El año pasado, México subió un punto en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), un ranking mundial que mide el grado de corrupción percibida por expertos y empresarios en el sector público de cada nación. Esta mejora mínima se explica porque, de 2024 a 2025, el país pasó de 26 a 27 puntos y se ubicó en el lugar 141 de la clasificación global, que incluye a 182 países.

Sin embargo, este puntaje posiciona a México lejos de acabar con la corrupción, ya que los países más cercanos a 0 son los más corruptos y aquellos que alcanzan o se acercan a los 100 puntos son los más transparentes. Además, al comparar la posición de México respecto a otros años se observa un retroceso. El IPC, publicado este martes por la organización Transparencia Internacional, marca al país con una caída significativa. Pasó de alcanzar 35 puntos en 2014 (su mejor marca) a solo 27 en 2025. Un retroceso de ocho puntos en nueve años. En 2012, México obtuvo mejores resultados. Con 34 puntos, se ubicó en el lugar 105 del IPC. Pero, tras mejorar por dos años consecutivos, a partir de 2015 comenzó a retroceder. En 2018 alcanzó un puntaje de 28 puntos y se ubicó en el lugar mundial 138. El peor año fue 2024, con 26 puntos. Así que el país mejoró el año pasado, pero no logró regresar al nivel de hace una década.

El informe advierte que los países con niveles de corrupción elevados son más vulnerables a la infiltración de grupos delictivos dentro de la administración pública. “Durante años, la corrupción ha permitido que el crimen organizado se infiltre en la política en países como Colombia, México y Brasil, afectando la vida de las personas”, apuntó Transparencia Internacional en un comunicado. La organización señala que el retroceso en el combate a la corrupción se observa a nivel global, debido a que solo cinco países de los 182 evaluados alcanzaron 80 puntos. Hace 10 años eran 12 naciones con esa calificación. En el caso de América, subraya, la región “no muestra avances en la lucha contra la corrupción”. De los 33 países del continente incluidos en el IPC, 12 registraron retrocesos significativos.

Estados Unidos, por ejemplo, alcanzó su calificación más baja de la historia, con solo 64 puntos en 2025, año que Donald Trump regresó a la presidencia por segunda vez. México también registra retrocesos, a pesar del discurso de combate a la corrupción, reforzado desde que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia en diciembre de 2018 con el partido Morena. México también registra retrocesos, a pesar del discurso de combate a la corrupción, reforzado desde que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia en diciembre de 2018 con el partido Morena. Los casos de corrupción siguen presentes, como la Casa Blanca del ex presidente Enrique Peña Nieto y los desvíos de recursos conocidos como La Estafa Maestra. En el sexenio de López Obrador se registró un gran fraude y un desfalco millonario en Segalmex, mientras que el Sistema Nacional Anticorrupción fue dejado de lado.

Ya con Claudia Sheinbaum en la presidencia, su administración ha intentado acabar con las prácticas corruptas, detectadas hasta en la Secretaría de Marina, donde funcionarios de alto cargo operaban una red de contrabando de combustible en las aduanas. Su gabinete de seguridad incluso ha detenido a presidentes municipales y otros servidores públicos inmiscuidos en esquemas de extorsión y vinculados con grupos criminales. A pesar de esa estrategia, el IPC 2025 muestra que todavía falta mucho por hacer para que México sea un país transparente y libre de corrupción. “Para mejorar la vida de las personas y fortalecer la resiliencia ante el crimen organizado, los gobiernos deben priorizar la lucha contra la corrupción. Esto implica proteger las libertades fundamentales, hacer cumplir la ley mediante un Poder Judicial fuerte e independiente, fortalecer la cooperación internacional en casos de corrupción y hacer más transparente la contratación pública”, dijo Luciana Torchiaro, asesora Regional para América Latina y el Caribe de Transparencia Internacional.

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