La participación de México en el Mundial de Futbol acabó, pero el país se anotó una victoria. Las cinco semanas en las que fue anfitrión su imagen ante el mundo se reposicionó gracias al soft power mexicano. Estigmatizado como un país violento, de narcotraficantes como Joaquín “El Chapo” Guzmán o Nemesio Oseguera, así como tierra de “cárteles terroristas”, México logró gracias al “poder blando” proyectar una imagen de una nación alegre, hospitalaria, unida y capaz de organizar eventos de talla internacional.

El ‘soft power’ nos mejora la imagen. Estos megaeventos deportivos nos dan un analgésico de reputación, eso fue el Mundial para la imagen de México.

Expertos en comunicación, en relaciones internacionales y turismo explican que al haber realizado la ceremonia del Mundial, vista por 1,200 millones de espectadores , así como 13 partidos de manera exitosa, México logró reposicionar su marca país, sin embargo, no será un efecto permanente. “Es un analgésico que durante un cierto tiempo te ayuda a cambiar los relatos de tu país, pero en cuanto se acabe el mundial, es esperable que los criterios de lo que es noticioso de México volverán a priorizar estos eventos de alto impacto delictivo local”, dice Claudio Flores Thomas, experto en comunicación y narratología.

El poder suave y México «¡Quiere volar, quiere volar!» fue un festejo que nació entre la afición mexicana y que pronto lo conoció todo el mundo. La dinámica consistía en que un grupo de personas rodeaba a un aficionado y comenzaban a corear: «¡Quiere volar, quiere volar!» y de manera coordinada lo levantaban y lanzaban al aire. No hubo ningún reportero de televisión nacional o extranjero que se salvara de este festejo que comenzó después del triunfo de México ante la selección de Sudáfrica. Pero esa no fue la única postal que el mundo conoció de México durante el Mundial. Los cánticos de “Cielito lindo”, un Ángel de la Independencia abarrotado por miles vestidos de verde, la “ola”, y hasta un pato vestido con la camiseta de la selección mexicana, Merlín, fueron parte de las imágenes que fue cambiaron el tono sepia con el que algunos veían a México por una nación de colores.
“México cumplió con creces y creo que el Mundial le cumplió con creces a México también porque ha logrado una imagen que ha estado descarapelada en el exterior por tantos problemas que hemos vivido y que son los que habitualmente se magnifican afuera”, dijo Francisco Javier González comentarista deportivo en el podcast Política y Otros Datos.

Lizbeth Soto Morales, internacionalista y profesora de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM, explica que gracias al Mundial, la imagen de México asociada a la violencia y narcotráfico se reposicionó ante el mundo. “México en visto como el símbolo de la hospitalidad global. Muy a pesar de que este Mundial no estaba hecho para los mexicanos por los altos costos de los boletos, lo que sucedió es que el futbol salió del estadio, las calles se llenaron de alegría. Nuestro país está siendo considerado uno de los mejores anfitriones ”, comenta. Gracias al deporte, México logró sin fuerza ni coerción persuadir al mundo que es un país que va más allá de la violencia y el narcotráfico, una habilidad que en la diplomacia se conoce como “poder suave o soft power ”, término acuñado por el politólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Joseph Nye.

“Las circunstancias ahorita son propicias para que los inversionistas volteen a ver a nuestro país de una manera más positiva. En cuanto al turismo la gente de otros países está muy feliz y esto va a dar una imagen positiva que va a repercutir en el aumento del turismo»

México se percibió como un país seguro Tierra de cárteles como el de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación, de tiroteos, de narcobloqueos y de más de 20,000 homicidios dolosos, el país se percibió como un territorio seguro. En los 25 días que México albergó al Mundial no hubo noticias que ocasionaran terror en el mundo como decapitados, hallazgos de fosas clandestinas, e incluso se dio uno de los días menos violentos de más de una década. “En el contexto internacional de imagen de México estaba afectadísima antes del Mundial por temas sobre todo de inseguridad, delincuencia y violencia. Los relatos que le gustan a la prensa internacional justo son esos que tienen sorpresa o amarillismo y por eso se destacan los hechos delictivos, pero la imagen del país cambia, al menos momentáneamente, con el Mundial”, comenta Flores Thomas, también ocio fundador de Tridente Aceleradora y CEO en Altazor Intelligence. Durante los preparativos del Mundial, una jornada de violencia puso en jaque al Gobierno federal. Tras los narcobloqueos y hechos violentos que se desataron en Jalisco, sede mundialista, por el abatamiento de «El Mencho», organismos internacionales expresaron su preocupación. Por ejemplo,
Christoph Ploss , coordinador de
turismo del gobierno de Alemania , pidió analizar cuidadosamente las condiciones de seguridad para los aficionados europeos que pueden viajar a México durante el Mundial. Otros países también lanzaron alertas de viaje a sus ciudadanos que planeaban venir al país. Por su parte, el gobierno federal implementó el “Plan Kukulcán”, a través del cual desplegó alrededor de 100,000 elementos, para garantizar la seguridad de los turistas también de los organizadores, selecciones y funcionarios. Poco a poco la fiesta previa, durante y posteriormente de los 13 partidos que se realizaron en México fue cambiando la opinión de los aficionados, quienes convivían felices y prometieron volver. El deporte y los mexicanos hicieron una parte para mejorar la imagen internacional de México, ahora le corresponderá a las autoridades porque soft power tiene fecha de caducidad.
¿Cómo capitalizar el prestigio? Desde el gobierno federal se usa el slogan “México está de moda” y sí, el Mundial contribuyó, pero el efecto no será permanente. “No he ido a un país más amable que México”, “no nos queremos ir”, “nos sentimos en casa”, eran parte de las frases recurrentes de extranjeros que visitaron México durante el Mundial, y en varios de ellos cambió su percepción de inseguridad. Conocer aspectos desconocidos para los extranjeros puede traducirse en un incremento en turismo y que el país sea conocido y atractivo para inversiones extrajeras.

“Hay una gran oportunidad de intervenir en la imagen de marca país, pero desafortunadamente estos gobiernos le han dado poca importancia»

Pero para Ian Poot, catedrático de la Licenciatura en Turismo en la Universidad Intercontinental (UIC), que los turistas hayan disfrutado de México no es un imán para atraer más turismo, pues se requiere que el país sea seguro y que tenga infraestructura para recibir a millones. “¿Qué nos falta? Infraestructura. No podemos depender de un evento que viene cada 30 años. La infraestructura tiene que estar para siempre, para congresos, para eventos, para conciertos, para todo lo que conlleve a hacer la organización de eventos y eso sí estar en una constante agenda de eventos eso sí atrae el turismo”, comenta. Flores Thomas apunta que después del Mundial, México tiene el reto de impulsar la marca país, pero desafortunadamente los últimos gobiernos no han dado relevancia a un asunto de posicionamiento como éste. «Hay una deuda pendiente de este ciclo político gubernamental con la promoción turística de nuestro país que es la única manera de balancear la realidad violenta y la prevalencia de la delincuencia en México en el relato internacional del país”, agrega Flores Thomas.

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