Rosa García recorre Paseo de la Reforma, que durante los cinco partidos de la selección mexicana se convirtió en el epicentro de la afición que siguió el Mundial de Futbol fuera del Estadio CDMX . Mientras empuja uno de los contenedores de basura hacia el Ángel de la Independencia , recuerda que el último encuentro, en el que México fue eliminado por Inglaterra el domingo 5 de julio, registró una importante asistencia , aunque con un ambiente más ordenado. «Sí hubo bastantíta gente ayer, la verdad, pero estuvo más controlado», comenta. Sin dejar de trabajar, Rosa explica que, pese a la cantidad de personas que acudieron al último partido, la jornada más complicada fue la del encuentro entre México y Ecuador, disputado el pasado 30 de junio, cuando la afluencia de aficionados representó un mayor reto para las labores de limpieza.
«Es bastante pesado porque encontramos de todo: botellas con orines, bolsas de basura, botellas de tequila», contó a Expansión Política . Este lunes 6 de junio, cuando ella llegó desde Chimalhuacán, Estado de México, para iniciar su turno a las seis de la mañana, aún había montones de basura sobre Paseo de la Reforma que sus compañeros recogían con palas. Durante el partido México contra Ecuador se recolectaron en la capital alrededor de 40 toneladas de basura, de acuerdo con la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse). Por esta labor, los trabajadores de limpia ganan alrededor de 320 pesos por día. Rosa es parte del dispositivo de limpieza implementado por el Gobierno capitalino durante y después del juego entre México e Inglaterra, con un ejército de 1,000 trabajadores de diversas secretarías en tres turnos, un total de 3,000 personas a cargo de dejar libre la basura Paseo de la Reforma. José, quien integra una de las brigadas de limpieza del turno nocturno, respiró tranquilo cuando perdió la selección mexicana frente a Inglaterra, pues aunque apoya a los jugadores de su país, eso significaba que no tendría que trabajar dos turnos seguidos como en el partido contra Ecuador. «Me tocó doblar turno esa vez, nos dieron las seis de la mañana y todavía había borrachos aquí, no terminábamos y tuvimos que seguirle», dijo.
Está por cumplir tres años como parte del equipo de limpia, pero lleva solo unos meses asignado a Paseo de la Reforma. José asegura que el Mundial ha sido la temporada más pesada: en la celebración tras la victoria de México contra Ecuador, aunque había decenas de contenedores de basura, muchos asistentes decidieron arrojar sus desechos en las jardineras o dejar desperdicios y empaques de comida sobre banquetas, coladeras y el arroyo vehícular. Incluso al vaciar los contenedores instalados por el Gobierno capitalino, José se encontró con pedazos de botellas rotas que sacó del fondo con las manos. «Uno se arriesga mucho, gracias a Dios ese día traía mis guantes», sostuvo. Dentro de dichos contenedores hay también rastros de la fiesta que no fue: banderas de México y mantas de apoyo a la selección mojadas por la lluvia y el lodo, algunas playeras rotas y sombreros aplastados. A la par, los contenedores guardan cientos de latas de cerveza vacías, decenas de espumas y serpentinas en aerosol y palos de madera que les fueron decomisados a las y los asistentes durante la transmisión del partido de este domingo en Paseo de la Reforma. Pese a que son cientos los trabajadores que laboran en cuadrillas, la mayoría rechaza hablar ante medios de comunicación por miedo a sanciones. «No podemos dar entrevistas, me va a ver mi supervisora y me va a reportar», respondió una de las brigadistas.
Además de los trabajadores de limpia, funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México participaron como voluntarios a cargo de los contenedores de basura -750 en los partidos de México contra Ecuador e Inglaterra- colocados en la avenida, en un intento de separar por tipo de residuo y contener la cantidad de desechos tras cada juego. Blanca Rico, trabajadora del Gobierno capitalino, es una de las voluntarias que llamó a la ciudadanía a depositar su basura en los contenedores durante el partido entre México contra Ecuador y tuvo su misión clara. «Mantener la ciudad limpia, evitar que la basura se vaya a las coladeras y las inundaciones, ya ve que ahora las lluvias están fuertísimas, entonces hay que evitar que las coladeras se tapen», comentó.
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