La maduración en la dirección de un arte como el cine, a pesar de ser una forma visual y sonora, tiene que ver con el cómo en las manos de esta persona se puede generar una dimensión que corresponde a una expresión de eso que llamamos espíritu.
Así celebramos cuando “uno de los nuestros” puede como Prometeo darnos no solo el fuego, sino lo que conlleva este atrevimiento que molesta a todo el cosmos, pero que es necesario para poder ayudarnos a no quedarnos envueltos en lo cotidiano, sino ver entre las luces y las sombras como se nos proyecta el intro en el órgano de la mítica A Whiter Shade Of Pale de Procol Harum.
Así es como Michel Fran…
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