Netflix volvió a aparecer en el radar político y corporativo de Estados Unidos tras la posible integración con Warner Bros. Discovery, generando nuevas tensiones regulatorias y empresariales en la industria.
Durante semanas, las discusiones se mantuvieron en el terreno financiero, con ejecutivos y accionistas midiendo fuerzas. Sin embargo, el escenario cambió cuando los reguladores federales comenzaron a involucrarse directamente, elevando el nivel de escrutinio.
Aunque las partes involucradas aseguran que se trata de un proceso habitual, el reciente movimiento del gobierno estadounidense apunta a una revisión más profunda y prolongada, con posibles consecuencias estructurales para el sector audiovisual global actual.
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