Las bancadas de Morena, Partido del Trabajo ( PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) acordaron respaldar el «Plan B» de reforma electoral presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum , por lo que de no existir votos disidentes reunirán la mayoría calificada para aprobar cambios a la Constitución. Los grupos parlamentarios de la llamada “Cuarta Transformación“ en el Senado dieron a conocer este sábado que llegaron al acuerdo de respaldar el Plan B, el cual de acuerdo con la mandataria federal, busca terminar con los privilegios que durante años han encarecido innecesariamente el sistema político y destinar esos recursos, a través de programas sociales, al bienestar de la población.

Los líderes de los senadores de Morena, Ignacio Mier, del PVEM, Manuel Velasco y del PT, Alberto Anaya, sostuvieron una larga sesión el viernes, en la Secretaría de Gobernación, en donde habían pactado el sí a la propuesta de reforma electoral que la presidenta delineó el jueves 12 de marzo. La mandataria Sheinbaum explicó hace unos días que los cambios constitucionales tienen como objeto la austeridad, pues se ahorrarían unos 4,000 millones de pesos, derivados de reducir privilegios de los Congresos estatales, recortar el número de regidores municipales, y, sobre todo, que las consultas electorales sí puedan abordar temas electorales. En un comunicado difundido este sábado, las bancadas que integran la coalición de la llamada Cuarta Transformación expresaron su “respaldo total” a la propuesta que la presidenta anunció que enviará al Congreso el próximo lunes para su discusión. En el Senado, Morena cuenta con 67 legisladores, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) con 14 y el Partido del Trabajo (PT) con seis, lo que suma 87 senadores. Si en la sesión de discusión de esta propuesta asisten los 128 integrantes de la Cámara alta, ese número es precisamente el mínimo requerido para aprobar una reforma constitucional.

No obstante, este respaldo se ha manifestado por ahora únicamente en el Senado. En la Cámara de Diputados, las bancadas del PT y del PVEM —que el miércoles rechazaron el denominado Plan B de la reforma electoral impulsada por el Ejecutivo— aún no han definido públicamente su postura. Para aprobar cambios constitucionales en San Lázaro se requieren 334 votos si participan los 500 diputados. La coalición oficialista suma 364 legisladores, por lo que podría permitirse hasta 30 votos en contra o ausencias sin poner en riesgo la aprobación de la reforma. Este viernes el líder de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, dijo que él no sostenía pláticas con los aliados, pues esa labor estaría en la Secretaría de Gobernación, que encabeza Rosa Icela Rodríguez.

¿Qué convenció a los aliados de apoyar el Plan B?

De acuerdo con el comunicado difundido este sábado, en el que las bancadas aliadas expresaron su respaldo “total” al Plan B, uno de los principales argumentos para apoyar la propuesta es que permitiría generar ahorros que permanecerían en las entidades federativas. Según el documento, la reforma no afectarpa el federalismo ni la autonomía de los estados. Por el contrario, los recursos que se obtengan por las medidas de austeridad se quedarían en las entidades y se destinarían a obras públicas, infraestructura y proyectos de beneficio directo para la población. “Esta propuesta de reforma no vulnera el federalismo ni invade la autonomía de los estados. Por el contrario, los recursos que se logren ahorrar permanecerán en las entidades federativas y serán destinados a obra pública, infraestructura y proyectos que beneficien directamente a la población, con instituciones modernas, eficientes y austeras”, señala el comunicado. Asimismo, las bancadas sostienen que la iniciativa incluida en el Plan B para ampliar las consultas populares a temas electorales y modificar la fecha de la revocación de mandato fortalecería la participación directa de la ciudadanía. “Ese es el sentido de esta reforma: una democracia más austera, más cercana a la gente y una justa redistribución de los recursos públicos”, dice el comunicado. En el posicionamiento conjunto, los líderes partidistas señalaron que “la democracia verdadera se fortalece cuando el poder público se pone al servicio del pueblo”, por lo que reafirmaron su “apoyo total e incondicional a la presidenta” Claudia Sheinbaum. La mandataria ha señalado que el objetivo del nuevo proyecto de reforma constitucional es “terminar con los privilegios que durante años han encarecido innecesariamente nuestro sistema político y destinar esos recursos, a través de programas sociales, al bienestar de la población” y se sumaron a ese plan. “La austeridad republicana; la convicción de que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre; y la certeza democrática de que con el pueblo todo, sin el pueblo nada” forma parte de los principios de este gobierno y “durante décadas, el aparato gubernamental federal, estatal y municipal ha operado con costos elevados que deben revisarse”. Se sumaron a la idea de que “la democracia no se fortalece con estructuras costosas ni con privilegios, sino con instituciones eficientes que respondan a las necesidades de la población” de ahí que garantizaron su voto a favor.

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