Los jóvenes mexicanos de entre 18 y 29 años son el grupo de edad con el peor balance anímico , pese a que mantienen altos niveles de satisfacción con su vida , reveló la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado ( ENBIARE ) 2025. Según los resultados de la encuesta del Inegi, aunque este sector de la población mantiene niveles altos de satisfacción con la vida , su balance anímico —un indicador que mide la diferencia entre emociones positivas y negativas experimentadas durante el día anterior— fue el más bajo entre todos los grupos de edad, con una calificación de 5.00 en una escala que va de -10 a 10.

Una generación satisfecha, pero emocionalmente agotada

Esta situación es más pronunciada entre las mujeres jóvenes, quienes registraron un balance anímico de 4.62, mientras que los hombres de la misma edad alcanzaron 5.43. En tanto que el promedio nacional fue de 5.29. Pese a reportar el peor balance anímico, los jóvenes se encuentran entre los grupos que mejor evalúan su vida en general y es que los resultados de la ENBIARE contrastan con la evaluación que hacen los propios jóvenes sobre su vida en general y es que la población de 18 a 29 años reportó una satisfacción con la vida de 8.70 puntos , una de las más altas del país y apenas por debajo del grupo de 30 a 44 años, que obtuvo 8.72 Mientras que el promedio de satisfacción con la vida actual de las personas mayores de 18 años del país fue de 8.62, un promedio mayor al registrado en 2021, cuando fue de 8.45. Además, 61.3% de los jóvenes se declaró totalmente satisfecho con su vida , porcentaje superior al promedio nacional de 59.8%. Los datos sugieren que, aunque las nuevas generaciones mantienen expectativas positivas sobre su situación general, enfrentan mayores desafíos para sostener un bienestar emocional cotidiano. La ENBIARE mide el bienestar subjetivo de la población a partir de tres dimensiones: satisfacción con la vida , balance anímico y sentido de vida . Para calcular el balance anímico se contrastan cinco emociones positivas —como sentirse alegre , tranquilo o con energía — con cinco emociones negativas, entre ellas tristeza , estrés , mal humor o cansancio .

El cansancio, un factor emocional

El estudio también identifica que el cansancio es uno de los factores que afectan el estado emocional de la población. A nivel nacional, 12.3% de las personas reportó haber sentido más cansancio que energía durante el día previo a la entrevista. Entre las mujeres, la proporción ascendió a 14.4%. Aunque el estudio no desagrega este indicador por edad, se señala que factores como jornadas laborales extensas, dificultades económicas, incertidumbre sobre el futuro y sobrecarga de actividades pueden influir en la salud emocional de las generaciones más jóvenes. Los datos forman parte de la segunda edición de la ENBIARE, levantada entre julio y agosto de 2025, la cual busca medir cómo perciben las personas su bienestar más allá de indicadores económicos tradicionales. Además de los jóvenes, la encuesta encontró que las personas con indicios de depresión, ansiedad o que experimentan soledad frecuente presentan niveles significativamente menores de satisfacción con la vida y balance anímico. Quienes mostraron indicios de depresión registraron un balance anímico de apenas 1.93, mientras que quienes reportaron sentirse solos la mayor parte del tiempo obtuvieron 2.83. Pese a ello, el balance anímico nacional mostró una ligera mejoría respecto de 2021, al pasar de 5.07 a 5.29 puntos, lo que refleja un predominio de emociones positivas en la población mexicana. Los resultados entre los jóvenes sugieren que este grupo enfrenta mayores desafíos emocionales que el resto de la población adulta.

Salud mental y soledad, factores asociados al bienestar

La encuesta también confirma una estrecha relación entre la salud mental y el bienestar subjetivo. Las personas con indicios de depresión registraron una satisfacción con la vida de 7.55 puntos y un balance anímico de apenas 1.93. Quienes presentaron indicios de ansiedad obtuvieron un balance anímico de 2.95. Asimismo, quienes dijeron haber sentido soledad la mayor parte o todo el tiempo durante el último mes reportaron una satisfacción con la vida de 7.49 y un balance anímico de 2.83, muy por debajo de los promedios nacionales. En términos generales, el estado emocional de los mexicanos mostró una ligera recuperación respecto a la medición de 2021, año marcado por la pandemia de COVID-19.. El balance anímico nacional pasó de 5.07 a 5.29 puntos entre 2021 y 2025, lo que refleja un predominio de emociones positivas entre la población. Sin embargo, la brecha observada entre los jóvenes y el resto de los grupos de edad evidencia que la recuperación del bienestar no ha sido uniforme. Otros datos que resaltan de la ENBIARE son que las personas que hablan alguna lengua indígena y aquellas con alguna discapacidad presentaron promedios de satisfacción con la vida actual menores al de la población nacional (8.33 y 7.99, respectivamente). Mientras que entre quienes declararon que es fácil o muy fácilmente pueden cubrir gastos habituales en el hogar, el promedio de satisfacción con la vida se ubicó en 8.99 y el balance anímico, en 5.69. En contraste, entre las personas con dificultad o mucha dificultad para cubrir los gastos, la satisfacción bajó a 7.98 y el balance anímico, a 4.21. Durante la presentación de los resultados, Mauricio Rodríguez , titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, explicó que los factores más asociados con una mayor satisfacción con la vida son tener un buen estado de salud , no presentar síntomas de depresión o ansiedad, no experimentar sentimientos de soledad y contar con la capacidad de cubrir los gastos cotidianos. “Las principales variables que vemos que impactan más en la satisfacción de la vida son la salud, no tener depresión, no tener ansiedad, no estar en sentimiento de soledad y poder cubrir sus gastos”, señaló. En sentido contrario, agregó, las personas que reportan problemas de salud, depresión, ansiedad, dificultades económicas o conflictos de pareja son quienes registran los niveles más bajos de bienestar subjetivo. Rodríguez destacó que uno de los hallazgos más consistentes de la encuesta es la relevancia de las redes familiares y de apoyo. La convivencia con familiares y personas cercanas aparece de manera recurrente como un factor asociado a mejores niveles de satisfacción, incluso entre quienes enfrentan dificultades económicas. “En América Latina, incluido México, se reportan niveles altos de satisfacción y lo que más está asociado con esto son las redes familiares y la convivencia. Hay personas que dicen tener dificultades económicas, pero al mismo tiempo señalan que están contentas porque tienen a su familia y se sienten acompañadas”, explicó. El especialista indicó que, aunque los promedios generales de satisfacción con la vida muestran pocas diferencias entre grupos de edad, un análisis más detallado permite observar cambios importantes en la intensidad de esa satisfacción. Por ello, el INEGI puso especial atención en la proporción de personas que se consideran “totalmente satisfechas”, ya que esa clasificación permite identificar mejor las diferencias entre jóvenes, adultos y personas mayores. “Los promedios a veces ocultan lo que está ocurriendo. Por eso analizamos cómo se distribuyen las respuestas entre quienes se consideran totalmente satisfechos, moderadamente satisfechos o insatisfechos. Ahí es donde aparecen diferencias importantes entre grupos de edad y entre hombres y mujeres”, señaló.

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