El operativo para detener a Nemesio Oseguera Cervantes , “El Mencho” , en febrero de 2026 puso nuevamente bajo los reflectores a uno de los cuerpos de mayor preparación del Ejército Mexicano : las Fuerzas Especiales. El 22 de febrero, en Tapalpa, Jalisco, elementos de Fuerzas Especiales participaron en el despliegue para capturar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La operación comenzó con un componente terrestre y otro aéreo. Después de que el grupo que acompañaba a Oseguera Cervantes disparó contra los militares, se produjo un enfrentamiento que continuó en una zona boscosa. “El Mencho” resultó herido y murió posteriormente durante su traslado aéreo, según la versión oficial.
De dónde vienen los “Murciélagos”
Aunque en distintos espacios se les conoce como “Murciélagos”, hay una precisión importante: en la documentación oficial sobre ese operativo los militares son identificados como Fuerzas Especiales, no como una unidad denominada formalmente “Murciélagos”. El sobrenombre está relacionado con el distintivo que identifica a estas fuerzas dentro del Ejército. Ese distintivo tiene precisamente la figura de un murciélago. El Manual Gráfico para el Uso de Uniformes, Divisas y Equipo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos establece dos alas de murciélago desplegadas alrededor de un helicóptero y un cuchillo. Las alas son negras con filos dorados y el conjunto mide 50 por 31 milímetros. La historia de las Fuerzas Especiales se remonta a 1986, cuando se creó el Grupo de Fuerzas Especiales. En los años noventa evolucionó hacia los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales, conocidos como GAFE, y en 2004 adoptó formalmente la denominación de Cuerpo de Fuerzas Especiales. Con el paso de los años, estas unidades desarrollaron capacidades para actuar en distintos terrenos y bajo diferentes condiciones. Su preparación no se limita al combate convencional: la documentación oficial contempla cursos de Operaciones Tácticas de Contraterrorismo, Tirador Selecto de Fuerzas Especiales, Seguridad Integral, Buceo de Combate, Manejo de Explosivos y Operaciones Ribereñas. También existen modalidades de operaciones especiales para montaña, desierto, selva y zonas urbanas. La Sedena cuenta, además, con un Curso de Media y Alta Montaña. En este tipo de formación se desarrollan capacidades para desplazarse y operar en terrenos particularmente exigentes. La preparación tampoco termina en el combate. En el Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales se ha documentado capacitación en medicina táctica militar, con ejercicios de rescate acuático y vertical, atención de heridos y bajas en combate, soporte vital, trauma y evacuación aeromédica.
¿Cómo entrenan las Fuerzas Especiales mexicanas?
En el llamado “nido” de las Fuerzas Especiales, los militares realizan ejercicios que buscan reproducir situaciones que podrían enfrentar durante una operación. Uno de ellos es la ruptura de contacto, que consiste en separarse de una fuerza hostil, reorganizarse y posteriormente realizar un contraataque. El mayor Morales, integrante del Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales, explicó en entrevista con Radio Fórmula que este ejercicio forma parte de la preparación vinculada con la primera misión del Ejército: defender la integridad y soberanía de la nación. La preparación también se pone a prueba fuera de México. En la competencia internacional Cambrian Patrol, realizada en Gales, los equipos enfrentan recorridos de largo alcance en escenarios simulados donde deben realizar reconocimiento, obtener información, ejecutar acciones directas y capturar objetivos.
¿Cómo se selecciona a un militar de élite en México? ¿Por qué les dicen “Murciélagos”?
La dimensión de este entrenamiento ayuda a entender por qué no todos los integrantes del Ejército forman parte de estas unidades. En mayo de 2026, el Gobierno de Claudia Sheinbaum informó que de aproximadamente 4,000 elementos del Cuerpo de Fuerzas Especiales y de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, fueron seleccionados 180 para integrar una Fuerza Especial Conjunta. Los elementos pasaron por evaluaciones físicas, psicológicas y otros procesos de selección, además de recibir capacitación especializada. Posteriormente participaron en operaciones contra objetivos de alto nivel. El propio entrenamiento combina preparación militar, capacidades físicas y técnicas, disciplina y especialización. Las Fuerzas Especiales pueden prepararse para operar desde una zona urbana hasta una región montañosa, una selva, un desierto o un escenario acuático. El apodo está ligado a su distintivo, pero también encaja con una de las características de las Fuerzas Especiales: su preparación para desarrollar operaciones con sigilo y durante la noche, utilizando equipos especializados para trabajar en condiciones de baja visibilidad.
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