«Tenemos que ser felices, no sabemos cuanto tiempo nos queda.» Anónimo

Revisando la historia de los equipos de Grandes Ligas, nos detenemos en los Orioles de Baltimore de 1969 que se destaca por haber conformado una de las plantillas más equilibradas jamás reunidas.

Lanzadores: La rotación abridora estuvo liderada por Mike Cuellar, quien ganó 23 juegos y compartió el premio Cy Young de la Liga Americana. Contó con el apoyo de Dave McNally, quien ganó 20 juegos con una efectividad de 3.22, y Jim Palmer, quien regresó de una lesión para lanzar un juego sin hit ni carrera y registrar una espectacular efectividad de 2.34.

Defensa: Los Orioles eran una fortaleza defensiva. Brooks Robinson defendía la tercera base con una precisión acrobática que le valió 16 Guantes de Oro consecutivos durante su carrera y el apodo de “La aspiradora humana”. En el jardín central, Paul Blair cubría tanto terreno que los lanzadores bromeaban diciendo que podía alcanzar las pelotas que iban a parar a las gradas.

Ofensiva: La alineación contaba con Frank Robinson, uno de los bateadores más temidos de su época, junto al imponente primera base Boog Powell, quien conectó 37 jonrones e impulsó 121 carreras.

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Esta combinación de pitcheo de élite, bateo potente y defensa impecable permitió a Baltimore dominar la temporada regular. Ganaron la recién formada división Este de la Liga Americana por una asombrosa diferencia de 19 juegos y luego barrieron sin esfuerzo a los Mellizos de Minnesota en la Serie de Campeonato inaugural de la Liga Americana. Para cuando llegó octubre, los fanáticos y analistas del béisbol veían a los Orioles como una máquina imparable.

Su reputación como uno de los mejores equipos de béisbol se mantiene intacta hoy en día porque su derrota en la Serie Mundial no se debió tanto a un fracaso del equipo, sino más bien a una hazaña increíble de sus oponentes. 

Los Mets de Nueva York, que habían sido el hazmerreír del béisbol desde su fundación en 1962, se vieron impulsados por un pitcheo espectacular de Tom Seaver y Jerry Koosman, junto con atrapadas defensivas totalmente improbables, para ganar la serie en cinco juegos. Esto les valió el apodo de los “Milagrosos Mets”.

Los Orioles de 1969 siguen siendo el ejemplo a seguir de cómo un equipo puede hacer absolutamente todo bien durante 162 partidos. 

Se les recuerda junto a los Cachorros de Chicago de 1906 y los Marineros de Seattle de 2001 como prueba de que una plantilla histórica garantiza una temporada legendaria, pero una serie corta de postemporada siempre puede caer ante un equipo predestinado.

Un día como hoy, 2 de octubre

En 1997, Carlos Pérez, Montreal, blanqueó a los Mets 10-0, para lograr la primera de las cinco blanqueadas de la temporada.

En 1997, Deivi Cruz, Detroit, dispara su primer jonrón contra Steve Karsay de Oakland.

En 1998, Dennis Martínez, Nicaragua, empató con Juan Marichal en victorias con 243.

En el 2004, Vladimir Guerrero, Anaheim, bateó de 4-4, dos dobles, dos jonrones y remolcó 9, donde Pedro Martínez fue vapuleado con 7 carreras limpias en 5 entradas.