Tras la estruendosa victoria en el debut de República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, hay un momento que ha quedado para la posteridad.
No fue defensa élite. Fue magia.
Manny Machado, quien desde que subió a Las Mayores en 2012 fue apodado «El ministro de la defensa«, dio una verdadera masterclass de cómo sacar de out desde la esquina caliente en situaciones de batazos cargados a la raya.
En la parte alta de la octava entrada sin outs, con el partido a favor de Dominicana 6-3, Machado como buen capitán de la tropa quisqueyana, quería estar al frente de la batalla hasta donde fuera necesario.
Manny Machado de República Dominicana, lanza la pelota a primera base para sacar un out contra Nicaragua durante la octava entrada de un partido del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol 2026 en el LoanDepot Park el 6 de marzo de 2026 en Miami, Florida. (RICH STORRY/GETTY IMAGES/AFP)
El designado Omar Mendoza pegó un roletazo duro que Machado atrapó y sacó su pierna derecha hacia la zona foul para (sin casi despegar sus pies del terreno), soltar con una naturalidad pasmosa, un disparo que describió una parábola perfecta antes de llegar a la inicial.
Vladimir Guerrero Jr. quedó tan sorprendido que luego de recibir el tiro, se quitó la gorra y la levantó en señal de respeto, mientras los dominicanos que eran mayoría en la asistencia de más de 35 mil fanáticos, no paraban de celebrar de manera ensordecedora.
Guerrero Jr. lo sabía.
Había precensiado a un maestro crear una obra de arte durante los dos segundos que duró la jugada.
El veterano antesalista, aprovechó para irse a festejar con sus compatriotas que lo aclamaban.
Manny Machado de República Dominicana reacciona tras lanzar la pelota a primera base para un out contra Nicaragua durante la octava entrada de un partido del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol 2026 en el LoanDepot Park el 6 de marzo de 2026 en Miami, Florida. (RICH STORRY/GETTY IMAGES/AFP)
«Cortesía de la casa«
Como si todo lo vivido fuera poco, Machado tenía otro «truco dentro de su sombrero». O mejor dicho, dentro de su guante.
El inicialista Emanuel Trujillo, imitó a Mendoza con otro metrallazo por tercera, esta vez mucho más pegado a la raya. En esta ocasión, Machado se salió por completo a la zona foul, y tuvo que realizar el tiro en el aire.
Otro parábola certera cayó en el guante de Guerrero Jr., con la precisión de un láser, y la ruta de un dardo… apenas justo para vencer por un paso a Trujillo.
Guerrero Jr. se quedó paralizado por unos instantes, y bajó la cabeza, como diciéndose a sí mismo:
«¡No puede ser! ¡¿otra vez!?».
Sí, otra vez.
Solo en una secuencia de videojuegos, en el que jugador maneja de manera ficticia habilidades de peloteros, se podría quizás ver algo así.
Pero Manny Machado, y su defensa certificada por dos Guantes de Oro, lo hicieron posible en la vida real.
Simplemente talento élite. Simplemente magia.


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