El proyecto turístico Perfect Day Mahahual, impulsado por Royal Caribbean en la costa sur de Quintana Roo, enfrenta un nuevo frente de presión regulatoria y social. A la clausura total temporal impuesta recientemente por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por obras realizadas sin autorización de impacto ambiental, ahora se suma la exigencia formal de Greenpeace México para que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rechace de manera definitiva y permanente los permisos del proyecto.

Este jueves, representantes de la organización acudieron a las oficinas de la dependencia federal para entregar un análisis técnico independiente en el que identificaron omisiones, subestimaciones de riesgo y posibles afectaciones ecológicas y sociales presentadas en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del desarrollo que, a su juicio, hacen inviable el megaproyecto en Mahahual. Perfect Day Mahahual está planteado como un parque turístico orientado al mercado de cruceros, con capacidad estimada para recibir hasta 21,000 visitantes diarios. La inversión anunciada para el destino ronda los 600 millones de dólares. El plan es respaldado por sectores empresariales locales, que lo consideran como una oportunidad de crecimiento económico, pero también ha detonado alertas por su escala y localización en ecosistemas costeros sensibles. De acuerdo con el documento entregado por Greenpeace, la evaluación ambiental presentada por la empresa ante las autoridades competentes presenta importantes omisiones. Una de las más significativas es la falta de consideración sobre la posible deforestación de más de 16 hectáreas de manglar, un ecosistema protegido que desempeña un papel crucial como barrera natural contra huracanes, hábitat para diversas especies de fauna y regulador del ciclo hídrico. Ante ello, la organización advierte que la remoción de esta cobertura vegetal puede fragmentar corredores biológicos y afectar especies clasificadas en riesgo.

De acuerdo con los ambientalistas, otro punto crítico y en riesgo es el acuífero, debido a que Mahahual se asienta sobre un sistema kárstico, donde el agua circula principalmente por el subsuelo. Ante ello, Greenpeace advirte que la construcción de albercas, infraestructura y servicios turísticos sobre suelos deforestados reducirá la infiltración, lo que puede alterar el flujo subterráneo. Además, se prevé la generación de descargas de aguas residuales y extracción de agua mediante pozos, factores que, acusan, no son evaluados aún con suficiente detalle en la MIA. El estudio también señala los impactos a la biodiversidad. Mientras la empresa reconoce 39 especies de fauna en el predio, el análisis independiente estima que pueden existir al menos 306 especies en la zona, incluidas tortugas marinas, felinos y otras bajo categorías de protección, por lo que advierten que la fragmentación del hábitat y el incremento de actividad humana puede aumentar la presión sobre estas poblaciones.

En materia de residuos, Greenpeace señaló que la localidad carece de infraestructura adecuada para manejar el volumen proyectado. Se estima que el parque generaría más de 130,000 toneladas de residuos de construcción y miles de toneladas adicionales de basura durante la operación, equivalentes a los desechos de una pequeña ciudad. A ello se suman los posibles efectos sociales, como presión sobre el abasto de agua, encarecimiento de bienes básicos, desplazamiento de actividades locales y un modelo económico dependiente de cruceros con baja derrama comunitaria. El posicionamiento ocurre luego de que el pasado 30 de enero Profepa clausuró temporalmente las obras por trabajos de relleno, compactación y demolición realizados sin autorización federal, en un polígono con vegetación costera y presencia de manglar. A pesar de ello, el pasado 5 de febrero la organización Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DEMAS) denunció que los trabajos continúan en el lugar, en tanto que difundieron videos donde se observa maquinaria pesada operando en el predio de más de 4, 400 metros cuadrados. Se pide además que, antes de que inicie el proyecto, las autoridades del estado y federales atiendan las necesidades básicas como alumbrado y drenaje. Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo este lunes durante su conferencia mañanera que «no puede haber un desarrollo de miles de dólares junto a una comunidad que tiene necesidades», por lo que pidió que estas demandas deben ser atendidas. Añadió que, aunque existe una zona de manglares en los terrenos a impactar, esta no será afectada: «Lo más importante es que haya información a la comunidad y en todo caso, pues que ya el propio promovente establezca cuáles son sus condicionantes”, dijo. En materiales informativos del proyecto “Perfect Day México”, la empresa sostiene que el desarrollo operará bajo estándares de sostenibilidad, con infraestructura para mitigar impactos y una narrativa de integración con la población local. La compañía afirma que instalará una planta de tratamiento de aguas residuales capaz de procesar el 100% del agua generada por el complejo y que parte de esa capacidad estaría disponible para la comunidad. También plantea conservar sin desarrollo la mitad de las 80 hectáreas del predio, implementar monitoreo ambiental con reportes públicos y operar sin plásticos de un solo uso. Como meta a largo plazo, el complejo se compromete a alcanzar cero emisiones netas hacia 2050 mediante diseño bioclimático, filtros de bajo consumo y manejo integral de residuos.

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