riesgo de que los trabajadores no alcancen una pensión con ingresos suficientes, sino que reciban montos muy debajo de su último salario, advierte el organismo internacional en el informe Perspectivas de las pensiones de la OCDE 2026: ¿Estamos ahorrando lo suficiente para la jubilación? , publicado este miércoles.
Bajo ahorro para pensiones De acuerdo con el reporte, México tiene la brecha de contribución más baja de los países de la OCDE: se calcula que trabajador hombre con un sueldo promedio debe ahorrar por su cuenta menos del 5% de sus ingresos anuales para alcanzar una pensión equivalente al 70% de su último sueldo, mientras que en 17 países deben ahorrar un 10 adicional%. En contraste, hay nueve países, de los 41 analizados, donde los trabajadores no necesitan ahorrar nada de manera adicional. En Austria, Colombia, Dinamarca, España, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal, la pensión obligatoria alcanza por sí sola o supera el 70% del último salario de un trabajador con sueldo promedio. Además, el porcentaje de ahorro adicional para México es teórico. Se calcula al considerar que las personas tendrán una carrera laboral continua desde los 22 años hasta la edad de jubilación. En los hechos, sin embargo, no ocurre esto. La población laboral mexicana suele enfrentar interrupciones laborales por
desempleo o trabajos
informales . En el caso de las mujeres, las pausas laborales suelen ser más constantes, muchas veces por licencias de maternidad y por la
carga del trabajo de cuidados . Además, tienen una esperanza de vida más alta que los hombres y una edad de jubilación legal más temprana.
Muchas personas pueden carecer de recursos suficientes para financiar su jubilación. Una gran proporción de la población podría no estar preparada para el retiro.
Así que ellas necesitan ahorrar, en promedio, 10.8% de sus ingresos anuales frente al 9.7% que requieren los hombres en los países de la OCDE . También afecta a la futura pensión las malas prácticas de algunas empresas, que registran a sus empleados con un salario menor al real. Esto reduce el porcentaje de cotización y, al final, los recursos totales acumulados para el retiro. Los trabajadores independientes, al no estar obligados a cotizar, son la población más vulnerable. La OCDE estima que deben ahorrar de manera adicional entre el 13% y el 15% de sus ingresos anuales para alcanzar una pensión suficiente. Es por este panorama que la OCDE advierte que, en los hechos, los trabajadores mexicanos necesitan ahorrar durante 40 años para jubilarse, casi el doble de los 19 años promedio que exige el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que equivalen a 1,000 semanas cotizadas. Las dificultades para alcanzar un ahorro suficiente para el retiro han provocado protestas de trabajadores.
Por ejemplo, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ( CNTE ), el sindicato disidente del magisterio, se han manifestado en diversas ocasiones y una de sus demandas es regresar al antiguo sistema de pensiones solidarias, donde el monto de la jubilación no dependía del ahorro individual. Desde octubre de este año, los trabajadores sindicalizados del IMSS realizan protestas . Aunque sus demandas incluyen aumento salarial y la destitución de su líder sindical, también incluyen la exigencia de pensiones solidarias para todos los trabajadores.
La crisis de las pensiones México, igual que el resto de países de la OCDE, registra un aumento de las aportaciones de los trabajadores destinadas al retiro y de los rendimientos por hacer inversiones con ese dinero, pero los recursos todavía no son suficientes ante el
envejecimiento de la población . Según el informe, en México, los activos administrados por las Afores equivalen al 31% del Producto Interno Bruto (
PIB ) de 2025. Adicionalmente, expone que los activos mexicanos guardados en fondos públicos de reserva para pensiones son moderados y se ubican por debajo del 5% del PIB. Este volumen de activos en esquemas de capitalización puede ayudar a diversificar las fuentes de ingresos en la vejez y complementar los sistemas públicos de pensión, a fin de disminuir las presiones fiscales que genera el envejecimiento poblacional sobre el presupuesto público. Sin embargo, subraya la OCDE, esto no garantiza por sí mismo la suficiencia de las pensiones mientras persistan los problemas de alta informalidad laboral, las interrupciones de cotización y una baja participación en el ahorro voluntario.
Pensiones y envejecimiento poblacional El experto en seguridad social
Pedro Vázquez Colmenares explica que el reto de las jubilaciones es especialmente complicado en México, donde el
envejecimiento acelerado presiona las finanzas del IMSS e ISSSTE.
Ya estamos en la crisis, no es algo que un día nos van a contar que va a suceder.
Actualmente se observa una reducción de los trabajadores jóvenes que cotizan mientras se incrementa la cantidad de adultos mayores y pensionados. Y el pago de pensiones ya absorbe el 32% del gasto programable federal, explica en una entrevista reciente. “Si hay envejecimiento acelerado, cambian todas las reglas del juego para las instituciones de seguridad social, porque se hicieron para sociedades de mucha fecundidad, con muchos jóvenes sanos y pocos pacientes enfermos. Pero esa pirámide ya se invirtió en México, ya es una olla de presión”. Pese a esto, México no ha concretado medidas estructurales para responder al cambio demográfico, en parte, porque ocurrió más rápidamente que en otros países, señala el exdirector de Prestaciones Económicas, Sociales y Culturales del ISSSTE y autor del libro Pensiones en México, la próxima crisis . En el IMSS se duplicó el número de adultos mayores derechohabientes en solo 30 años, ilustra, y en el ISSSTE ocurrió en 15 años. En comparación, los países desarrollados tardaron mucho más en esa transición. Asegura que a Italia le llevó 60 años; a Suecia, 86, y a Francia, 114 años, lo que les dio tiempo para adecuar sus políticas e instituciones. «Ya estamos en medio del problema del envejecimiento. Todos los años las pensiones avanzan como un tsunami, absorbiendo espacios que antes tenían salud, educación, infraestructura, seguridad».
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