El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su siglas en inglés) ha sembrado pánico entre la comunidad de mexicanos que radican desde hace décadas en Estados Unidos. Su temor no es para menos: alrededor de 15 mexicanos han perdido la vida bajo custodia de este grupo de trabajo. Su rutina de ir del trabajo a casa y de la casa al trabajo se ha visto alterada por el temor a ser detenido en una redada, ser llevado a un centro de detención y no saber si saldrás de ahí. “No son centros de retención, son centros de concentración ya”, dice Efraín Jiménez Muñoz, coordinador del Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes (Colefom) y mexicano originario de Zacatecas radicado en el sur de California.
El miedo en la comunidad mexicana
En noviembre o diciembre, la población latina no se animaba a salir a las calles, muchos dejaron incluso de ir a trabajar por el miedo a ser deportados». Los tratan como criminales. Los centros de detención no están en las mejores condiciones, ni las comidas, ni la capacitación de los agentes mismos. No son centros de retención, son centros de concentración ya”.
En su regreso a la Casa Blanca, Trump no solo endureció su discurso contra la migración irregular, también las medidas. En sus primeros minutos de gobierno declaró la emergencia en la frontera con México, prohibió el asilo en territorio estadounidense y ordenó detener a los extranjeros de quienes hubiera sospecha de violar leyes federales o estatales. Como parte del plan de deportación masiva del republicano, en el día dos de la presidencia de Trump comenzaron las redadas en contra de los migrantes cerca de escuelas, centros de trabajo, supermercados e iglesias. Pero conforme ha avanzado su administración, las detenciones se han incrementado y la postura se ha endurecido. Desde el arranque del segundo mandato de Donald Trump y hasta el pasado 16 de abril, 203,685 mexicanos habían sido deportados, lo que en promedio representa el retorno de 451 connacionales por día. Acostumbrados a la adversidad lejos de su tierra, los mexicanos tuvieron temor, pero éste se ha convertido en pánico de tener el infortunio de que rumbo a su trabajo o de regreso a casa pudieran ser detenidos por elementos del ICE. Joel Ochoa, mexicano radicado en Estados Unidos y activista en la defensa de los derechos de migrantes, explica que las redadas y el miedo a llegar a un centro de detención ha vaciado por momentos las calles de Estados Unidos. “ El propósito de las redadas es sembrar el miedo entre nuestra población y ha pasado, a tal grado que, sobre todo el año pasado, entre junio y diciembre, las calles de Los Ángeles estaban vacías, algo que no veíamos desde la pandemia», cuenta. Y este miedo a la detención creció cuando se revelaron los casos de mexicanos que cuando se encontraban en custodia de agentes del ICE, morían. “Un inmigrante mexicano muere bajo custodia del Servicio de Inmigración de EE.UU”, “Muere otro mexicano en custodia del ICE”, “Autoridades mexicanas piden que se investigue la muerte de un inmigrante mexicano en la cárcel del ICE de Adelanto”, fueron algunos de los encabezados de noticias que cada vez se hacían más frecuentes y que se referían a las historias de Alejandro Cabrera Clemente, José Guadalupe Ramos Solano, Royer Pérez Jiménez, Heber Sanchaz Domínguez, Gabriel García Avilés… El miedo de dejar el país en el que construyeron una vida se transformó a pánico en morir en un centro de detención en los que el común denominador es el trato cruel, inhumano y degradante, de acuerdo con el activista Ochoa. En mayo de 2025, Amnistía Internacional publicó un documento en el que expuso graves violaciones de derechos humanos contra las personas inmigrantes detenidas durante el segundo mandato de Trump. El informe reveló que “malos tratos de los guardias, uso del régimen de aislamiento, espacios insalubres y superpoblados (incluidos aseos disfuncionales), asistencia médica insuficiente y comida caducada y de mala calidad” prevalecían en los centros de detención .
