Al salir de la estación Bellas Artes , el cambio ocurre en unos cuantos pasos. Primero está el mármol, la herrería dorada y las luminarias que evocan los interiores del Palacio. Después, el grito de los vendedores : “¡llévele, llévele!”. Sobre el Paseo Peatonal Ángela Peralta hay perfumes árabes, juguetes, gorras, llaveros y squishies; más adelante, junto a las jardineras de la Alameda Central , el olor del aceite caliente se mezcla con el humo de las parrillas y el gas de los puestos de comida .
Vendedores ambulantes en Bellas Artes
Adentro, el comercio está prohibido . Afuera, los vendedores ambulantes ocupan las banquetas, las jardineras y el paseo peatonal. Entre el flujo de pasajeros, turistas y policías, el entorno de Bellas Artes se convierte cada día en un escenario donde conviven la renovación millonaria del Metro , el comercio informal y una disputa que está lejos de resolverse. En el interior de Bellas Artes no hay puestos ni locales de venta: es la única estación del Metro donde se prohíbe expresamente el comercio, de acuerdo con el nuevo reglamento para los comercios dentro del Metro capitalino. «Quedando totalmente prohibidos los espacios comerciales en la estación Bellas Artes», indica el Artículo 14 del reglamento publicado por el Sistema de Transporte Colectivo en la Gaceta Oficial . Sin embargo, apenas al salir de la estación, y a un costado del Palacio de Bellas Artes, se extienden 57 puestos ambulantes que se identifican como parte de la Colectiva Mazahua Betsy. Perfumes árabes, máquinas rasuradoras, juguetes de plástico, llaveros, monederos y gorras son algunas de las mercancías que se ofrecen sobre el Paseo Peatonal Ángela Peralta. También se venden squishies con forma de dumplings, barras de mantequilla, queso y otras figuras. En sus versiones pirata, estos juguetes representan un riesgo debido a la posibilidad de que contengan benceno, una sustancia que eleva la posibilidad de desarrollar cáncer, advirtió el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Al caminar hacia la Alameda Central, se contabilizan al menos 48 puestos instalados entre las jardineras, donde se ofrecen antojitos y comida. Algunos representan un riesgo para el público debido al uso de altas temperaturas y tanques de gas LP.
Hay puestos de elotes con ollas de agua hirviendo, venta de papas fritas y gorditas recién hechas en cazuelas con aceite caliente, así como comerciantes que cocinan tacos, hamburguesas y hot dogs en parrillas a altas temperaturas. En varios casos, pequeños tanques de gas LP se colocan a un costado del puesto y se disimulan con bolsas para basura. Mientras tanto, sobre la acera de Avenida Juárez –frente a la Alameda Central– se colocan al menos 37 puestos de comerciantes conocidas como ‘mercaditas feministas’, donde se venden aretes, libretas, cigarros de hierbas como lavanda y manzanilla, ropa de segunda mano y llaveros, entre muchas otras mercancías. La estación Bellas Artes cambió de imagen como parte de un contrato por 113.9 millones de pesos adjudicado a la empresa INDHR S.A. de C.V. El proyecto incluyó también la remodelación de las estaciones Hidalgo y Viaducto de la Línea 2 , de cara al Mundial de Futbol.
Comercio en Bellas Artes enfrenta nuevas restricciones
No obstante, en el exterior, tanto los alrededores del Palacio de Bellas Artes como la Alameda Central –espacios icónicos de la Ciudad de México– continúan como un territorio en disputa entre organizaciones de comerciantes informales que se instalan pese a la presencia policial y el Gobierno capitalino, que intenta hacer cumplir el límite de 70 puestos autorizados por la Secretaría de Gobierno. El comercio en Bellas Artes cambió tras los operativos del gobierno capitalino para recuperar espacios públicos y ordenar el comercio informal. El 14 de agosto, cientos de vendedores fueron desalojados de la Alameda Central y se anunció que solo 70 puestos pueden operar bajo un padrón autorizado. Entre el 17 y el 19 de agosto, comerciantes realizaron bloqueos en Avenida Juárez, Avenida Hidalgo y Eje Central, provocando fuertes afectaciones viales. En paralelo, el 19 de agosto pasado el Metro endureció sus reglas comerciales y prohibió los espacios comerciales en la estación Bellas Artes. A finales de agosto, algunos vendedores regresaron de forma intermitente a la Alameda, pero las autoridades advirtieron que los operativos y la presencia policial continuarán de manera permanente.
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