Will Little y Erich Bacchus son dos desconocidos dentro de un negocio en el que Shohei Ohtani, Aaron Judge, Juan Soto y Mike Trout copan los titulares, por su voraz e insaciable apetito triturador de marcas y los furgones que se requiere para llevarle los dólares de sus honorarios. 

Sin embargo, es posible que el sistema ABS o árbitro robot ayude a que anónimos como Little y Fletcher de este negocio que en 2025 ingresó más de 12 mil millones de dólares ganen reconocimiento, notoriedad y hasta justifiquen la permanencia de un hombre detrás del receptor impartiendo justicia.

Si bien el “ojo de halcón” ha dejado mal parado a jueces como Adrian Johnson, a quien le han anulado 17 de 24 revisiones, o Andy Fletcher (15 de 17), a Little le han confirmado nueve de 10 “retos” y a Bacchus ocho de nueve. Lo dice Statcats tras 18 días de temporada regular y no están solos. Van 82 jueces que ganan la batalla al ABS.

El dominicano Ramón de Jesús Ferrer pasa el examen. De 11 reclamos le devolvieron solo cuatro.

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El ABS ha venido a dejar al descubierto los orificios del derecho inapelable y sin reglas claras que tenía el árbitro en las llamadas de bolas y strikes. Igual, consigue lo que se pide a los umpires; que hagan justicia.

Amén de que los árbitros son evaluados por un comité, esta herramienta se suma como recurso imprescindible para determinar quién se queda en el negocio y quien sale. Acaba con un privilegio en un espectáculo caro que cuida el menor de los detalles.

Además, eleva el listón para desempeñar un papel estelar en un circo que en 2025 atrajo a más de 71 millones de fanáticos a los estadios. Hubo 51 millones que vio por TV el séptimo partido de la Serie Mundial entre Estados Unidos, Canadá y Japón.

A salarios de 2025, un árbitro novato en Grandes Ligas devengó un mínimo de 125 mil dólares en una escala que premió a los más veteranos con 600 mil.

Las interrogantes

La masificación de la calculadora en la década de 1980 no eliminó el aprendizaje de las matemáticas como muchos temían. Tampoco está claro que la irrupción de la inteligencia artificial vaya a aniquilar a los ingenieros en software.

En el béisbol, Adrian Johnson y Andy Fletcher pueden ser dos de las tantas razones para que el ABS no desaparezca con una pieza atada al juego por más de un siglo. 

El béisbol nació en la década de 1840, los límites de bolas y strike llegaron en 1887 y en esa década el árbitro comenzó a llamar el juego detrás del receptor. Así ha sido desde entonces hasta ahora que el ABS se presenta como una opción para sustituirlo.