Para seguir la ruta del dinero sucio no basta con revisar contratos, cuentas bancarias o permisos de importación. Hay que abrir los protocolos notariales. Entre escrituras, sociedades y poderes pueden aparecer nexos entre negocios embarrados de corrupción, empresas fantasma, casinos, huachicol y crimen organizado. Adán Augusto López Hernández conoce muy bien ese entramado.
La Notaría Pública 27 de Villahermosa, Tabasco, no es una oficina cualquiera. Entre sus clientes aparecen familiares del líder de La Barredora, operadores de casinos, contratistas corruptos, empresas fantasma y factureras. El sello de la misma notaría figura demasiadas veces en expedientes turbios. Ya no es coincidencia, es un patrón y una línea de investigación que ninguna autoridad quiere seguir. Por lo menos once empresas de la familia de Hernán Bermúdez Requena aparecen en los protocolos de la Notaría 27. Entre ellas están Gravera Río Puxcatán, Rager de Tabasco, Gasolinera D’Angelópolis y Controladora de Inversiones y Promociones del Sureste. La familia utilizó el mismo despacho para levantar su red empresarial mientras Bermúdez escalaba políticamente en Tabasco. Adán llegó a la gubernatura y colocó a su amigo al frente de la seguridad pública. El notario se convierte en gobernador y uno de sus clientes termina controlando policías, armas e información de inteligencia, y poniéndolo todo al servicio del crimen organizado. Hoy Bermúdez está vinculado a proceso por asociación delictuosa, secuestro y extorsión, acusado de encabezar La Barredora. Las piezas del mismo rompecabezas pasan primero por una notaría y después por el gabinete de Adán. Los casinos completan el cuadro. Las empresas de apuestas de los Bermúdez nacen en la Notaría 27 y utilizan un permiso de Gobernación otorgado por Adán Augusto para operar CrownCity y CityBets. El círculo se cierra durante la gestión de Luisa María Alcalde, cuando SEGOB entrega veinte permisos adicionales a una compañía conectada con ese ecosistema. Cambian las razones sociales y los funcionarios, pero la maquinaria sobrevive.
Por la Notaría 27 ha pasado toda una colección de empresas turbias, como Grupo Consultor de Tabasco, Grupo Crusa México, In Process By Q A, Integración de Personal Activo del Sureste y Surface Technology, empresas señaladas como simuladoras por el SAT. Surface y CCTI forman parte de las operaciones de La Estafa Maestra durante el sexenio de Peña Nieto. A la lista se suma Ferroclin U&Q, beneficiada con más de 329 millones de pesos en contratos de CONAGUA y también declarada facturera. Las notarías de Adán también huelen a gasolina. Acuitab, constituida en la Notaría 27, termina como accionista de la concesionaria del muelle fiscal 289 de Tampico, señalado en la carpeta de la FGR sobre desembarques de huachicol fiscal. Un testigo habla de pagos millonarios por cada buque y de la cercanía del empresario responsable con Adán Augusto. Otra vez, el camino hacia un expediente criminal lleva el mismo sello notarial.
En ese circuito también aparece Amílcar Olán, compadre y socio de Andy López. Sus principales empresas nacen en notarías del grupo de Adán. Romedic recibe contratos de medicamentos señalados por sobreprecios. Portacelis Gas and Oil está bajo la lupa por decenas de millones de litros de diésel no declarados y un daño fiscal superior a 800 millones de pesos. La Notaría 27 también escrituró inmuebles de Olán por los que el Poder Judicial paga al menos 58 millones en rentas. El amigo de Andy hace negocios, el entorno de Adán pone las escrituras y el gobierno paga las cuentas. La red abarca varias oficinas. La Notaría 13 pertenece a Melchor López Hernández, hermano de Adán. La Notaría 7 comparte domicilio con la 27. También aparecen las notarías de Jaime Lastra, Narciso Oropeza y la familia Cachón. Juntas han dado vida a decenas de empresas que luego recibieron miles de millones en contratos públicos. Es un entramado de familiares, amigos y fedatarios cercanos al mismo grupo político. Lo más turbio es quiénes aparecen como dueños de esas empresas. Un chofer, una vendedora de productos Omnilife y beneficiarios de programas sociales figuran como accionistas o administradores de compañías contratadas por gobiernos de Morena. Alejandro Márquez, “El Ganso”, amigo de Adán y acompañante de su campaña presidencial, enlaza varias de esas sociedades mediante Terracota Industrias, constituida en la Notaría 27. El método siempre es el mismo, colocar nombres prestados para esconder a los verdaderos beneficiarios. Las notarías también sirven de plataforma para otros negocios. Adán Augusto es accionista de Corporación Inmobiliaria Villahermosa, propietaria de la Torre Empresarial. En uno de sus pisos está domiciliada Mar & Mel del Sureste, administrada formalmente por una vendedora de suplementos y beneficiada con contratos públicos. PEMEX renta espacios en esa torre y gasta millones en remodelarla. El gobierno renta, arregla y valoriza el inmueble de uno de los hombres más cercanos a López Obrador. Luego están los 80 millones de pesos que Adán recibe de empresas privadas entre 2023 y 2024. Entre los pagadores aparecen una compañía señalada como fantasma, una operadora relacionada con su hermano y Capital Cargo del Golfo, contratista de su gobierno y cliente de su notaría. Adán los atribuye a sus honorarios notariales, aunque durante buena parte de ese periodo estuvo separado de la Notaría 27 mediante licencia. Nadie muestra qué servicios presta, qué factura ni por qué sus antiguos clientes le transfieren tantos millones. Las notarías no son responsables de los delitos de sus clientes, pero esa coartada se desploma cuando las coincidencias se convierten en sistema. La familia de un jefe criminal, casinos, factureras, prestanombres, huachicoleros y contratistas aparecen una y otra vez dentro del mismo círculo. La FGR investiga a los operadores, pero no toca los protocolos. La UIF congela cuentas, pero no explica la ruta del dinero. El SAT descubre factureras, pero no busca a sus verdaderos dueños. Todos persiguen las consecuencias y evitan el lugar donde nacen las empresas, se acomodan los prestanombres y se reparten los poderes. Las notarías de Adán Augusto llevan décadas dando fe pública, pero hoy dan fe de algo mucho más grave. El poder político, los negocios privados y el crimen organizado no caminan por rutas separadas; se encuentran en la misma oficina, firman frente a la misma red y salen con el sello de los intocables del obradorismo. _____ Nota del editorial: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.
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