El show debe continuar y queda en manos de un chico que es campeón del mundo con 19 años recién cumplidos… En el mayor de los escenarios se escenificó el traspaso de poderes entre Messi, dos décadas mayor, y Lamine Yamal, el nuevo rey.
La Pulga cedió la corona que había conquistado en Catar 2022 el último día del Mundial ante un irresistible talento que ha paseado por Norteamérica lastrado por una lesión muscular que no le dejó mostrar a menudo su mejor versión, pero arreglándoselas para ser decisivo en varios partidos.
Un gol en todo el torneo puede saber a poco y la falta de eficacia fue su principal debe en su primera presencia en el gran torneo, que terminó en cualquier caso con una gran alegría.
Por su parte, el icono argentino firmó un crepúsculo fascinante en la Copa del Mundo, para muchos la mejor actuación individual en la historia de la competición, aunque acabó llorando por la frustración del subcampeonato.
En términos estadísticos, Messi firmó ocho goles y cuatro asistencias, pero sobre todo logró levantar a un equipo que parecía batido en cada una de las cuatro eliminatorias previas a la final. Los inmortales, comenzaron a llamarlos, hasta que se toparon con España (1-0).
– «Made in La Masia» –
Lamine, heredero del 10 de Messi en el Barcelona, fue el bebé al que el ídolo argentino ungió en un baño en el marco de una campaña solidaria. La fotografía es icónica.
«Es una locura que exista esa foto, la vida es una locura», resumió Messi sobre el recuerdo cuando le preguntó el viernes la leyenda del fútbol americano Tom Brady.
El Mundial 2026 fue el último baile de Messi, pero también de su mejor enemigo Cristiano Ronaldo, a los 41 años tras la eliminación de Portugal (1-0) frente a España en octavos.
También se despidió entre lágrimas de la competición Neymar, con una participación residual en la selección brasileña, y el ídolo croata Luka Modric, camino de los 41 años.
Cerrada la página de esta generación gloriosa, es tiempo de Lamine, cuyo rostro adolescente ha iluminado durante el Mundial una de las gigantescas pantallas de Times Square, en el corazón de Nueva York, justo enfrente de la de Messi.
A miles de kilómetros, el Barcelona sacaba pecho de haber sido la escuela de ambos futbolistas.
«Made in La Masía«, nombre de su escuela de formación, tituló el club español un vídeo en redes sociales en el que alternaba algunas de las mejores jugadas de ambos en las categorías inferiores.
Ambos procedentes de familias humildes, encontraron en la prestigiosa cantera azulgrana el vehículo para crecer como personas y futbolistas.
«Lo que ha hecho mi madre, lo que ha hecho mi padre, yo no lo podría hacer por otra persona que no sea un hijo. He entendido que ese esfuerzo solo pueden hacerlo los padres. Es algo que nunca podré devolverles», señaló Lamine agradecido durante el torneo.
Con padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, el extremo reúne en su fútbol lo mejor de la calle y de la academia.
– «Él será quién decida» –
De niño imitaba los regates de Neymar, virtud que ha conservado y a la que con el tiempo añadió un sentido del juego colectivo que le convierte en un fuera de serie.
Porque regate tienen muchos, pero la visión periférica, el control de la situación y el ‘timing‘ lo sitúan en la liga de los elegidos.
Fuera del campo también impresiona, capaz de regatear la presión y con una personalidad que ha ido marcando cada vez con más fuerza desde que irrumpiera en la élite hace ya tres años.
Campeón europeo con la Roja a los 17 años cuando se dio a conocer en el planeta fútbol, Lamine tiene el destino en sus manos.
«Para durar, hay que encontrar un equilibrio entre el trabajo duro y el arte… Él será quien decida si se mantiene en el nivel más alto durante muchos años», dijo durante el Mundial el exjugador Thiago Alcántara, que lo conoce bien tras haberlo dirigido en el Barcelona.


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