La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ( CNTE ) tomó de nuevo las calles del centro de la Ciudad de México para exigir al gobierno federal que atienda un pliego de demandas. Esta semana de protestas es la antesala de la huelga nacional que el magisterio disidente prepara para el 1 de junio, con protestas en las calles mientras la capital del país es sede del Mundial de Futbol 2026 . Sin embargo, los docentes que participan en estas movilizaciones aseguran que no lo hacen por retar a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien le demandan una mesa de diálogo, sino en defensa de la educación y sus derechos laborales.
Piden salario docente digno Francisca Pérez, una profesora de 59 años, señala que las protestas de la CNTE son otro ejemplo de lo que considera un descontento social generalizado. “Por donde quiera hay marchas: los jubilados, los campesinos, los transportistas. Hay inconformidad total”, sostiene. En el caso del magisterio, las últimas protestas continuas vienen desde el año pasado. Demandan al gobierno federal abrogar la Ley del ISSSTE de 2007, que cambió el modelo de pensiones de uno solidario a un régimen individual a través de Afore. Pérez dice que esto afecta a todos los trabajadores del Estado y los sumerge en una pobreza más profunda. Porque si los salarios de los docentes ya son bajos, sostiene, con el sistema actual las pensiones lo serán todavía más. “Ser docente es vivir en la pobreza. Antes nos jubilamos de pobres, ahora va a ser de miserables. Somos los esclavos modernos”, reprocha. Aunque las autoridades han aprobado incrementos al salario docente, la profesora asegura que no alcanzan para remontar tantos años de rezago. El sueldo sigue siendo bajo. El problema es mayor porque el presupuesto público para educación también es limitado y desigual. Así que muchos docentes, como Pérez, sacan de su propio bolsillo para pagar cursos de formación, apoyar con materiales a estudiantes pobres y levantar salones en comunidades rurales.
De hecho, afirma que ésta es otra de sus demandas. Desde el año pasado solicitaron al gobierno que entregue útiles y uniformes escolares en las zonas más alejadas de Oaxaca, así como una inversión mayor en la plantilla docente y la infraestructura escolar. “En nuestras comunidades rurales hay compañeros que todavía están dando clases en pisos de tierra, en paredes de carrizo y en techos de lámina”, asegura. Por eso es que la CNTE dice que es incongruente el discurso de las autoridades. No puede haber calidad educativa sin docentes con condiciones laborales dignas. Pese a la precariedad, los maestros “dan el ancho”, asegura Pérez. Y por eso, sostiene, la comunidad escolar de Oaxaca apoya las protestas del magisterio. “Y una disculpa a toda la ciudadanía de México, pero por eso exigimos a la presidenta que cumpla con sus compromisos”, menciona.
Educación indígena en el olvido Las condiciones educativas son todavía más adversas en las comunidades indígenas, subraya Pepe Martínez, otro profesor de la CNTE.
Hace 24 años que es maestro de educación indígena porque es hablante de la lengua ayuuk y no observa mejoras. En el municipio de Santa María Tepantlali, donde da clases, los docentes caminan entre seis y hasta 12 horas para llegar a las escuelas de las zonas más remotas. “Y lo dan todo por llevar su servicio hacia los pueblos, hacia los niños que no tienen las condiciones, que apenas tienen para comer, no cuentan con materiales didácticos y el maestro proporciona un lápiz, un cuaderno, porque tiene el amor de realizar su profesión”. Estos contextos los llevaron a solicitar al gobierno federal un mayor presupuesto en educación, otra de las demandas que plasmaron en un pliego petitorio. Aunque existe el programa de becas, afirma que el monto es insuficiente para cubrir las necesidades de los alumnos. Tampoco el programa La Escuela es Nuestra, que otorga recursos para infraestructura escolar. “No ha sido suficiente porque hay escuelas también que no tienen techo, no tienen pared y no están en condiciones”, describe. Martínez defiende las demandas de la CNTE al considerar que no son excesivas, sino una forma de buscar justicia social. “Si revisamos el salario del maestro, es muy poco, muy raquítico, con 15,000 no alcanza para tener una vida digna. Pero no solo luchamos por nuestros salarios, sino luchamos por la educación, exigimos justicia social”, afirma.
Riesgos de las protestas Y protestar tampoco es fácil, explican los docentes. Caminar o esperar varias horas bajo el sol, comer mal, dormir en medio de lluvias o frío afecta la salud. La CNTE ya registra afectaciones en sus compañeros. El lunes por la noche, en el plantón instalado en la calle 5 de Mayo, murió de un infarto el profesor Ismael Arriaga Villar. Tenía 44 años. “Muchos se han quedado en el camino”, dice otro maestro. Algunos por enfermedades y otros por accidentes automovilísticos. A esto se suman los enfrentamientos con los policías. Este 25 de mayo, por ejemplo, granaderos de la Ciudad de México los bloquearon y gasearon para impedirles el acceso al Zócalo capitalino. Este martes, en Villa de Mitla, Oaxaca, donde otros contingentes se manifiestan también, los docentes fueron atacados por un grupo de hombres armados que dispararon al aire mientras los manifestantes corrían para ponerse a salvo. Para Clitali de Jesús, una maestra de primaria, es la vocación lo que les ayuda a luchar contra los desafíos administrativos, laborales y de infraestructura escolar. “Así tengamos un alumno o siete alumnos en una comunidad alejada, tienen el mismo derecho a la educación que un niño de la zona urbana”, afirma.
Aunque desde este martes la CNTE retomó las mesas de diálogo con la Secretaría de Educación Publica, la Secretaría de Gobernación y el ISSSTE, los maestros mantienen su plan de protestar durante el Mundial de Futbol. La huelga nacional arrancará el 1 de junio con una megamarcha del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México, que por ahora permanece bloqueado por policías. Este martes continuaron las mesas de trabajo, centradas en un pliego petitorio de 72 puntos. Las autoridades aseguraron que se revisará el modelo de pensiones y la desaparición del sistema de carrera magisterial, pero la CNTE descartó haber alcanzado algún acuerdo concreto.
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