Más allá del gol de Ferran Torres en la final del Mundial 2026 que le dio el título a la Roja este domingo, estos son los artífices de la segunda estrella de España, que destacó por un marcado estilo colectivo y varios jugadores en estado de gracia que durante casi 40 días lideraron al equipo en su epopeya por Norteamérica.

Oyarzabal, el goleador invisible

«A veces intentando no molestar puedes ayudar mucho», dijo Mikel Oyarzabal a finales de junio en Chattanooga sobre su aporte como goleador invisible al sinfónico juego de la Roja.

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Denostado tras el primer partido, el empate sin goles ante Cabo Verde, tras no tocar el balón en los primeros 30 minutos, Oyarzabal respondió con una portentosa actuación ante Arabia Saudita (4-0): asistencia y un doblete antes del minuto 23.

Repitió doble ración de goles en el paseo español 3-0 ante Austria en dieciseisavos y marcó con un zapatazo el penal que abrió el camino de la victoria 2-0 contra Francia en semifinales.

En el segundo tanto de los Bleus lució su juego sin balón, una de las claves de España para encontrar espacios, al llevarse a un defensa hacia fuera y abrir la puerta para que Pedro Porro entrara en el área y marcara.

En la final no marcó, pero realizó un gran trabajo de desgaste de los centrales argentinos y su sustituto, Ferran Torres, lo aprovechó para marcar el gol de la final en el minuto 106.

Con 5 goles acaba máximo goleador de la Roja en el Mundial.

Rodri, capitán general

Todo un Balón de Oro como capitán general de la Roja, pieza clave en el equilibrio entre ataque y defensa.

El mediocentro, que cumplió 30 años durante el torneo, fue también criticado en los primeros partidos por su supuesta lentitud, sin tener en cuenta su valor como primera pieza de la defensa con muchos metros a sus espaldas debido a los cerrojazos que intentaron Cabo Verde o Arabia Saudita.

Con partidos más abiertos se disfrutó de su mejor versión, ilustrado frente a Francia en semifinales, cuando fue el que más corrió (12,63 km) y el que más pérdidas provocó entre sus rivales (19) para hacer descarrilar a la prestigiosa banda de Kylian Mbappé.

Fue elegido el mejor jugador del Mundial 2026 y demostró que el mejor Rodri está de vuelta.

Olmo, sutileza entre líneas –

Suplente en dos de los tres primeros partidos de la primera fase, Dani Olmo tuvo de nuevo que hacer méritos de más para afianzarse en el once de Luis de la Fuente.

Desde el primer momento era evidente que el mediapunta del Barcelona era el atacante que llegaba al torneo con más frescura.

Capaz de acelerar jugadas, cambiarles el guion con un giro o encontrar a sus compañeros al espacio, el rubio de 28 años ha sido la llave maestra del ataque de la Roja.

Que se lo digan a Pedro Porro en el segundo gol contra Francia, beneficiado de la calidad que respira Dani Olmo.

Cubarsí, veterano de 19 años

Primera gran competición para el compañero generacional de Lamine Yamal y un balance perfecto: ocho partidos completos disputados con un rendimiento sobresaliente tanto en defensa como en la salida de balón.

El central del Barcelona se mezcló a la perfección con el veterano Aymeric Laporte en el corazón de una estructura defensiva que solo encajó un gol en el torneo.

Precisamente, aquel tanto ante Bélgica en cuartos llegó después de que ganaran la posición a Cubarsí.

No tardó en desquitarse, con un inesperado disparo desde la frontal que rebañó Mikel Merino tras un rechace del portero (90+1′) para firmar el triunfo 2-1 y llevar a España a semifinales.

Tras la final fue elegido el mejor jugador joven del Mundial 2026.

Merino, el rey del ‘money time’ –

¿Se puede ser decisivo sin estar en plenitud? Que se lo digan a Mikel Merino, que llegó al Mundial 2026 con media hora en las piernas en los últimos cuatro meses tras una operación en el pie.

De la Fuente tiene una confianza ciega en su multiusos y le fue dando minutos desde el principio, a pesar de que era evidente que no tenía ritmo. Merino le dijo la razón firmando lo nunca visto en el Mundial.

Con dos goles eliminó de manera consecutiva a Portugal (1-0, 90+1′) en octavos y a Bélgica (2-1, 88′) en cuartos, dos partidos en los que había entrado en el campo en el minuto 86.

«Es surrealista que me pase dos partidos seguidos», dijo el héroe español.

Pues estuvo cerca de que le pasara por tercera vez en la final, al rematar de cabeza un balón que se marchó fuera por centímetros, tres minutos antes del gol de Ferran Torres que le dio el título a la Roja.

pm/mcd/ma