El resultado de las elecciones de este 3 de noviembre en Estados Unidos Estados Unidos, más allá de fortalecer o debilitar a Donald Trump en sus últimos dos años de mandato, también tendrá un impacto para México. Si los demócratas se quedan con la mayoría de la Cámara de Representantes y el Senado, como se proyecta, Donald Trump puede convertirse en lo que llaman un lame duck (pato cojo, al perder el control de las Cámaras) , y, a partir de esa situación, buscaría recuperar la aprobación de su gobierno apuntando al tema de política exterior, en particular contra México, un aspecto concreto que le ha redundado en popularidad: la seguridad y el combate contra el narcotráfico.

Pero si los republicanos se quedan con el Congreso el panorama tampoco es alentador, Trump se fortalecería y el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá entraría en zona de riesgo durante lo que resta de su Presidencia. Expertos consultados por Expansión Política detallan que la proyección es que Trump termine su segundo mandato con un Legislativo dominado por los demócratas; es decir, con un Congreso dividido. “Si es así, probablemente Donald Trump tenga poco margen de maniobra en la política interna. Por lo tanto, tendría limitaciones para presentar iniciativas nacionales. En este contexto, una opción podría ser que Trump se muestre más agresivo en la política exterior, donde tendría mayor libertad de acción”, explica Rafael Velázquez, presidente del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM) y profesor de la Universidad Autónoma de Baja California.

Un Trump debilitado puede presionar contra México El principal riesgo para México, si los demócratas se quedan con la mayoría en el Congreso o si hay un Legislativo dividido en el que un partido tenga más posiciones en la Cámara de Representantes y el otro en el Senado, es que Trump presione más a México instrumentando acciones contra lo que se califica como narcopolítica. “Si se da ese escenario, vamos a estar ante un presidente debilitado en el interior, no en su relación con México, sino debilitado hacia el tema interior en Estados Unidos, lo que llaman un presidente lame duck . Ante esa situación de debilitamiento, tratará de recuperar algo de margen político y de aprobación a través de un resultado importante en seguridad en temas con México”, plantea José Andrés Sumano, profesor de El Colegio de México.

Trump podría aumentar la presión sobre México para combatir al narcotráfico, incluso con una mayor participación de las agencias estadounidenses encargadas de su combate”

Y en busca de esa incrementar aprobación puede venir más presión para México en un tema en el que tiene la mirada puesta: que entreguen a políticos vinculados con el narco. “Pudiera tratar de hacer algo en materia de seguridad como alguna acción unilateral del tipo de ir por el arresto de algún gobernador; cosas de ese tipo pudiera intentar hacer, ahí está el riesgo mayor para México donde pudiera venir el cambio más importante”, agrega. La detención de Rubén Rocha, gobernador con licencia de Sinaloa, es un pendiente que tiene Trump. Al político morenista se le acusa de tener vínculos con “Los Chapitos”, una facción del Cártel de Sinaloa y aunque se solicitó su detención con fines de extradición, no ha procedido porque Estados Unidos no ha entregado las pruebas solicitadas por el gobierno de México.

Un Trump fuerte puede frenar el T-MEC El contraste tampoco ofrece escenarios positivos: si el partido de Trump no tiene una marcada derrota y logra conservar una de las dos cámaras o se queda con ambas, entonces Trump puede verse fortalecido de cara a sus últimos dos años. En ese escenario, se vislumbra que México tendría que esperar hasta el próximo cuatrienio para que el Tratado Comercial con Estados Unidos y Canadá se amplíe 10 años más, pues Trump optaría por mantenerse en la modalidad de revisiones anuales que ya implementó. “Lo más probable es que Trump vaya a buscar mantener las cosas como están, con estas revisiones anuales, mientras el tratado sigue vigente en el fondo. De alguna manera, a él le da margen, le da poder y a él le gusta estar en ese tipo de posición en las negociaciones, donde él tiene las cartas de alguna forma”, comenta Sumano. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha plantado que pasando las elecciones intermedias de Estados Unidos pueda llegarse a un acuerdo. Para los expertos, en materia comercial, no se prevén fuertes riesgos porque México es un socio clave para Estados Unidos. “El escenario posible sería que el TMEC mantenga su continuidad a pesar del resultado de la elección”, comenta Rafael Velázquez.

México da avances para salir bien librado, pero está el riesgo de la narcopolítica”

Dos años de tensión más para Sheinbaum Donald Trump se acerca al fin de su mandato como un presidente débil. Hoy, el republicano tiene una aprobación de 33%, de acuerdo con el diario estadounidense Washington Post . El fenómeno conocido como lame duck no le conviene a México, pues pude propiciar un presidente más explosivo. “A México no le conviene un Donald Trump débil porque tendría reacciones impredecibles. En cambio, un Donald Trump fuerte podría ser más predecible y abierto a la negociación”, dice Velázquez. En los casi dos años que Sheinbaum y Trump han coincidido, México ha enfrentado presión en seguridad, migración, comercio. Para evitar aranceles y aminorar los efectos de las advertencias, el gobierno de Sheinbaum ha buscado dar resultados. Para los expertos, los próximos dos años de Trump al frente del gobierno de Estados Unidos no serán fáciles para México. “Los dos siguientes años van a ser complicados para la política exterior de México debido a la vecindad inmediata y a que los políticos estadounidenses toman a México como una ‘piñata’ para ganar legitimidad interna”, agrega Velázquez.

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