Para el Observatorio Legislativo de Asuntos Globales, la estrategia adoptada por Estados Unidos frente a Venezuela era previsible y se esbozó desde diciembre. En la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) publicada en diciembre, el presidente estadounidense Donald Trump anticipó que buscaría “la paz mediante la fuerza”, ya sea con el uso de instrumentos económicos, tecnológicos o militares, además del acceso a recursos críticos en la región, de ser necesario sin compensación.
A diferencia de estrategias anteriores, “esta edición descarta los valores de la democracia y los derechos humanos”, analizó el Observatorio al revisar la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) 2025 de Estados Unidos. De acuerdo con el análisis, realizado por Rosa Eugenia Sandoval Bustos con la coordinación de Aliza Klip Moshinsky, la NSS 2025 define con claridad una doctrina “America First” “pragmática” que prioriza el poder y la prosperidad de Estados Unidos como criterio para decidir su política exterior. Esa nueva política de seguridad de EU establece, entre otros, idearios como: conseguir la “paz mediante la fuerza”, que “las intervenciones algunas veces son necesarias para eliminar las amenazas a la Nación”; que hará prevalecer la soberanía de EU frente a los organismos transnacionales. También que buscará el acceso a recursos sin la necesidad de otorgar compensación alguna y además que se hará uso de la coerción, si se requiere, para mejorar los términos de sus negociaciones. “Contrasta con publicaciones anteriores que definían como adversarios a Rusia, China, Corea del Norte o Irán, además de que ahora se especifica un alejamiento de Europa y de las ideas liberales que la recorren. Se observa que la administración Trump no contempla el uso del ‘poder blando’ y, en cambio, considera que el único mecanismo que existe es el de la fuerza para obligar a otros actores a cambiar de dirección”, indica el Observatorio. El centro de todo, además del beneficio de EU, es el hemisferio occidental, al que ubica como su zona de influencia. “Esta noción ha caracterizado toda la administración de Trump”, añade el Observatorio. De hecho, recuerda que el 2 de diciembre pasado la Casa Blanca difundió un mensaje alusivo al aniversario de la Doctrina Monroe de 1823. “En ese comunicado, el presidente estadounidense reafirmó la vigencia del postulado histórico y planteó un ‘Corolario Trump’ que enfatiza el interés por el control del hemisferio. Insistió en restablecer el acceso privilegiado al canal de Panamá, asegurar el dominio marítimo, frenar prácticas fuera del mercado en cadenas logísticas y reforzar la seguridad fronteriza y la lucha antidrogas”. En este último punto, el análisis señala que la política del país vecino “adopta un enfoque puramente militar ante el combate al crimen organizado” y anticipa que ese enfoque continuará igual o con mayor intensidad.
De acuerdo con el documento, son cuatro temas fundamentales para América Latina los que están en la Estrategia: frenar la inmigración hacia el norte, elevar la presencia militar de EU en la región, el ejercicio estadounidense de la diplomacia comercial o económica y la contención de la presencia china. Respecto al apartado de freno a la inmigración al norte, titulado “La era de la llegada masiva de personas ha terminado”, el Observatorio dice que es uno de los objetivos que prácticamente ya ha conseguido Trump. “Actualmente, el ingreso de personas sin documentos por la frontera sur es ya prácticamente inexistente y lo ha conseguido con deportaciones, pero también con convenios con naciones que han aceptado ser terceros países seguros», señala. Ahora en los años por venir “se observará una regionalización más dura de la gestión migratoria. Estados Unidos buscará externalizar el asilo mediante más convenios tipo tercer país, con cupos, métricas y financiamiento condicionado para las naciones que acepten procesar casos fuera del territorio estadounidense», indica. “Contener la inmigración es incluso más importante que enfrentar las amenazas geopolíticas, según la estrategia”, y por eso se avizora que Trump mantenga condicionamientos y presiones. En