El Senado aprobó con 86 a favor y 42 en contra la reforma constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum que prohíbe la doble nacionalidad a los aspirantes a la Presidencia de la República, a gubernaturas y a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Durante la discusión, los partidos de oposición estuvieron en contra de la reforma constitucional al sostener que esto afecta los derechos políticos de los ciudadanos; mientras que los legisladores del oficialismo comentaron que este requisito es para garantizar que el compromiso de los contendientes sea solo para México.
La priista Carolina Vigiano sostuvo que no hay evidencia donde la doble nacionalidad de una persona que haya ocupado la Presidencia o la gubernatura, haya puesto los intereses de México al servicio de otro país, por lo que sostuvo que Morena quiere vender la reforma como una novedad patriótica. “Una Constitución no se reforma para perseguir una coyuntura, para mandar mensajes contra una persona o para alimentar una narrativa. Se reforma cuando existe una necesidad pública demostrable o con evidencia”, mencionó. Además, sostuvo que este cambio es un retroceso de tres décadas, pues recordó que en 1997 se reformaron diversos artículos de la Constitución para establecer que los mexicanos por nacimiento no perdieran su nacionalidad al adquirir otra, lo cual, señaló, no fue una “ocurrencia”, debido a que existieron foros, participaron desde académicos hasta organizaciones sociales por año y medio. El emecista Néstor Camarillo Medina comentó que tener dos nacionalidades no significa tener dos lealtades, por lo que cuestionó por qué deben renunciar a una parte de lo que son para demostrar que aman a México. “Si un mexicano se fue a trabajar al extranjero, luchó durante años, construyó una vida y se ganó otra nacionalidad, no deja de ser mexicano por tenerla, mucho menos significa que no pueda servir a México (…) No intenten vendernos un falso dilema, no nos digan que dos nacionalidades significan dos lealtades”, dijo.
En caso contrario, el morenista Ricardo Sheffield aseguró que los mexicanos migrantes en Estados Unidos no serán afectados por esta reforma, ya que, dijo, la mayoría de ellos tienen residencia, no nacionalidad, en los Estados Unidos. Comentó que él tenía doble nacionalidad: mexicana y estadounidense, pues nació en Estados Unidos, pero hace 31 años renunció a la de Estados Unidos. “Solo tengo una nacionalidad sin que me obligara la ley para ello y sin aspirar a ningún cargo político en ese momento, ni siquiera participaba en los partidos políticos. ¿Por qué? Porque toda mi vida he creído que al que dos amos sirven, con uno queda mal. Creo que una posición tan delicada como la presidencia República, se debe tener una lealtad clara”, declaró.
¿Qué dice la reforma? La propuesta modifica los artículos 82, 116 y 122 de la
Constitución para establecer que quien
busque ser presidente de la República debe ser no
solo ciudadano mexicano por nacimiento e hijo de padres mexicanos, también no debe tener
ni adquirir otra nacionalidad y en caso de tenerla, debe renunciar a ella previo a solicitar su registro como candidato. Se menciona que quien ejerza este cargo no podrá adquirir ni solicitar otra nacionalidad ni invocar ante autoridad extranjera una nacionalidad distinta de la mexicana y queda prohibido el uso de pasaporte o documento de identidad expedido por un Estado extranjero, así como el ejercicio de los derechos políticos inherentes a la ciudadanía ante este y el acogerse a su protección diplomática. Lo mismo se aplicará para quienes busquen ser gobernadores o jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
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