El Sistema Lerma-Cutzamala proporciona el 22% del agua que consume el Valle de México ; sin embargo, no es suficiente para calmar la sed de esta metrópoli en la cual la verdadera fuente principal del agua está en la extracción subterránea que abastece el 68% del líquido. Una “ crisis hídrica ” es la que se vive en esta urbe de 22 millones de personas , reconoce el proyecto de Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM) que se encuentra en consulta pública hasta el próximo 22 de noviembre.
“Se trata de una condición derivada de la sobreexplotación sistemática de los acuíferos , la pérdida de capacidad de recarga natural , la degradación de ecosistemas asociados al agua y un modelo de gestión fragmentado que no responde a la escala metropolitana de la cuenca”, advierte el proyecto. En el Valle de México se consumen 88 metros cúbicos de agua por segundo, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Se traducen en 7,603 millones 200,000 litros de agua cada día, igual a llenar con agua 5.8 veces el Estadio Azteca o 18.5 veces el Lago Mayor del Bosque de Chapultepec. El sistema de acuíferos y cuerpos de agua padece un estrés hídrico severo, alcanzando una demanda del 128.6% en 2023, por lo que la exigencia de agua supera la disponibilidad renovable, advierte el Programa Metropolitano. Para reducir el riesgo ante la sobreexplotación del agua subterránea y la dependencia de fuentes externas como el Sistema Lerma-Cutzamala, se propone el programa Metrópoli Esponja , con el objetivo de coordinar acciones entre 84 municipios y alcaldías de cuatro entidades: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos. Si bien incluye el mantenimiento y conservación del propio Sistema Cutzamala, suma obras para captar, infiltrar, almacenar y regular el agua en la cuenca, así como la conservación y restauración de los ecosistemas como el Bosque de Agua, humedales, barrancas y suelos de conservación.
El proyecto es un avance hacia cambiar la tendencia con la cual ha crecido el Valle de México durante 500 años, en donde el enfoque ha sido extraer agua limpia de las fuentes disponibles y expulsar el agua sucia, incluso sacrificando cuerpos de agua naturales, señala Carlos Delgado Castillo, académico del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana. “A lo largo de todos estos años, ese crecimiento del Valle de México se ha dado sin reconocer justamente la manera en como funcionaba el ciclo del agua , ya alterado por la desecación del sistema. “El hecho de empezar a construir de manera que intubáramos los ríos, que no respetáramos ese sistema, que los usáramos como pues como vertederos para colocar las aguas negras y más, nos empezó a desconectar mucho”, dice en entrevista con Expansión Política.
La conservación y regeneración de ecosistemas así como tener una visión de cuenca en el Valle de México, superando las barreras político-administrativas, es una de las oportunidades que plantea el Programa Metropolitano con Metrópoli Esponja , señala Delgado Castillo. «Debemos buscar cómo le hacemos para que esas acciones sean en el contexto de ver la cuenca como un todo. Para gestionar el agua de una manera más adecuada y no sea solo con el interés de satisfacer la necesidad de los habitantes de esta ciudad, sino también ver cómo podemos ayudar para que prospere la vida ecológica, las plantas, los animales, que seamos prósperos de una manera coevolucionada”, apunta el urbanista de la Universidad Iberoamericana. Un factor decisivo para que el programa de Metrópoli Esponja cumpla su objetivo de asegurar la sustentabilidad hídrica del Valle de México será aclarar de dónde saldrá el dinero para realizar las obras prioritarias que se proponen, indica Carlos Corral Serrano, director de la Asociación Mexicana de Urbanistas (AMU). «No se precisa con claridad (en el proyecto) cómo se va a obtener el recurso para desarrollar las obras o acciones, nada más te menciona cuáles son las posibles fuentes: el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, etcétera. Pero no dice cuánto va a aportar cada institución y a qué específicamente», advierte Corral Serrano.
También se requerirá de una medición clara de los resultados y avances del programa Metrópoli Esponja con visión hacia 2050. «Todas estas acciones requieren recursos, inversión, y toda esta inversión tendría que dar como resultado ciertos logros. Si le voy a meter tanta lana a un proyecto es porque ya sé qué resultado voy a obtener en el corto, mediano o largo plazo», apunta el director de la AMU. Conseguir presupuesto para obras y la implementación de acciones a nivel metropolitano es en especial difícil porque se requiere de la participación de autoridades federales, los gobiernos de cuatro entidades diferentes –Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos– más municipios y alcaldías. De superar esa fragmentación y que las autoridades de los tres niveles de gobierno actúen hacia un fin en común, dependerá en gran medida al alcance real del programa de Metrópoli Esponja , por lo que es esencial designar responsables, indica Corral Serrano. “Debe haber un responsable que se encargue de coordinar todo el programa. Hay una máxima autoridad que es el famoso Consejo Metropolitano , pero el mismo consejo no se daría abasto; no es factible que atienda y revise el cumplimiento de cientos de acciones. “Tendría que tener un responsable para lograr una coordinación efectiva entre Conagua , la Comisión del Agua del Estado de México, la Secretaría del Agua de la Ciudad de México y los más de 40 órganos encargados del suministro de agua”, apunta.
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