Nota editorial: Esta entrevista forma parte del número de Marzo «Mujeres Poderosas» de la revista Expansión, que puede consultarse aquí. En su adolescencia, Laura Itzel Castillo solo quería continuar en la lucha social, como le enseñó su padre, Heberto Castillo. Heredó la pasión por generar cambios y ahora es la figura institucional en la Cámara de Senadores. La arquitecta, de 68 años, ocupa un lugar hasta ahora presidido por ocho mujeres desde 1965, por lo que está orgullosa de representar a este órgano legislativo, sobre todo porque, dice, las mujeres aún tienen que demostrar a diario que pueden ejercer cargos de representación popular y toma de decisiones. “No luchamos para alcanzar estos cargos directamente a nivel personal, sino luchamos para que la sociedad esté bien representada tanto por hombres como por mujeres”, afirma. Aquí parte de la entrevista
Expansión: ¿Cuál es la importancia de encabezar la Mesa Directiva del Senado? Laura Itzel Castillo: Siento un gran compromiso debido a que somos muy pocas mujeres las que hemos estado al frente. Como se ha señalado, ‘es tiempo de mujeres’ y eso se demuestra con el hecho de que estamos en diferentes espacios de toma de decisión fundamentales para el país. Es un compromiso mayor porque las mujeres siempre tenemos que demostrar que podemos ejercer los cargos de representación popular y de toma de decisiones, al igual que los hombres. E: ¿La presidencia del Senado es una posición simbólica comparada con la Junta de Coordinación Política, que solo ha sido encabezada por hombres? LIC: La Mesa Directiva tiene las funciones que se le encomiendan y el periodo que encabeza alguien que está en la Jucopo puede ser mucho mayor y aquí está acotado a un año, pero yo no diría que es un poder simbólico, porque dirigir un pleno no es nada simbólico. Creo que se complementan muy bien en cuanto a las funciones que cada una ejerce. E: ¿Qué retos ha enfrentado para llegar al cargo donde está? LIC: En el servicio público, sobre todo, en el caso de las mujeres, siempre es porque eres hermana de alguien, eres la novia de alguien, eres la amante de alguien o eres la hija de alguien, como es en mi caso. Personalmente, siempre he tenido que demostrar que yo puedo estar en los espacios donde he participado, como es el caso actual. E: Su papá fue un luchador social, ¿su apellido llegó a ser un obstáculo o la impulsó? LIC: Vengo de una lucha social y, en este sentido, no se trataba de estar en estos cargos públicos, sino de luchar por la transformación del país y ahí fue donde empecé a participar políticamente. Por eso es que creo que este compromiso finalmente lo tengo a partir de esta formación política y familiar, muy bien cimentada en algunos castillos, pero no en el aire.
E: ¿Qué hace falta para avanzaren la igualdad sustantiva? LIC: Nunca pensar que esto ya terminó. Yo creo que eso es lo importante en cualquier lucha social y en cualquier puesto que se esté de representación popular o encargos es que nunca te tienes que dar por vencida ni echarte a dormir, sino siempre tienes que estar pensando qué es lo que tienes que hacer y cómo puedes mejorar las cosas. E: ¿Qué reformas faltan en esta materia? LIC: Lo relativo a la licencia de maternidad con la que tenemos que contar a nivel nacional, porque, a nivel internacional, se ha avanzado. Hay una iniciativa que planteé y en algún momento se tendrá que concretar para aumentar de 12 a 18 semanas la licencia. También en el caso de la licencia de paternidad, porque tenemos que estar compartiendo estos espacios con las responsabilidades y el trabajo. E: ¿Cuál es el sello que le gustaría dejar en el Senado? LIC: Me gustaría que fuera una presidencia en la que se me identificara con que soy una luchadora social, una persona justa, honesta y que, sobre todo, siempre me interesó poner orden dentro de lo que es este espacio legislativo y el Salón de Plenos.
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