Ferrari ha dado el paso más arriesgado de su historia reciente al presentar el Luce, su primer vehículo deportivo de lujo completamente eléctrico.

El lanzamiento no solo marca el ingreso formal de la mítica casa de Maranello a la era de la electromovilidad, sino que rompe con esquemas estéticos y estructurales al convertirse en el primer modelo de cinco plazas en la trayectoria de la escuadra italiana.

Diseñado en colaboración con la agencia LoveFrom, liderada por el exjefe de diseño de Apple Jony Ive, el automóvil llega al mercado con un precio exclusivo de 640,000 dólares estadounidenses.

El debut de este superdeportivo ha desatado un auténtico terremoto financiero y una profunda división de opiniones que ya lo posicionan como el lanzamiento más controversial de la compañía.

Patrocinadores Oficiales de la RevistaIMX

En las horas posteriores al evento de presentación, el valor de las acciones de Ferrari en el mercado de Milán sufrió un desplome del 8%.

Mientras tanto, las plataformas digitales se han transformado en un campo de batalla donde los fanáticos más radicales tildan al vehículo de «chatarra digna del basurero» y los entusiastas de la vanguardia lo califican como una «magistral muestra de diseño».

La crítica más feroz y de mayor peso político provino de Luca Cordero di Montezemolo, una de las figuras más respetadas y emblemáticas de la organización, quien fungió como director ejecutivo de la empresa entre 1991 y 2014.

Bajo su mandato, la marca del Cavallino Rampante no solo multiplicó exponencialmente sus ventas globales, sino que vivió su época dorada de dominio absoluto en la Fórmula 1 junto a Michael Schumacher. Montezemolo fue implacable al sentenciar: «Estamos arriesgando la destrucción de un mito y siento mucha pena por eso; espero que al menos le quiten el caballo rampante a ese carro».

Esta audaz apuesta de Ferrari se ejecuta en un contexto global sumamente complejo y a contracorriente de las tendencias actuales de la industria automotriz de alta gama.

Rivales directos de la categoría de superdeportivos, como Lamborghini y Porsche, han tomado la decisión estratégica de frenar o reducir el alcance de sus planes de electrificación total debido a una notable desaceleración en la demanda global de estos motores.

A este escenario se suma la agresiva y feroz competencia comercial que imponen los fabricantes del mercado de la República Popular China.

El director ejecutivo de la firma italiana, Benedetto Vigna, defendió el proyecto desde Roma explicando que el desarrollo del Luce—término que se traduce del italiano como «luz»—tomó media década de intensas investigaciones técnicas.

La corporación había descartado inicialmente la idea de construir un vehículo propulsado netamente por baterías, enfocando todas sus energías previas en el desarrollo de plantas motrices híbridas que combinaban de manera eficiente la combustión de gasolina con la asistencia de celdas eléctricas.

Mantiene tradición

En el apartado técnico y de rendimiento mecánico, el Luce hace honor a la ingeniería de velocidad que caracteriza a la escudería de Maranello al incorporar un motor eléctrico de manufactura propia acoplado en cada una de sus cuatro ruedas.

Esta configuración de tracción integral le otorga al gigantesco deportivo una capacidad de respuesta inmediata, permitiéndole acelerar de 0 a 60 millas por hora (aproximadamente de 0 a 96 kilómetros por hora) en un impactante tiempo estimado de apenas 2.5 segundos.

La gerencia de Ferrari enfatizó que el 100% de los componentes mecánicos, tecnológicos y estructurales del Luce han sido fabricados internamente en sus talleres de Italia.

Esta política corporativa busca garantizar que la propia firma pueda proveer servicios de mantenimiento y reparaciones complejas a largo plazo sin depender de proveedores externos. Con esta estrategia, la casa automotriz pretende blindar el valor de reventa del automóvil en el mercado secundario y ofrecer tranquilidad a los coleccionistas que adquieran esta polémica pieza histórica.