La democracia no está completa sin las mujeres y México lo tiene claro. En la región de América Latina, es de los países que más participación tiene en la política con un 50% de ellas en cargos públicos; sin embargo, aún persisten desafíos al ejercer el poder. Durante la mesa Mujeres líderes: cómo se han creado las redes de mujeres en el poder en Expansión Summit Mujeres 2026 , Eleonora Betancur, representante de ONU Mujeres en México; Cecilia Vadillo, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género del Congreso de la CDMX, y Mónica Tapia Coordinadora estratégica de Aúna A.C, destacaron los avances de México para incluir a las mujeres en los puestos de decisión, que hoy se traduce en una presidenta, 13 gobernadoras y 50% de legisladoras.
Las mujeres somos más de la mitad de la población y que la democracia no está completa sin nosotras, ya de base eso es un incentivo que debería ser fuerte para que las mujeres demos un paso adelante en la política. Una lucha de años
No es solo llegar al poder, si no tener una agenda de propuestas para gobernar y para transformar.
No obstante, afirmaron que su llegada por sí sola no resuelve los problemas del género, entre ellos la violencia y la inequidad económica, y todavía es necesario impulsar una agenda a favor de las mujeres y buscar la constante capacitación porque lo difícil no es llegar, sino mantenerse. En América Latina, México es un país adelantado al tener 50% de participación de las mujeres frente al 37% que en promedio tienen los países de la región. Eleonora Betancur, representante de ONU Mujeres en México, expuso que el desafío no es que las mujeres lleguen al poder, sino cómo sostenerlas en los cargos de toma de decisiones, con los costos que tiene ejercer el liderazgo. “Haber llegado no significa que la violencia de las mujeres cesó, haber llegado no significa poder real siempre”, destacó. Aunque la paridad de género se instauró en México gracias a una reforma constitucional que data de 2014, fue hasta 2019 que se concretó cuando más candidatas ganaron y más mujeres llegaron a puestos de elección popular. Mónica Tapia, coordinadora estratégica de Aúna A.C, la plataforma que impulsa liderazgos de mujeres, explicó que la lucha de las mujeres por acceder al poder lleva varias décadas y hasta hoy se les ve entrando al poder con más frecuencia. “Decir que hay 90,000 candidatas cada elección, de las cuales elegimos 10,000 mujeres, además de los gabinetes paritarios….masivamente están entrando las mujeres al poder, a la política pública.
El poder puede usarse en seguir incidiendo en que más mujeres puedan participar.
Una agenda para transformar Aunque en el país cada vez más mujeres llegan a espacios de toma de decisión, no todas quieren mantenerse o repetir en la responsabilidad. ¿La razón? No es una, pero entre los motivos destacan
los costos que representa ejercer el poder. A diferencia de los hombres, en ellas, sigue recayendo la responsabilidad del cuidado de sus familias. Por ello, el reto es que desde el poder
las mujeres pueden incidir en las políticas públicas que hagan más equitativas las cargas, como lo es crear el Sistema Nacional de Cuidados. “La Ley de Sistema de Cuidados propone que el gobierno, que el Estado asuma parte de estas cargas, desde guarderías, licencia de paternidad y muchas otras cuestiones que permiten la redistribución de la carga del cuidado”, destacó la diputada Vadillo. Para que la agenda pro género avance, las mujeres sin importar el partido,
necesitan tejer alianzas y redes de poder con otras , con quienes al final comparten haber sufrido parte de lo mismo: violencia y luchar contra estereotipos. Mónica Tapia considera que es fundamental que cuando una mujer llegue a un cargo de poder, tenga una agenda sobre qué busca transformar y qué resultados entregará, pero que sus acciones sirvan a todas. “Tienes que llegar muy clara con tus propuestas, con tus posibilidades, con tus alianzas, con temas técnicos incluso, estamos construyendo una red que acompaña técnica propuestas de política pública, propuesta presupuestales. Necesitamos un ecosistema amplio de mujeres que llegan al poder pero que puedan hacer las cosas bien y resolver los problemas”, indicó. Las deudas con las mujeres aún prevalecen. Aunque hoy más mujeres participan en tomas de decisiones y se gradúan más que los hombres, hay brechas que duelen. “Hay más mujeres participando en política que hombres por primer vez en la historia, pero la brecha en participación económica entre hombres y mujeres sigue siendo enorme. Los hombres participan 75% en la economía pero las mujeres participan 45%. Hoy en nuestro país la mitad de las mujeres gana un salario mínimo mientras que para los hombres esta proporción es del 30%”, planteó Vadillo.
Entre sortear riesgos y mantenerse en el poder En el proyecto de acceder a un espacio de poder, más allá de costos y cargas, son varios los riesgos que enfrenta una mujer, y uno de ellos es el crimen. “Es violencia política de género pero también criminal. En estos momentos las mujeres que quieren ser candidatas a regidoras, alcaldesas en prácticamente todo el país es un tema de alto riesgo, es un tema de que tenemos un marco legislativo buenísimo, sin embargo los mecanismos institucionales que necesitamos están muy faltantes”, alertó Mónica Tapia. En el país, varias mujeres en busca del poder o ya en el ejercicio de él han sido asesinadas. Por ejemplo en 2021, Alma Rosa Barragán Santiago, aspirante a la alcaldía de Moroleón, Guanajuato, murió tras recibir varios impactos de bala, y en noviembre de 2025, Karina Aurora Díaz Hernández, síndica jurídica del municipio de Palizada, Campeche. Hay otras que incluso antes de tomar el cargo, deciden no asumir porque reciben amenazas. Cuando sortean los costos y riesgos,
las mujeres enfrentan otro reto: mantenerse en el cargo y luchar por espacios clave . Por ejemplo, en la Cámara de Diputados, las mujeres representan el 50.8% de los legisladores, sin embargo, en órganos de toma de decisiones como la Junta de Coordinación Política, solo uno de los seis integrantes es mujer. Para ello es necesario que las mujeres se capaciten porque lo que viene no es una campaña, sino una carrera a largo plazo. “Llegar al poder es la parte fácil, cuando ya estás ahí viene lo difícil…Desarrollamos salud mental, bienestar de muchas de estas mujeres en el largo plazo porque es una carrera que no es un maratón, no es una elección de 100 metros, es una carrera. Nos importa este liderazgo de mujeres en política que este país necesita”, dice Mónica Tapia.
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