La imparable globalización de la NBA quedará simbolizada en el Juego de las Estrellas del domingo, con un primer pulso entre talentos internacionales y estadounidenses muy esperado entre aficionados y jugadores.
La liga de básquet confía en que este nuevo formato ayude a revivir la magia del All Star Game, uno de los eventos que más ayudaron a popularizar la NBA a lo largo del planeta.
Sobre la pista del Intuit Dome, la cancha de Los Angeles Clippers, las 24 estrellas participantes se dividirán en tres combinados.
Dos de ellos estarán formados por jugadores estadounidenses y otro por internacionales, que competirán en un minitorneo de cuatro partidos de 12 minutos.
Medir fuerzas entre locales y extranjeros es el último experimento al que recurre la liga norteamericana para motivar a sus estrellas a competir y frenar el desplome de las audiencias de los últimos años.
La liga se planteó la idea de organizar directamente un partido entre Estados Unidos y el resto del Mundo, demandado por astros como el francés Victor Wembanyama (Spurs).
Finalmente la NBA consideró que el equilibrio actual no lo permite, ya que los jugadores estadounidenses siguen acaparando alrededor del 70% de las plantillas.
Esta cifra, sin embargo, no refleja la influencia de las superestrellas extranjeras, principalmente europeas, sobre el básquet estadounidense, preocupado por saber quién tomará la bandera cuando falten LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant.
«Los destruirían«
El griego Giannis Antetokounmpo (Bucks), el serbio Nikola Jokic (Nuggets), el camerunés Joel Embiid (Sixers) y el canadiense Shai Gilgeous-Alexander (Thunder) han arrasado con los últimos siete premios al Jugador Más Valioso (MVP) de la liga.
Por detrás de ellos llama a la puerta un esloveno, Luka Doncic (Lakers), a la espera de la augurada era del fenómeno francés Wembanyama.
«Siguiendo el espíritu de la competición olímpica, es Estados Unidos contra el mundo. El orgullo está en juego», expuso Carmelo Anthony, 10 veces All-Star, sobre esta nueva rivalidad.
X / @JeffGSpursZone (VICTOR WEMBANYAMA)
«El mundo es mejor solo en la cima. Sus mejores jugadores son mejores que los nuestros. Pero después de eso, seguimos siendo más profundos que el mundo», defendió recientemente el estadounidense Paul Pierce, ex figura de los Celtics, en el podcast que comparte con su ex compañero Kevin Garnett.
«La mitad de esos jugadores no te pueden defender», le replicó Garnett. «Los estadounidenses los destruirían«.
El impacto del Dream Team
A miles de kilómetros de sus actuales dominios, las estrellas internacionales crecieron idolatrando a íconos como Kobe Bryant o el propio LeBron.
Las puertas de la NBA ya estaban abiertas gracias a la fascinación creada por el Dream Team de Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, el gran desencadenante de la expansión global de la NBA.
Uno de los millones de niños que quedaron cautivados fue Dirk Nowitzki, quien llevó a los Dallas Mavericks al trono de la NBA una década antes de que Antetokounmpo, Jokic y Gilgeous-Alexander hicieran lo propio con sus equipos.
El alemán abanderó a la generación que se hizo un lugar permanente en el All Star y derribó los estereotipos que rodeaban a los jugadores europeos, señalados por falta de dureza física y mental.
El argentino Emanuel Ginóbili, cuatro veces ganador del anillo con los Spurs, y el español Paul Gasol, doble campeón con los Lakers de Kobe Bryant, fueron otros emblemas de esta hornada.
Presentes desde el principio
Antes que todo este grupo, inmortalizado ya en el Salón de la Fama, desde el básquet europeo irrumpieron algunos pioneros en la mejor liga del mundo, como el español Fernando Martín y el croata Drazen Petrovic.
Y varias décadas antes de la apertura de academias en África o Asia, el sistema estadounidense también captaba esporádicamente a talentos excepcionales nacidos más allá de sus fronteras, como el nigeriano Hakeem Olajuwon.
El básquet internacional está representado desde la temporada inaugural de 1946 con la peculiar figura del italo-canadiense Hank Biasatti (Toronto Huskers), también beisbolista en las Grandes Ligas.
Tres décadas después el bahameño Mychal Thompson fue el primer extranjero en ser elegido en el número uno del Draft en 1978.
En 1984, la NBA superó por primera vez los 10 jugadores internacionales, una cifra que no dejó de crecer hasta el récord actual de 135, provenientes de 43 países de seis continentes.


Comentarios recientes