“Desconozco por qué, pero recientemente la educación en México ha dejado de ser un tema con impacto electoral. Mientras haya cobertura suficiente para que sus hijos vayan a la escuela y ellos puedan ir al trabajo, los padres de familia se dan por bien servidos. No es que la calidad de la educación no les importe, pero no es un tema atractivo electoralmente”.
Esas fueron las palabras que me dijo un secretario local de Educación cuando realicé un proyecto sobre el estado del sistema educativo en México para una empresa consultora en la que trabajé. Para ello, entrevisté a funcionarios educativos, maestras, maestros, líderes magisteriales y académicos en distintas entidades del país. Muchos de ellos compartían la percepción de aquel secretario de Educación. Una maestra, que trabajaba en una escuela pública y que se notaba especialmente comprometida con sus estudiantes, expresaba opiniones similares y agregaba: “A los políticos de hoy les importa muy poco la educación pública. El gobierno morenista carece de un proyecto educativo robusto, un proyecto que ayude a nuestros alumnos a pensar más profundamente, a ser mejores ciudadanos, a formarse para el mundo profesional de mañana y a aprender cosas nuevas cada día. Pero los demás partidos tampoco ofrecen una visión del sistema educativo que quieren para México. Las maestras y los maestros de verdadera vocación estamos solos, luchando con nuestros propios medios para formar a los mexicanos de mañana”. Ambas declaraciones, que me compartieron las personas entrevistadas entre 2021 y 2022, rondan mi cabeza hasta la fecha. Hoy, con la publicación de los resultados de las pruebas PISA, adquieren especial importancia. México obtuvo resultados por debajo del promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en las cuatro áreas evaluadas. Los estudiantes mexicanos de 15 años obtuvieron 414 puntos en ciencias, frente a los 482 puntos del promedio de la OCDE; 408 en lectura, frente a 461; 388 en matemáticas, frente a 463, y 453 en resolución de problemas computacionales, frente a 500. Los estudiantes masculinos , en general, obtuvieron mejores puntajes que las mujeres y los alumnos de escuelas privadas obtuvieron mayor calificación que los del sector público.
Las pruebas PISA no son, ni de cerca, infalibles. Los exámenes estandarizados sirven como parámetro para medir ciertas habilidades de los estudiantes y la capacidad de los sistemas educativos nacionales para fortalecer dichas habilidades mediante políticas educativas. Son útiles en esa medida, pero no miden, por ejemplo, la felicidad de los estudiantes, su salud mental, su creatividad, su imaginación, sus aptitudes deportivas, su capacidad de deliberación, su voluntad para trabajar colectivamente o su pensamiento crítico. Además, los sistemas públicos educativos pueden estar orientados a distintas metas. Por ejemplo, el objetivo último puede ser crear ciudadanos comprometidos con un gran sentido de la virtud cívica y el patriotismo, o bien formar estudiantes que se conviertan en trabajadores calificados, preparados para el mercado laboral del futuro inmediato. Objetivos inmediatos pueden ser fomentar la creatividad y la curiosidad o fortalecer las capacidades de resolver problemas matemáticos complejos. Por tanto, un examen estandarizado mide con la misma vara a sistemas educativos que, en realidad, tienen propósitos bien distintos. Pese a estos matices, los resultados de las pruebas PISA siguen diciéndonos algo importante de la realidad de la educación pública en México. Apuntan a problemas de largo aliento, que vienen desde el siglo pasado, pero también señalan vicios y carencias actuales del sistema educativo. Sobre todo, me parece, les dan la razón a las declaraciones del funcionario y la maestra con las que inicié esta columna.
La apuesta educativa del sexenio de López Obrador fue la Nueva Escuela Mexicana, ideada por Marx Arriaga. La presidenta Sheinbaum le ha dado continuidad a medias a esta política (tanto así que ese funcionario fue cesado), usando esos libros de texto pero sin reorientar por completo el sistema educativo como Arriaga hubiera deseado. Para ninguno de los dos, sin embargo, la educación ha sido una prioridad. Como en muchos otros rubros, los gobiernos morenistas han reducido su política educativa a otorgar becas a los estudiantes. Estas ayudas económicas, sin duda, pueden ayudar a mejorar la situación financiera de las familias y a facilitar aspectos de la vida cotidiana de los estudiantes (como el pago de transporte público y alimentación). No son cosas menores, pero en nada ayudan a robustecer las capacidades de los alumnos.
Las y los estudiantes mexicanos siguen mostrando enormes carencias en las habilidades medidas por PISA, pero también en otros rubros, como las artes y los deportes, que tampoco se promueven en nuestro sistema educativo. Y no se ve por ningún lado la voluntad del gobierno para cambiar esta situación. Basta con escuchar las mañaneras de cada día y ver el informe presidencial para darse cuenta del desinterés. Puesto que la educación pública es uno de los mecanismos principales para construir sociedades más igualitarias, es inquietante que un gobierno de izquierda muestre esa tranquilidad respecto al penoso estado de nuestra educación pública, y que no tome acciones decididas para cerrar las brechas de género ni las que hay entre escuelas públicas y privadas. Tal parece que la política educativa seguirá limitándose a mantener contentos a los sindicatos magisteriales, becar a más estudiantes, financiar pequeñas mejoras de infraestructura física, y listo. Nada que hacer respecto a la calidad educativa. Y así se irá otro sexenio para nuestras niñas, niños y jóvenes. Aquí, me parece, hay otra bandera que las oposiciones podrían tomar. ___ Nota del editor: Jacques Coste es internacionalista, historiador, consultor político y autor del libro Derechos humanos y política en México: La reforma constitucional de 2011 en perspectiva histórica (Instituto Mora y Tirant lo Blanch, 2022). Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
]]>
Comentarios recientes