La presidenta Claudia Sheinbaum criticó las declaraciones que hizo el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson , sobre la corrupción y afirmó que ningún diplomático debe intervenir en los asuntos que le corresponden a los mexicanos. “Viéndolo a la distancia, frente a lo que estamos viviendo, por lo menos podemos decir que son declaraciones desafortunadas porque un embajador de Estados Unidos en México, un embajador de Francia en México, un embajador de Ucrania en México, de Irán en México, para poner distancias, de Cuba en México, de Argentina en México, un embajador no puede ser, no puede tener una actitud injerencista”, planteó este jueves en su conferencia matutina.
La semana pasada, durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra de una planta de metanol en Sinaloa, el embajador de Estados Unidos en México lanzó una advertencia: “Si queremos que nuestro futuro compartido sea lo más prometedor posible, la corrupción y la extorsión no tienen cabida”, afirmó. En un primer momento, la presidenta planteó que México combate la corrupción, no obstante, también se requiere que su socio lo haga. “Digamos que es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá. Porque ellos, en Estados Unidos, también es importante que haya un ambiente para las empresas, para la inversión, libre de corrupción, con certezas jurídicas, y en México también”, dijo el pasado viernes. Sin embargo, tras las acusaciones que el Gobierno de Estados Unidos lanzó y que fueron difundidas por la embajada de ese país en México, la presidenta cambió el tono en contra del embajador. La mandataria planteó que en el mundo, México debe ser respetado: “Es muy importante el respeto mutuo. Nosotros hemos sido muy respetuosos… nosotros queremos una relación de respeto, de colaboración y de entendimiento, pero tiene que ser muy claro el respeto. México de ser respetado por todas las naciones del mundo. Entonces, siempre el papel de los embajadores tiene que ser una relación de respeto mutuo”, comentó.
Sin embargo, la presidenta aclaró que su gobierno no busca establecer una mala relación con Estados Unidos, pero debe mantenerse el respeto a la colaboración. “Tampoco nuestro objetivo nunca será establecer malas relaciones ni con el Gobierno de Estados Unidos ni con sus embajadores, pero a la presidenta le corresponde garantizar el respeto y la soberanía”, aseveró. Ante la pregunta de si las declaraciones del embajador son “injerencistas”, la presidenta dijo que cada uno debe sacar sus conclusiones. En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la relación con el embajador de Estados Unidos se enfrió debido a que el entonces representante del gobierno estadounidense, Ken Salazar, criticó la reforma judicial que impulsaba el mandatario federal. Después de asistir cada dos semanas a Palacio Nacional, a Salazar se le cerraron las puertas.
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