Mientras el éxtasis por la conquista del campeonato de la NBA por parte de los Knicks de Nueva York sigue a flor de piel en las calles de la Gran Manzana, en las oficinas de los financieros de cada jugador, el panorama adquiere un tono muy amargo.

Tras liquidar la serie final frente a los San Antonio Spurs, la liga confirmó el desembolso de la bolsa de premios correspondiente a la postemporada, lo que otorgará un lucrativo bono a cada integrante de la plantilla.

Sin embargo, vivir en Nueva York juega en contra de las chequeras de los baloncetistas.

De acuerdo con los reportes financieros que circularon tras la coronación, el fondo total asignado para el equipo campeón asciende a poco más de nueve millones de dólares.

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Al dividir este pastel de manera equitativa entre los jugadores que componen el roster de la icónica franquicia neoyorquina, a cada uno le corresponde una cifra exacta de US$770,000 brutos. El monto representa una recompensa directa al esfuerzo de una postemporada histórica.

No obstante, residir y trabajar en el estado y la ciudad de Nueva York implica someterse a uno de los regímenes impositivos más severos de toda la nación estadounidense.

Los analistas fiscales no tardaron en desglosar el impacto real que tendrá el cobro de esta bonificación.

Gran recorte

Al pasar la tijera de los recaudadores de impuestos, los US$770,000 originales experimentan una reducción masiva. Los cálculos indican que se deducirán aproximadamente US$284,900 en impuestos federales, acompañados de unos US$83,000 destinados a las arcas del estado de Nueva York, sumado a las contribuciones de Medicare correspondientes que son unos US$ 18,100, además de US$ 30,000 de impuestos estrictamente de la ciudad.

En consecuencia, el depósito neto final que verá cada jugador en su cuenta bancaria rondará los US$354,000 y luego de que se le retiren US$ 416,000 en deducciones.

Cabe destacar que este no es el único ingreso extra que la plantilla percibe en la presente campaña.

El éxito deportivo de los Knicks se ha traducido en un año sumamente lucrativo en materia de incentivos de la liga, sumando los US$ 500,000 que ya habían asegurado previamente a mitad de temporada tras proclamarse campeones de la primera edición de la Copa de la NBA.