Luego de que el gobierno federal anunciara nuevas modificaciones al mecanismo para elegir por voto directo a jueces y magistrados , el ministro en retiro Javier Laynez Potisek advirtió que estos cambios son apenas “paliativos” que no resuelven los problemas de fondo del nuevo sistema . Durante un análisis del Observatorio de Justicia con motivo del primer año de la nueva Suprema Corte , Laynez Potisek cuestionó las propuestas anunciadas la semana pasada por la consejera jurídica del Ejecutivo, Luisa María Alcalde , entre ellas la capacitación obligatoria para juzgadores y la reducción del número de candidatos en las elecciones judiciales.
Elección de jueces es “antinatura”, afirma Laynez
Capacitación no sustituye la carrera judicial
“Ahora va a haber que cuidar también ahí está nueva iniciativa, pues hay que darle seguimiento. Para mí todos son paliativos, para todos son una aspirina, para un cáncer terminal”, afirmó. El ministro en retiro sostuvo que reducir el número de candidatos tampoco resolverá el problema, pues consideró que la ciudadanía no tiene por qué conocer las diferencias técnicas entre los distintos cargos y materias judiciales para poder emitir un voto informado. A su juicio, la elección de jueces y magistrados es “antinatura” y resulta incompatible con la función que desempeña el Poder Judicial. “Totalmente incompatible. No encuentro una evidencia que me permita cambiar esa posición”, sostuvo. Laynez Potisek rechazó que esta dificultad tenga que ver con el nivel de conocimiento de la población mexicana. “No es que la gente en México seamos más ignorantes que otras latitudes. Pueden ir a Francia y va a ser lo mismo”, señaló al cuestionar que se traslade a los ciudadanos la responsabilidad de decidir quién debe ocupar un cargo judicial. Sobre la capacitación obligatoria para jueces y magistrados, el ministro en retiro cuestionó cuál sería su verdadero incentivo si no está vinculada con un sistema de carrera judicial. Consideró que la preparación académica puede representar un valor adicional cuando forma parte de un proceso de selección o promoción, pero pierde ese sentido cuando se convierte únicamente en una obligación. “Lógicamente, irán a tomar los cursos, las maestrías, está bien, si le gusta, qué bueno, pero cuando lo hace por obligación no hay el incentivo”, comentó.
Voto popular es incompatible, señala Laynez
También advirtió que, al convertir el acceso a los cargos judiciales en una contienda electoral, la preparación y los conocimientos jurídicos pueden quedar relegados frente a factores propios de una campaña política. En ese escenario, dijo, terminan teniendo mayor peso quienes realizan una mejor campaña, resultan más simpáticos ante los electores o incluso quienes consiguen “el acordeón indicado”. Para Laynez Potisek, la experiencia del primer año de aplicación del nuevo modelo electoral no ha modificado sus críticas iniciales. Por el contrario, afirmó que la evidencia acumulada confirma su postura de que el voto popular es incompatible con un sistema de designación de jueces y magistrados. Al retomar planteamientos del jurista Roberto Gargarella, señaló que equiparar democracia con elección constituye “un error de origen”, pues consideró equivocado asumir que aquello que se somete al voto popular necesariamente es democrático y, por tanto, adecuado. “Ningún mecanismo es bueno o malo en sí mismo, pero lo que se tenía que haber pensado es ¿qué función va a cumplir cuando tú escoges uno de estos mecanismos? La pregunta no es ¿es democrático elegir jueces?, sino ¿qué necesita la función judicial para cumplir su papel?”, planteó. El ministro en retiro concluyó que, en una elección judicial, el ciudadano difícilmente puede evaluar elementos como el criterio jurídico de los candidatos y termina reaccionando a la información superficial que predomina en cualquier campaña electoral.
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