Fuera de las canchas, el Mundial de Futbol no solo trae la fiesta deportiva y el incremento del turismo, también aumenta el riesgo de sufrir violencia para las mujeres y al interior de los hogares. “Durante estos grandes eventos deportivos la violencia contra las mujeres y la violencia familiar sube de forma importante, es entre el 26% y el 36% más de lo habitual”, advierte Eleonora Betancur González, representante de ONU Mujeres en México.
El futbol por sí mismo no es la causa de la violencia, sino que hay factores que pueden exacerbarla y detonarla.
El consumo nocivo de alcohol y la tendencia de realizar apuestas sobre los partidos que provocan tensiones económicas en las familias y las parejas, así como normas sociales que marcan una visión rígida de la masculinidad que incluyen el ejercicio del control y la violencia son algunos de los principales factores de riesgo, explica Betancur González. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llama a fortalecer las políticas públicas dirigidas a reducir los daños asociados al alcohol con medidas como el incremento de precios, restricciones a la disponibilidad, prohibición de la publicidad y uso de etiquetas de advertencia. Martín Fuentes, integrante de Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud, explica que no se busca una política de alcohol prohibicionista, sino prevenir que el consumo excesivo afecte la seguridad, la salud y la convivencia social.
Acciones para reducir la violencia contra las mujeres En el país los casos de violencia mortal contra las mujeres han bajado en los últimos ocho años, aunque no al mismo grado del homicidio doloso general, que
de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum disminuyó casi un 29% . El delito de feminicidio se redujo en un 21% al comparar 2018 –el año en que los gobiernos de Morena llegaron a la Presidencia– con 2025; también el homicidio doloso de mujeres cayó un 25% en el mismo periodo. No obstante, los casos de lesiones dolosas con víctimas mujeres registraron un alza del 30% y los casos de violación sexual tanto simple como equiparada se acrecentaron un 32%, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). La violencia contra las mujeres y al interior de las familias es difícil de ser visibilizada y combatida porque suele cometerse dentro de los hogares y ya que la persona agresora suele ser la pareja o un integrante de la familia. “Ocurre sobre todo en un espacio privado y se da entre personas que tienen relaciones de confianza, en principio de cariño y de dependencia. Esto provoca que este tipo de violencia pueda permanecer más oculta, que haya más miedo a denunciar o incluso se normalicen ciertas conductas como el miedo a represalias o la violencia económica”, explica la representante de ONU Mujeres en México.
Ganar, empatar o perder un partido nunca debe traducirse en violencia. La violencia es responsabilidad de quien la ejerce.
Ya que muchas víctimas no pueden pedir ayuda directamente, debe existir una responsabilidad compartida en donde vecinos, amigos, familiares y cualquier persona cercana puedan identificar señales de alerta y ayudar a la persona que sufre violencia a acceder a canales de ayuda y denuncia, considera Betancur González. La violencia no se presenta solo como golpes o agresiones físicas: puede expresarse a través de gritos, insultos, humillaciones, amenazas, control constante, aislamiento, control del dinero, celos e intimidación. El Gobierno de México lanzó junto a ONU Mujeres, Unicef y Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) la campaña ‘En equipo contra la violencia familiar’, con la cual se busca concientizar y movilizar a la ciudadanía ante la violencia en los hogares y contra las mujeres. Para atender a víctimas se cuenta con la Línea de las Mujeres, en la cual se puede obtener ayuda al llamar al 079, mientras para casos de peligro inmediato para la vida o la integridad se debe marcar al 911. A la par de la campaña junto a las autoridades, la representante de ONU Mujeres recomienda: -Fortalecer las capacidades institucionales para responder ante casos de violencia de género y familiar de forma efectiva, coordinada y con enfoque de derechos humanos. -Reforzar sistemas de atención y detección, asegurar que las víctimas sepan en dónde pueden pedir ayuda. -Promover la generación de evidencia y datos a nivel nacional, así como campañas de concientización.
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