materia de presencia militar en el continente, la NSS propone reconsiderar la presencia militar de Estados Unidos en la región mediante diversas acciones: reajustar despliegues de otras zonas para enfrentar amenazas en el hemisferio, ampliar la presencia de la Guardia Costera y de la Marina para vigilar rutas. Eso se ha visto ya con ataques en contra de supuestos transportistas de drogas en el Caribe y en el Pacífico oriental. Ahora lo que viene es un aumento la coerción de Estados Unidos en la región con un enfoque de resguardar su “seguridad nacional”, dice el Observatorio. “Se anticipan más ejercicios, ventas de armas e inteligencia a países aliados, así como condicionamiento de cooperación con naciones distantes pero que tengan intereses afines. Se prevé que aumente la presión a los países del hemisferio para emprender operaciones conjuntas y aceptar mayor presencia estadounidense en mares y puertos clave”, añade. Respecto a la diplomacia económica o comercial, la estrategia “prioriza el uso de aranceles, acuerdos recíprocos y compras gubernamentales para apuntalar la base industrial de Estados Unidos y, a la vez, dinamizar a las economías socias”, dice el Observatorio. En la Estrategia de EU se propone apoyar las cadenas de suministro hemisféricas para reducir dependencias en otras regiones. “Un elemento novedoso del documento es que ordena convertir a las embajadas en promotoras para identificar contratos clave y apoyar a empresas estadounidenses”, destaca el Observatorio. “La SNN refleja claramente el endurecimiento arancelario hacia socios clave para avanzar en intereses nacionales de Estados Unidos. Por una parte, busca frenar la triangulación de mercancías asiáticas hacia Norteamérica. En el caso de México, nuestro país tiene una relación comercial intensa con China, con un desequilibrio de la balanza en favor de la potencia asiática, que las autoridades mexicanas buscan reencauzar. El Gobierno de Trump ha señalado que pretende evitar que China utilice como trampolín a países como el nuestro”, agrega. En cuanto a la influencia de China, el estudio menciona que si bien el tema no es central, está contemplado, pues es parte del “Corolario Trump”, según el cual rechaza la intervención de actores extrahemisféricos, por lo que Estados Unidos “condiciona las alianzas, la ayuda y el acceso a financiamiento a que los países reduzcan la influencia de la potencia asiática”. “A diferencia de la doctrina Monroe que demandaba cesar operaciones o evitar la presencia de potencias extranjeras en declive, ahora el país poderoso a enfrentar es China, que ya cuenta con una amplia participación en la región en forma de inversiones, comercio o créditos”, dice el Observatorio. En América Latina “habrá mayor presión para excluir a proveedores chinos en sectores sensibles como 5G, así como de contratos en puertos, energía y datos. Se anticipan licitaciones con vetos de facto, revisiones contractuales y mayor presión para alinearse”, añade. A cambio, la reducción de la huella china en sectores considerados sensibles podrían recibir tratos preferenciales de Estados Unidos. Respecto a otras regiones, como la Asia-Pacífico, la estrategia busca, indica el documento, “ganar el futuro económico” y evitar una confrontación militar. “Plantea reequilibrar la relación con China con reciprocidad comercial, control de cadenas críticas y combate a prácticas predatorias, robo de propiedad intelectual y reexpedición vía terceros”. En Medio Oriente la prioridad es evitar “guerras eternas” y con relación a Europa, EU se distancia, pues según la NSS, descuidó los valores «occidentales», vive una «pérdida de identidades nacionales» debido a la inmigración y la «caída en las tasas de natalidad», de ahí el estancamiento económico, la debilidad militar y la «destrucción civilizatoria» de Europa. Además, el gobierno de Trump “considera que la regulación de la Unión Europea (UE) a las empresas tecnológicas estadounidenses es un ataque a sus intereses” y entre otras acciones se prevé buscar el debilitamiento de los partidos progresistas europeos y favorecer a la ultraderecha.
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