A pesar de mantenerse como la principal fuerza opositora en el país, el Partido Acción Nacional (PAN) atraviesa una profunda crisis estructural , de identidad y electoral que lo pondrán a prueba en las elecciones de 2027. A fines de 2025 el dirigente nacional panista, Jorge Romero Herrera , anunció el “relanzamiento” blanquiazul, que sintetizó en no pactar una nueva alianza nacional con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) , modernización de su emblema y de su lema: «Patria, Familia y Libertad».

¿Por qué el PAN decidió relanzarse?

Sin embargo, expertos ven insuficiente y hasta inocua esa anunciada refundación frente al reto que representa Morena, partido en el poder. La estrategia de Romero no ha generado el impacto deseado ante la ciudadanía, y enfrenta el agotamiento de su oferta; tiene una urgente necesidad de reestructurarse, consideran politólogos. Víctor Alarcón Olguín, politólogo e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), advierte que el PAN “sigue entrampado, en mucho, por su falta de autocrítica y falta de un debate interno de fondo”. Para Alarcón, tras más de ocho décadas de vida política, pues ese partido cumplió en septiembre de 2026 sus 87 años, existe un evidente desgaste de su “marca”. “El PAN sobrevive precisamente por la inercia, por la dinámica institucional, por la perseverancia y por la permanencia que el partido todavía tiene en ciertos ámbitos”, pero crecer en 2027 no es claro, considera el analista, quien ha estudiado desde hace años al blanquiazul. Por su parte, la politóloga e investigadora de la UAM, Esperanza Palma Cabrera, coincide en que la oposición tradicional padece “problemas endógenos (…) falta de renovación de liderazgos, una falta de renovación de la oferta programática”. Además ni el PAN ni el PRI han podido vencer la narrativa de Morena en su contra, de ahí que ambos se mantienen como partidos reactivos. Tras gobernar el país doce años, de 2000 a 2012, el PAN salió de la presidencia al ser derrotado por su adversario histórico, el PRI. En 2018 ambos, PRI y PAN, fueron desplazados por Morena y desde entonces pierden más votos y reducen su fuerza en el Congreso.

Así, en 2024 los otrora enemigos se aliaron junto con el hoy extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) para enfrentar a Morena y sus aliados, los Partidos del Trabajo (PT) y Verde (PVEM). El resultado fue que la coalición PAN-PRI y PRD fue vencida tres a uno, con 27.45% frente a 59.76% de la hoy presidenta Claudia Sheinbaum , de Morena. Además el PAN perdió casi 800 mil votos con relación a las elecciones presidenciales de 2018, y eso lo llevó a intentar recomponerse. Sin embargo, meses después de anunciar que ya no se aliaría al PRI, en junio de 2026 el PAN compitió solo en las elecciones locales de Coahuila y se desplomó, con menos de 3% de votos, así que desapareció en el estado, arrasado por el PRI. Además en Nuevo León y Durango se discute una eventual alianza, por lo que Romero reformuló: se dialogará con la dirigencia panista en cada estado, para decidir si hay alianzas o no.

¿Funcionó el relanzamiento del PAN?

Los riesgos del PAN a futuro

Es decir, ya no habrá un rechazo al PRI en todo el país, sino un «hiperanálisis» de la situación en cada entidad, de acuerdo con el dirigente. Para los especialistas la estrategia panista, que también incluyó apertura a la ciudadanía, poner a su disposición candidaturas y valorar la meritocracia para tener los mejores perfiles, al parcer resultará insuficiente para enfrentar el reto de 2027. Alarcón Olguín indica que la dirigencia de Romero y su relanzamiento no generaron interés, pues no se aprecia que sean cambios reales, y ese partido tendría que repensar incluso en un relevo de liderazgos. “El PAN tiene que hacer quizá un gran golpe de timón, un gran proceso de, insisto, apertura, de modificación, incluso de renovación de sus cuadros”, afirma. El especialista expone además que entre el PAN de la derrota de 2024 y el de ahora no hay cambios. “Me parece a mí que el PAN sigue entrampado, en mucho por su falta de autocrítica y falta de un debate interno de fondo, especialmente primero entre sus militantes (…) y dicen que se abrirán a la sociedad civil por enésima vez, pero se quedan muy cortos”, dice. De cara al proceso electoral intermedio de 2027, las proyecciones de Alarcón indican que Acción Nacional buscará medir su verdadera fuerza de forma autónoma, aunque dominarán las lógicas locales. Prevé que el partido optará por competir en solitario para lograr “una mayor claridad de cuál es su nivel de implantación de su nivel de presencia, su fuerza propia” y, desde esa base, reconstruir una oferta seria para la contienda presidencial de 2030. Sin embargo el proceso electoral de 2027 será la prueba decisiva en la que el PAN deberá demostrar si aún conserva o puede reconstruir su capacidad para disputar el poder político en el territorio nacional. La experta Palma tampoco ve un escenario optimista para el PAN, pues no se aprecia una renovación o reestructuración a fondo, tras los resultados de 2024, y tampoco hay una oferta programática al electorado. El PAN quiere “quitarse la mala etiqueta del PRI pero en realidad sin alianza eso tiene costos muy altos para el partido”. Alarcón Olguín refiere que aunque el PAN debería “abrazar otro tipo de causas” y pareciera que esa es la intención en un futuro inmediato, eso podría acercarlo a lo que han hecho partidos de derecha latinoamericanos. Así, ante la búsqueda de atajos pragmáticos, el académico alerta sobre el riesgo de que el PAN caiga en la tentación de inclinarse hacia esquemas populistas. “Es decir, a una derecha más personalizada en vez de una derecha más cívica (…) pienso que pueden correr el riesgo de caer en la trampa de pensar que hay que buscar pues un líder personalista que pudiera ser atractivo, como podría ser el caso de Ricardo Salinas Pliego”. “Eso podría ocurrir para crecer o para ser un contendiente más serio en el 2030”, plantea.

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