México no logra frenar la alta prevalencia de diabetes , una enfermedad que cobra la vida de más de 100,000 personas al año y cuya tasa (16%) duplica el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El dato, revelado por la OCDE en su informe Panorama de la Salud 2026 , no es el único que dimensiona la gravedad del problema. En México, las admisiones hospitalarias por complicaciones de diabetes alcanzan a 149 por cada 100,000 habitantes.
Es la tasa más alta entre los países analizados: supera las 93 admisiones por cada 100,000 habitantes registradas en promedio en la OCDE y es casi tres veces mayor que las 54 de América Latina y el Caribe. La diferencia también es notable frente a países como Chile, con 90 admisiones por cada 100,000 habitantes; Argentina, con 57, y Perú, con 26. La prevalencia de diabetes representa un incremento con lo presentado por la OCDE en 2025, cuando en el pasado informe mostró una reducción de cinco puntos porcentuales entre 2012 y 2022, debido a que México pasó de una prevalencia de 19% a una de 14%. Ahora se registra de nuevo una subida de dos puntos porcentuales. La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por un alto nivel de glucosa en sangre, causada por una producción insuficiente de insulina o una respuesta reducida a la insulina. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como el infarto y el accidente cerebrovascular. También tienen riesgos elevados de pérdida de visión, amputación de pies y piernas debido al daño a los nervios y vasos sanguíneos, e insuficiencia renal que requiere diálisis o trasplante. La diabetes no controlada incrementa significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Por ejemplo, en México, la cardiopatía isquémica –enfermedad en la que las arterias del corazón se tapan de forma parcial o total, lo que reduce o detiene el flujo de sangre y oxígeno al músculo cardíaco– representa más del 55% de todas las muertes por enfermedades cardiovasculares , en comparación con el 36% en los países de la OCDE .
Esta desproporción se explica principalmente por demoras en la detección, acceso limitado a terapias de reperfusión y tratamiento tardío de los factores de riesgo metabólicos. Los efectos pueden tener consecuencias mortales. En México, la diabetes mellitus es la segunda causa de muerte . En 2025, de acuerdo con el Inegi, 106,874 personas fallecieron por esta enfermedad.
Más admisiones hospitalarias que el promedio En el caso de la diabetes, los países de América Latina y el Caribe muestran tasas de admisión más bajas en promedio que la OCDE, excepto México, que destaca con una “tasa muy por encima” del promedio.
El informe explica que las bajas tasas de admisión por diabetes, afecciones respiratorias e Insuficiencia Cardiaca Crónica deben interpretarse en el contexto de un menor número de camas hospitalarias y menores tasas de egreso hospitalario. Señala que, aunque pueden reflejar en parte una atención primaria sólida y un buen manejo de la enfermedad cardiovascular crónica, también pueden captar necesidades no satisfechas de atención hospitalaria, subdiagnóstico, retrasos en la búsqueda de atención o barreras de admisión donde la capacidad hospitalaria es limitada. Al respecto, plantea que los sistemas de salud deben encontrar un equilibrio adecuado para asegurar el nivel menos derrochador de utilización hospitalaria al tiempo que garantizan un acceso adecuado para toda la población.
El factor obesidad La obesidad es el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de la diabetes tipo 2. Mientras en la región de América Latina y el Caribe, la prevalencia de obesidad adulta es del 38.5% en mujeres y 24.3% en hombres, niveles sustancialmente superiores a los de la OCDE (25.3% y 6.2%, respectivamente). En México aproximadamente el
40.2% de las mujeres adultas vive con obesidad y 31.8% de la población masculina adulta. Además, la obesidad en adolescentes alcanza aproximadamente un 20% en hombres y 15% en mujeres, colocándose por encima del promedio de la OCDE. Factores urbanos como el consumo de comida rápida y la inactividad física agravan el entorno metabólico. De acuerdo con el Panorama de la Salud, México se encuentra entre los nueve países pioneros de América Latina y el Caribe que se sumaron al Plan de Aceleración de la Organización Mundial para Detener la Obesidad. Entre las acciones claves implementadas o promovidas se encuentran el etiquetado de advertencia en el frente del envase, la regulación de la oferta alimentaria en escuelas, las restricciones a la publicidad de alimentos ultraprocesados y la aplicación de los llamados impuestos saludables.
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