Marcaban las 11:10 de la mañana y cobijada por los secretarios de Estados , ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y líderes políticos de la llamada »Cuarta Transformación» , la presidenta Claudia Sheinbaum arribó a la explanada del Monumento de la Revolución , donde se construyeron dos realidades sobre el caso Sinaloa. El ambiente oscilaba entre festejos de los asistentes, puestos de comida que rodean el Monumento y personas que aprovechan el instante para pedirle ayuda a la mandataria cuando ella iba pasando hacia el templete. “Apoya a mi papá, son sus medicamentos”, le solicitó una mujer con receta en mano.

Ultraderecha busca influir, dice la mandataria

En la explanada, mujeres y hombres ondearon banderas de la alcaldía, organización o político que representaban, y dieron sus mejores consignas: “¡Claudia, presente, aquí está tu gente!” y “¡Es un honor estás con Claudia hoy!”, entre ellas. Unos ya sacaron sus cánticos, otros pasaron lista de su asistencia. “Aquí estoy”, respondió un hombre con una bandera blanca y que decía “Lobo”, en alusión a Víctor Hugo Lobo, ahora diputado por Morena. En tanto, una mujer sostuvo una hoja en la que anotó los nombres de los presentes. Cuando el informe titulado «A dos años del triunfo: honestidad, resultados, amor al pueblo y a la patrio» no llevaba ni 20 minutos y la presidenta Claudia Sheinbaum hablaba de lo que ella considera “sus triunfos”, diversos contingentes comenzaron a retirarse de la explanada del Monumento a la Revolución. El calor provocó que varios decidieran retirarse. A diferencia de otras concentraciones realizadas por Morena en el Zócalo, en esta hubo diversos huecos que hasta dieron oportunidad a que algunas personas pudieran acostarse en el suelo o poner bancos para sentarse y ver el discurso de la mandataria en las pantallas que se colocaron alrededor de la explanada. Al Monumento, llegó una mujer vestida de blanco, quien gritó: “Aquí estoy, Claudia , ara defender la soberanía”, pues en el último mes la presidenta ha centrado su discurso en este tema. La mandataria considera que hay “injerencia” de Estados Unidos en asuntos internos de México, como el solicitar la extradición de 10 políticos de Sinaloa, entre ellos tres morenistas Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza Cázares y Juan de Dios Gámez Mendívil, por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Este tema salió en esta concentración. La presidenta no solo presentó las acciones que ha realizado su gobierno. También contó su versión sobre el caso Sinaloa. Sostuvo que Estados Unidos pide la extradición de estos políticos, pero sin presentar públicamente pruebas. “Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde afuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponde a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”, gritó la presidenta. Mientras la mandataria federal defendió a los políticos señalados de vínculos con el Cártel de Sinaloa, los asistentes corearon: “¡no estás sola, no estás sola!” y aplaudieron. A la par se montó otra realidad sobre el caso Sinaloa. El colectivo “Mexicanos al grito de paz” desplegó una manta desde un edificio que estaba a lado de la presidenta, en la que se leía: “Claudia Sheinbaum protege a narco gobernadores”. En esta manta aparecieron la mandataria federal acompañada del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien no se le ha visto desde que fue señalado por Estados Unidos de proteger a “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero que ya compareció ante la Fiscalía General de la República. Los aplausos y porras cambiaron por chiflidos y gritos de «¡fuera, fuera!», cuando la presidenta señaló que la «derecha mexicana», en alusión a los partidos de oposición como el PAN, es «entreguista» y dispuesta a celebrar y promover las presiones de políticos extranjeros. Además, recordó que en semanas pasadas esta «derecha» invitó a representantes de la ultraderecha española para rendir homenaje a Hernán Cortés. Ello en alusión a la visita que hizo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la Ciudad de México. El discurso de un poco más de una hora, no solo se escuchó en la Ciudad de México, sino en los 30 estados del país, con excepción de Coahuila, ya que la entidad tendrá elecciones en los próximos días. Solo en la la Ciudad de México acudieron 130,000 personas, provenientes de las 16 alcaldías de la capital, según autoridades capitalinas. En el evento para celebrar los dos años desde su triunfo electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que la ultraderecha de Estados Unidos busca influir en México para beneficiarse rumbo a las elecciones. »Desde hace algunos meses somos objeto de ofensiva mediática y de campañas en redes sociales. Detrás están los sectores conservadores de México y del extranjero. Lo que está en disputa no solo es la política, quieren cambiar la percepción de la realidad», dijo Sheinbaum desde el Monumento a la Revolución. La mandataria señaló que detrás de dichas campañas, hay cuentas pagadas y robots que articulan intereses conservadores. »La campaña se intensificó tras la muerte de los agentes estadounidenses durante un operativo en Chihuahua. La FGR abrió carpeta de investigación por posibles violaciones a las leyes mexicanas, donde se establece que ningún agente extranjero puede realizar tareas que le corresponden a autoridades mexicanas», apuntó la presidenta. Sus palabras fueron aplaudidas por las miles de personas que la acompañaron a su informe. La presidenta también recordó que a finales de abril, fiscales de Estados Unidos solicitaron la detención y extradición de 10 mexicanos, entre quienes destacaron el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza. Sobre ese tema, señaló que las autoridades estadounidenses no presentaron pruebas. »Ese hecho no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral. ¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México para combatir delincuencia organizada? ¿O estamos viendo como la ultraderecha estadounidense utiliza a nuestro país para posicionarse rumbo a las elecciones de 2026? ¿Quieren influir a la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas», cuestionó. »México no es piñata de nadie. No es cooperación, es injerencia. México no acepta injerencias. Somos libres, independientes y soberanos. Hay que tenerlo claro: primero viene por uno, luego por otros, hasta que oficinas de justicia de Estados Unidos se vuelven el principal elector en México», agregó. La presidenta destacó que su gobierno no va a tolerar ni defender la corrupción ni la colusión con el crimen. También envió otro mensaje a la administración de Donald Trump: »Hemos sido claros: para disminuir la violencia es indispensable detener el tráfico ilegal de armas a nuestro país, y atender el grave problema de consumo de drogas en su territorio».

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