Amlitos y Sheinbaumluches llenaron las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México en el Segundo Informe de la presidenta Claudia Sheinbaum este domingo. Ante 200,000 personas , la mandataria cerró en el Zócalo capitalino su gira por los estados del país, en la cual mantuvo como centro de su mensaje la defensa de la soberanía del país, a dos años de su gobierno que han estado marcados por la tensión frente a Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

«¡Lleve su Pejelego! ¡Lleve su Sheinbaumlego!»

Entre los miles de asistentes, lejos de Trump, quien se mantiene presente es Andrés Manuel López Obrador, expresidente, quien pese a llevar dos años en retiro en su rancho en Palenque, Chiapas, estuvo en el Zócalo en forma de peluches, llaveros, alcancías, tazas y estampas. Con traje de Adelita, Julia Klug -simpatizante de Andrés Manuel López Obrador desde hace 30 años- sigue con su tradición, ahora apoyando a Claudia Sheinbaum. «Extrañamos profundamente a nuestro presidente López Obrador, pero estamos para apoyar a nuestra presidenta, primer mujer presidenta de la República. «Habrá quienes no estén de acuerdo porque están perdiendo privilegios, pero para la mayoría de los mexicanos es una bendición tener una mujer presidenta como Claudia Sheinbaum», dice la mujer. «¡Lleve su Pejelego! ¡Lleve su Sheinbaumlego!», grita Geral Tinajero, quien aprovecha el cierre de la gira de la presidenta para vender por 50 pesos miniaturas del expresidente López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum al estilo Lego. «Aunque ya se haya ido el señor, piden todavía a López Obrador, el famoso Peje», cuenta el comerciante. «Tomen asiento», dijo la maestra de ceremonias poco después de las 11:00 horas. «¡Ay sí, ahorita, espérame!», gritaron algunos de los asistentes, pues menos de una quinta parte alcanzó silla, mientras la gran mayoría tuvo que mantenerse de pie o sentarse en el piso. Pese al cansancio de algunos de los asistentes que llevaban en la plaza desde las 7:00 de la mañana para alcanzar sillas en la parte frontal al escenario, al salir Sheinbaum fue recibida con gritos de «¡presidenta, presidenta!» y «¡es un honor estar con Claudia hoy!».

«El presente y el futuro de nuestra patria, ese solo le pertenece al pueblo de México», afirmó la mandataria, al colocar como esencia de su discurso la defensa de la soberanía nacional. A diferencia de la invasión francesa o la guerra contra Estados Unidos en el siglo XIX, hoy la amenaza contra México no consiste en la llegada de fuerzas armadas de un país extranjero, sino a las presiones -a través de la imposición de aranceles y de acusaciones sobre colusión entre el Estado mexicano y el crimen organizado- ejercidas por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. El sol del mediodía empujó a que cerca de un tercio de las personas en el Zócalo salieran de la plaza mientras la presidenta iba apenas a la mitad de su discurso. Algunas personas se cubrían del sol con las banderas de alcaldías como Venustiano Carranza e Iztapalapa, así como con lonas de organizaciones como SUMA Construyendo Sociedad y BOSS MN. «¡Qué viva la sobernia nacional, qué viva la justicia social, qué viva la libertad y la democracia!», fue el grito con el cual Sheinbaum cerró su discurso. Las miles de personas salieron a paso rápido y entre algunos empujones por las calles del Centro Histórico hacia el Metro, Metrobús y los camiones que esperaban a algunos en Paseo de la Reforma y Eje Central Lázaro Cárdenas para regresarlas a sus hogares. Mientras cuadrillas de limpieza barrieron el Zócalo para dejar la plaza limpia tras el paso de la multitud de personas.

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