El polémico y poderoso ICE
Con un personal de 20,000 hombres y mujeres, el ICE se ha convertido en la agencia estadounidense más poderosa de Estados Unidos, no solo por el protagonismo que le ha dado Tump, sino por el enorme presupuesto que maneja. Apenas el 23 de abril, el Senado aprobó un propuesta para dotar a la agencia 70,000 millones de dólares para ejercerlo en lo que resta de la administración trumpista. El presupuesto para esta agencia es mucho más de lo destinado por el gobierno federal mexicano para financiar los programas sociales o al presupuesto público del sector salud que ronda los 966,000 millones de pesos. Con los fondos adicionales ya aprobados en leyes previas (como la «Big Beautiful Bill Act»), el ICE ya había incrementado su fuerza operativa, añadiendo cerca de 12,000 nuevos oficiales recientemente. Además de hacer cumplir las leyes de inmigración de Estados Unidos, esta agencia también puede detener «a fugitivos extranjeros» que estén siendo buscados por delitos cometidos en otro país y que están prófugos.
Alzar la voz en EU El gobierno de México ha informado que endurecerá la protesta por las muertes de mexicanos en Estados Unidos. Una de esas medidas fue sumarse a
la demanda colectiva contra el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos. “El Gobierno de México anuncia que se sumará como amigo de la corte, a través de la figura legal ‘amicus curiae’, en la demanda colectiva LT Sevak Mesrobian ‘et al’ en contra de ICE que se presentó el 26 de enero ante la Corte de Distrito Central de California”, anunció la directora general de Protección Consular y Planeación Estratégica de la Cancillería de México, Vanessa Calva Ruiz. En tierra estadounidense, los mexicanos agradecen que el gobierno levante la voz, pero saben que en ellos deben tomar sus propias medidas de protesta. Una de ellas, es el llamado a sumarse a un boicot de consumidores del 1 al 3 de mayo el cual consistirá en no adquirir productos de compañías que respaldan la política antiinmigratoria de Trump. “Es un boicot contra el consumo de tres: 1, el 2, el 3 de mayo. El boicot es para afectar la economía de las grandes compañías, de que no consumas a esas grandes compañías que son las que los que al fin y al cabo sostienen la política antimigratoria”, dice Carlos Arango, vocero del Frente Nacional de Inmigrantes. Y hay otra vía en la puerta: las elecciones intermedias de Estados Unidos, en las que el voto latino puede hacer la diferencia. “Hay que resaltar la importancia que hay de que la comunidad latina vote porque nuestra cultura de participación cívica es muy limitada. Si realmente queremos hacer cambios, va a ser en las elecciones. Es la única manera que vamos a hacer verdaderamente cambios cualitativos, con nuevos líderes que dirijan los destinos de Estados Unidos y que reconozcan las contribuciones de las y los migrantes”, añade Efraín Jiménez.
Ahora a buscar el «sueño mexicano» Estar a cientos de kilómetros de su lugar de nacimiento, lejos de sus familias y tradiciones para miles de mexicanos ha sido difícil, pero poco a poco se han ido abriendo camino en Estados Unidos. En ese país vieron la posibilidad de alcanzar el “american dream”, pero el regreso de Donald Trump y el endurecimiento de su discurso anti-inmigrante ha traído ataques constantes y está ocasionando que varios de ellos piensen autodeportarse y vivir el “sueño mexicano”. “Es preocupante el cómo está llevándose todo en Estados Unidos. Todo esto nos ha hecho abrir los ojos a muchas personas de que tenemos que agilizar nuestro sueño mexicano. ¿Qué quiere decir eso? Que tenemos que buscar alternativas para pronto ya regresar a México. “Ya mejor regresar como con lo poquito que tengamos, abrir aunque sea un puesto de tacos, de hot dogs, pero ya vivir en tu tierra, vivir con más tranquilidad y no estar con la preocupación de que salgas a llevar a tus hijos a la escuela y ya no regreses”, dice Efraín Jiménez Muñoz.
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