La muerte de Kenzo, un tigre de Bengala blanco de 18 meses que recibió disparos durante un operativo de captura en Tepetlaoxtoc, Estado de México, abrió la polémica en torno al manejo de grandes felinos en cautiverio y dio origen a una campaña promovida por organizaciones animalistas para impulsar la denominada Ley Kenzo , una propuesta que busca prohibir la reproducción comercial de estas especies en México. La iniciativa, difundida mediante una petición en Change.org , es impulsada por organizaciones como Invictus , dirigida por Erika Ortigoza, directora general de la Coalición para la Conservación de Especies Silvestres y Biodiversidad de Hidalgo (COESBIOH), así como por Selva Teenek Ecopark .

El caso del trigre Kenzo

Las organizaciones sostienen que la muerte de Kenzo evidenció las deficiencias del modelo actual para el manejo de grandes felinos en cautiverio y buscan que la legislación mexicana permita la reproducción únicamente cuando forme parte de programas científicos de conservación, con supervisión de las autoridades ambientales. Sin embargo, especialistas en conservación consideran que, si bien es necesario revisar el marco legal, el principal problema sigue siendo la falta de inspección, vigilancia y cumplimiento de las normas que ya existen . Kenzo escapó el 27 de junio del Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre fuera de su Hábitat Natural (PIMVS) Animal Experience, ubicado en Tepetlaoxtoc, Estado de México. Tras casi cinco días de búsqueda, el ejemplar fue localizado el 2 de julio durante un operativo encabezado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), autoridades estatales y cuerpos de emergencia. Durante las maniobras para sedarlo, uno de los elementos participantes accionó un arma de fuego al considerar que existía un riesgo inminente para el personal. Aunque el felino recibió atención veterinaria, murió horas después. La necropsia practicada por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) concluyó que el tigre falleció por una broncoaspiración de sangre derivada de las lesiones ocasionadas por los disparos. El caso provocó cuestionamientos sobre los protocolos de captura de fauna silvestre y el funcionamiento de los centros que mantienen grandes felinos en cautiverio. Tras los hechos, la Profepa clausuró de manera total temporal el PIMVS Animal Experience al detectar irregularidades en el confinamiento de los ejemplares y en el cumplimiento de su plan de manejo.

Además, aseguró otros nueve animales silvestres que permanecían en el lugar. La dependencia sostuvo que el disparo respondió a la necesidad de proteger la integridad del personal del participante en el operativo y aseguró que mantiene abiertas las investigaciones administrativas para deslindar responsabilidades. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) lamentó la muerte del ejemplar y afirmó que dará seguimiento al procedimiento para determinar las responsabilidades correspondientes y fortalecer los protocolos para el manejo de fauna silvestre bajo resguardo. El caso también llegó al Congreso. Legisladores del PAN y del PRI presentaron exhortos para solicitar que la Profepa informe de manera detallada sobre el operativo, las causas de la muerte de Kenzo, las irregularidades detectadas en el PIMVS y las acciones que emprenderá para evitar que un caso similar vuelva a ocurrir. Si bien, al día de hoy, aún no se presenta formalmente la iniciativa denominada «Ley Kenzo» ante el Congreso de la Unión, en redes sociales se ha impulsado una campaña que busca reunir firmas para presentar una futura reforma legislativa.

¿Qué propone la llamada #LeyKenzo? «En México no faltan leyes»

La propuesta que los animalistas han dado a conocer parte de la idea de que la reproducción en cautiverio solo tiene un verdadero valor para la conservación cuando forma parte de programas científicos rigurosamente planificados, con objetivos claros de recuperación de especies, manejo genético, trazabilidad y supervisión técnica. Las organizaciones impulsoras sostienen que fuera de esos esquemas la reproducción de grandes felinos responde principalmente a intereses comerciales y no fortalece las poblaciones silvestres. Argumentan que, aunque cada año nacen cientos de tigres, leones y otros grandes felinos exóticos en cautiverio en México, la mayoría nunca será reintroducida a su hábitat natural y termina siendo utilizada para exhibiciones, reproducción continua, fotografías con visitantes o intercambio entre colecciones. Como ejemplo citan el caso de los tigres blancos , cuya coloración obedece a una mutación genética recesiva y cuya reproducción ha dependido históricamente de procesos de selección dirigida y, en numerosos casos, de consanguinidad. Es así que sostienen que producir más ejemplares de este tipo no fortalece la conservación de los tigres silvestres ni incrementa su diversidad genética.

De lo que hasta ahora se conoce, la propuesta plantea: –
Prohibir la reproducción de grandes felinos exóticos
cuando tenga fines comerciales . – Permitirla únicamente dentro de
programas científicos y de
conservación plenamente justificados y supervisados por la autoridad competente. – Fortalecer la
identificación , la
trazabilidad genética y el control reproductivo de estos animales. –
Endurecer las sanciones contra quienes lucren con la reproducción y comercialización ilegal de grandes felinos. – Priorizar políticas públicas enfocadas en la
protección de los hábitats naturales y las poblaciones silvestres. Para el presidente de la
Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) ,
Ernesto Zazueta , el debate entorno a la «Ley Kenzo», debe comenzar por reconocer que la propuesta aún no existe como iniciativa legislativa. Aunque respaldó que se discutan mecanismos para mejorar el bienestar animal, consideró que el principal problema no es la ausencia de legislación. «En México no faltan leyes. Lo que falta es que se cumpla la ley», afirmó. Zazueta sostuvo así que
cualquier reforma debe construirse con la participación de investigadores, médicos veterinarios y especialistas en fauna silvestre para evitar que decisiones tomadas con argumentos emocionales terminen perjudicando a los propios animales. «Si se va a hacer una iniciativa, que participen investigadores, especialistas y científicos. No que se haga con argumentos emocionales o por personas que, aunque amen a los animales, no tienen experiencia en fauna silvestre», señaló. El dirigente de AZCARM consideró además que el caso Kenzo evidenció principalmente las deficiencias institucionales para supervisar el manejo de grandes felinos y responder adecuadamente durante una emergencia. «Lo que puso en evidencia fue el actuar de las autoridades. Ese es el problema más grande y estas propuestas ni siquiera aluden a ese aspecto», afirmó. Explicó además que AZCARM colabora actualmente con el diputado de Morena
Carlos Ignacio Mier en una iniciativa de
reforma a la Ley General de Vida Silvestre, presentada el 23 de julio, que busca reconocer la corresponsabilidad entre las autoridades y los centros de conservación cuando los animales asegurados son canalizados a estas instalaciones. Asimismo, propuso que los recursos obtenidos por multas e infracciones en materia ambiental se destinen directamente al mantenimiento y conservación de los ejemplares decomisados. A juicio de Zazueta, el verdadero problema no es la reproducción en sí misma, sino la
falta de control sobre ejemplares mantenidos fuera de la legalidad . «Para mí, que nazca un animal de una especie amenazada no es el problema. El problema es cómo los tienen», sostuvo.

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