La Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó un dictamen para eliminar la naloxona de la lista de sustancias psicotrópicas y controladas por las autoridades sanitarias, a fin de facilitar el acceso a este medicamento, el único capaz de revertir las sobredosis por consumo de opioides. El documento propone reformar la fracción IV del artículo 245 de la Ley General de Salud. Aunque todavía falta que se apruebe en el Pleno de la Cámara de Diputados, este primer aval representa un avance.

De acuerdo con el dictamen, existe suficiente evidencia científica de que la naloxona no es una droga psicoactiva, no causa adicción y es segura. Pese a ello, la ley mexicana vigente la mantiene como una sustancia psicotrópica, lo que obstaculiza el acceso al único antídoto contra las sobredosis de heroína, morfina, oxicodona y fentanilo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas susceptibles de presenciar una sobredosis de opioides tengan acceso a naloxona, por lo que varios países comenzaron a garantizar su disponibilidad, entre ellos España, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Italia, Canadá y Escocia, según cita el dictamen. La iniciativa fue presentada por Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena. La primera vez lo hizo en 2021, mientras era senador. Sin embargo, el dictamen no prosperó más allá de las comisiones del Senado después de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador una medida similar impulsada por Joe Biden, en ese momento presidente de Estados Unidos. A principios de 2023, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la venta de naloxona sin receta médica como una estrategia para frenar las muertes por sobredosis, que en ese país alcanzaron hasta los 100,000 casos anuales. El gobierno de Biden propuso, incluso, que las escuelas contaran con este medicamento debido a que Estados Unidos registraba un número creciente de sobredosis en adolescentes. Pero López Obrador criticó esta medida que, con el tiempo, resultó exitosa para disminuir las muertes por sobredosis en Norteamérica.

El ex mandatario, incluso, sugirió que debía investigarse a la farmacéutica que produce la naloxona. «En vez de ir al fondo, esto lo digo con todo respeto, ¿vamos por paliativos? Algunos pueden decir: ‘Es que así no va a haber fallecimientos’. Pero, ¿esto va a convertirse en un medicamento para que no haya adicción o es nada más prolongar la agonía?», dijo López Obrador en una conferencia mañanera de abril de 2023. Estas declaraciones fueron respaldadas por Hugo López-Gatell, entonces subsecretario de la Secretaría de Salud, quien explicó que lo principal es realizar políticas de salud y bienestar social para frenar el consumo de opiáceos.

Consumo en México Tres años después, la iniciativa para liberar la naloxona avanza en México, donde el consumo de opioides y la demanda de atención médica por su uso van en aumento, sobre todo en los estados del norte. Por eso, especialistas en salud, activistas y organizaciones civiles consideran fundamental que el país facilite el acceso a la naloxona.

“Con este avance, México se acerca al cumplimiento de las recomendaciones de la OMS, que establecen que la naloxona debe estar disponible para cualquier persona que pueda presenciar una sobredosis”, celebraron las organizaciones que impulsan la campaña de reducción de riesgos Menos Daño . De acuerdo con el Informe sobre la demanda y oferta de fentanilo en México, de la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), hasta el 50% de las muestras de heroína analizadas en ciudades fronterizas como Tijuana y San Luis Río Colorado presentaron adulteración o contaminación con fentanilo, lo que expone a los usuarios a dosis letales sin conocimiento explícito, advirtieron. “La naloxona no es una sustancia de abuso; es un recurso de emergencia médica análogo a un tanque de oxígeno o a un desfibrilador. Esta modificación encarna una verdadera política con enfoque humanista que traslada el debate de las drogas desde el punitivismo hacia el terreno de la salud pública comunitaria”, subrayaron.

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