México ha estigmatizado a las jóvenes de 15 a 29 años que no estudian ni trabajan llamándolas “ ninis ”. Pero tres de cada cuatro personas en esa situación son mujeres que en realidad realizan labores de cuidados sin remuneración, revela un informe de Oxfam México . La falta de oportunidades y de servicios públicos para infancias, personas con discapacidad, enfermas o adultas mayores obliga a las mujeres, principalmente, a realizar tareas de asistencia, domésticas y de acompañamiento.
“Estas jóvenes no eligieron estar fuera del mercado laboral, fuera del sistema educativo, sino que fueron empujadas a encargarse, de manera muchas veces desproporcionada, de los trabajos de cuidados», explicó Mariana Belló, coordinadora del área de Género y Cuidados en Oxfam México . Al presentar el informe No nos llames ninis: mujeres jóvenes que cuidan , la especialista dijo que, en promedio, ellas dedican cinco horas diarias a algún tipo de cuidado, en contraste con las dos horas que dedican los hombres. Y una de cada cinco destina hasta 7.5 horas al día a quehaceres domésticos , acompañamiento y cuidados directos. Esto equivale a 53 horas de trabajo semanal no reconocido y no pagado, a pesar de que laboran más tiempo que el establecido en la Ley del Trabajo, de 48 horas a la semana. Belló subrayó que por eso resulta urgente dejar de utilizar el adjetivo “nini” , ya que discrimina y estigmatiza a la juventud que cuida y ni tiene reconocimiento ni pago. Además, esta etiqueta minimiza la importancia del trabajo de cuidados, que representa el 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB), por encima de la industria manufacturera (20.1%) o el comercio (18.7%). También oculta la crisis de cuidados que enfrenta el país, porque sin mujeres que cuiden, nadie podría salir a trabajar, estudiar o producir. Ellas asumen una responsabilidad del Estado y de las empresas, indicó la experta. “La etiqueta de ‘nini’ hace que este trabajo parezca inactividad laboral y, más bien, está justificando el estigma social y el abandono por parte del Estado», señaló.
«Por lo tanto, estas jóvenes están funcionando como un subsidio, como una verdadera red de amortiguación para la crisis de cuidados», agregó. De acuerdo con el informe, las mujeres con hijos o pareja dedican hasta 10 horas más a las tareas de cuidado que sus pares solteras. Entre los 20 y los 24 años, esto define su biografía y las acerca a una mayor pobreza de tiempo y de ingresos, además de limitar su crecimiento profesional. Quienes viven en las zonas rurales dedican una media de 2.7 horas adicionales a la semana, debido a que en estas comunidades faltan servicios básicos y la infraestructura es insuficiente o inadecuada.
El sistema de cuidados en CDMX Pero las grandes ciudades tampoco garantizan la redistribución de este trabajo. En la Ciudad de México, por ejemplo, son menos las jóvenes que no estudian ni trabajan. No obstante, 90% de quienes están en esa situación también se dedican a cuidar y destinan más tiempo a esta labor.
Esto demuestra que la capital es sumamente desigual, indicó Mariana Belló. Por un lado, es la ciudad a la vanguardia en políticas que ponen al centro los derechos humanos y tiene una mejor infraestructura de cuidados. Pero, por otro lado, casi siete de cada 10 jóvenes trabajan en cuidados sin remuneración, a pesar de contar con estudios de bachillerato o universitarios. “La urbanidad no libera tiempo, lo desplaza. La infraestructura no garantiza por sí sola el ejercicio de derechos”, subrayó. Esto es un punto clave en el contexto actual. Este martes, el Congreso capitalino aprobó la Ley del Sistema de Cuidados de la Ciudad de México , lo que representa un avance histórico. Es el momento de concretar un sistema de cuidados con políticas específicas para las jóvenes que no estudian ni trabajan, sugirió la experta. La ley busca reconocer el trabajo de cuidados, redistribuirlo y que sea remunerado, agregó Cecilia Vadillo, diputada de la Ciudad de México y una de las principales impulsoras de esta legislación. “Redistribuye el trabajo de cuidados entre el gobierno, el sector privado, las familias y las comunidades”, explicó. Y destacó: “En la ley se incluye que cada año se tiene que invertir más en cuidados”.
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