La política energética en México ha entrado en una nueva fase. La presidenta Claudia Sheinbaum dejó atrás el discurso de rechazo de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) , respecto del fracking o fractura hidráulica , para abrir la puerta al uso de esta técnica. Ante la elevada dependencia de gas natural del extranjero, Sheinbaum anunció que evaluará nuevas técnicas de exploración para la obtención del combustible, en las que se priorizará la innovación y un menor impacto ambiental.
El rechazo explícito de López Obrador
Desde el inicio de su mandato, el expresidente López Obrador fijó una postura clara contra el fracking. El 1 de diciembre de 2018, durante su toma de posesión en el Zócalo, aseguró que su gobierno no recurriría a esta técnica por sus efectos ambientales. “No se utilizarán métodos de extracción que afecten la naturaleza… como el fracking”, afirmó ese día ante miles de asistentes. En mayo de 2019, insistió que quien dañara el medio ambiente sería castigado y reiteró su postura en contra del fracking, los transgénicos y las minas a cielo abierto. “El que dañe el medio ambiente es castigado y hemos ya fijado posturas importantes en poco tiempo. Les recuerdo, dijimos no al fracking, o sea no a esos métodos de explotación que utilizan agua en demasía y contaminan el medio ambiente», dijo entonces. El expresidente mantuvo esta postura a lo largo de su sexenio, bajo el argumento de que la fractura hidráulica implicaba un uso excesivo de agua y riesgos de contaminación, e incluso buscó elevar a rango constitucional su prohibición hacia el final de su gobierno. La postura del ex mandatario se alineó con una visión de soberanía energética centrada en el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la reducción de la dependencia externa, pero sin recurrir a yacimientos no convencionales explotados mediante fractura hidráulica. Incluso en su último informe de gobierno en el Zócalo capitalino, AMLO resaltó como uno de sus compromisos cumplidos el haber prohibido la perforación de pozos de gas y petróleo crudo mediante esta técnica.
Sheinbaum, de rechazo a evaluación
La postura de López Obrador empezó a cambiar con la llegada de Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional. Aunque durante su campaña presidencial, mantuvo una postura crítica hacia el fracking , ahora su administración ha dado señales de apertura a esta técnica como parte de una estrategia para reducir la dependencia del gas natural importado , principalmente desde Estados Unidos. Durante su campaña (2023–2024), Sheinbaum mantuvo esa línea. Su postura fue crítica hacia el fracking convencional, al que asociaba con impactos ambientales graves, particularmente en agua y ecosistemas, en congruencia con el discurso de la llamada Cuarta Transformación. En febrero de 2024, Sheinbaum prometió al igual que su antecesor que no permitirá más el uso de dicha técnica ni la minería a cielo abierto, bajo el argumento de los daños graves que ocasionan estas actividades.
Este discurso cambió con su llegada al poder, en octubre de 2024. En ese año, más de 40 organizaciones que integran la Alianza Mexicana contra el Fracking , llamaron a la presidenta a retomar su promesa de campaña de prohibir la fractura hidráulica y urgieron a los legisladores del Congreso de la Unión a hacer avanzar en esta prohibición. Esto a través de las llamadas Reformas del Medio Ambiente consistentes en cambios constitucionales del artículo 4 -referente al derecho a un medio ambiente sano- y el artículo 27 -en la que se establece la gestión de recursos y el desarrollo con un enfoque de sostenibilidad. “La mejor forma de conmemorar el Día Internacional contra el Fracking es prohibiendo el uso de esta tecnología y el desperdicio y contaminación de agua que provoca”, subrayaron organizaciones ambientalistas el 11 de octubre de 2024. Meses después, en marzo de 2025, Beatriz Olivera Villa , integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, acusó que la propuesta de reforma había sido desechada, según lo confirmó el diputado de Morena Joaquín Zebadúa. En agosto del año pasado, el gobierno anunció la nueva estrategia para rescatar a Pemex, la cual tenía entre uno de sus objetivos aumentar la producción nacional de gas. “Necesitamos ese gas y debe ser nacional. Tenemos que reducir la dependencia y buscar ese gas en yacimientos convencionales o en yacimientos de geología muy compleja”, apuntó el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla. En febrero de este año, la presidenta indicó que con el acompañamiento de expertos se analizaba el uso en México de la explotación del gas a través de fractura hidráulica o fracking para elevar la producción, ante la dependencia de alrededor del 75% del gas natural que se consume desde Texas. “Pero está en estudio todavía, y en caso de plantear una tecnología distinta, pues entonces, con los expertos que se dedican a esto; ambientalistas, en fin, con una participación integral, obviamente ahí donde se llegara a hacer, si es que se hace, tiene que haber aceptación de la comunidad siempre, pero sí es un tema a discusión general de cómo fortalecemos la soberanía energética de nuestro país”, mencionó. El anuncio provocó una respuesta por parte de ambientalistas. La organización Greenpeace y la Alianza contra el Franckig acusaron al gobierno de dar un nuevo impulso al uso de esta técnica sin mencionar su nombre, pero con las mismas características y consecuencias de la fractura hidráulica. «La tecnología del fracking sí ha cambiado. Ahora utiliza más agua, más químicos tóxicos y permite llegar a mayor profundidad en la tierra para obtener más hidrocarburos. Esto significa más contaminación y más riesgos», señalaron. A pesar de las advertencias, Sheinbaum informó el miércoles que su gobierno realizará una revisión científica de nuevas tecnologías de extracción de gas, con el apoyo de científicos, expertos en agua y en geología, les indicará si hay una tecnología que pueda usarse sin que esto implique los daños que en su momento ocasionó esta técnica en Estados Unidos. De acuerdo con la organización AIDA, en Estados Unidos desde hace años se han evidenciado los daños ambientales y para la salud de esta técnica, lo que incluso ha llevado a su prohibición en algunos estados, como Vermont, Nueva York, Maryland y Washington. Para justificar su introducción a México, la presidenta ha dicho que hay nuevas tecnologías que son menos dañinas para el medio ambiente. «Yo hablé en contra del fracking tradicional, pues cómo vamos a ir al fracking tradicional nosotros. Ese no. Son nuevas tecnologías de explotación, con menores impactos ambientales, que nos abren la posibilidad de utilizar ese gas. «Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional…nos abren la posibilidad de que el agua sea reciclada, de que no se usen estos químicos tan potentes que son difíciles de reciclar», aseguró.
]]>
Comentarios recientes