La presidenta Claudia Sheinbaum no quiso ocupar un asiento en el palco más exclusivo del recién remodelado Estadio Ciudad de México y optó por una silla de plástico plegable que se colocó en el Deportivo Los Galeana , en la alcaldía Gustavo A. Madero , para presenciar la inauguración del Mundial de la FIFA 2026 y el triunfo 2-0 de la selección mexicana frente a Sudáfrica. Mientras los ojos del mundo estaban en la cancha del conocido Estadio Azteca, en la música de Los Ángeles Azules y los bailes de Shakira, la presidenta decidió estar a 22 kilómetros de distancia, lejos de la ceremonia oficial a la que acudieron políticos y funcionarios, pero también lejos de las marchas y protestas alrededor del epicentro del futbol. Con este acto, la mandataria se convirtió en la primera persona que gobierna un país sede en no acudir a la ceremonia oficial de Inauguración de la Copa del Mundo , en los 96 años de torneos.
La fiesta entre los suyos
Días previos a la inauguración, en una conferencia mañanera la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció que asistiría junto a la presidenta Claudia Sheinbaum al Fan Fest del Zócalo capitalino , por lo que ambas solo debían cruzar la calle frente a sus respectivos despachos para estar en la celebración, pero las protestas, marchas y fallidas negociaciones con los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores (CNTE) hizo que, todavía tres horas antes de la ceremonia hubiera incertidumbre sobre su presencia. Todavía no terminaba la conferencia mañanera de la presidenta y la primera en salir a tentar los ánimos del Zócalo fue Clara Brugada. Lo hizo con poca gente y minutos antes de que abrieran las puertas del Fan Fest, paseo por unos minutos y se retiró. Y casi de último momento, la presidenta Sheinbaum decidió que el terreno de 50 hectáreas del Deportivo Los Galeana sería el espacio en el que pasaría casi cuatro horas de su jornada para sentir la euforia de ver rodar el balón. Allá llegó de manera casi sorpresiva y vestida con la playera «verde» de la selección mexicana. En alcaldía Gustavo A. Madero, gobernada por Morena y a kilómetros del estadio, no hubo riesgo de rechifla o abucheos, como los que se dieron momentáneamente en el Estadio Azteca y que captaron algunos aficionados. En el deportivo y al lado de Jefa de Gobierno, todo fluyó sin sorpresas: saludó, besó y se dejó abrazar para las fotos y tomó su asiento junto a la jefa de Gobierno, Clara Brugada y el alcalde de Janecarlo Lozano. Su atención estuvo a medias en la pantalla gigante que se instaló en el deportivo. En la organización se aseguraron de no poner la transmisión de TV Azteca, pues hace unas semanas la mandataria hizo la recomendación de «no ver la televisora del empresario Ricardo Salinas Pliego», con quién hay constante tensión por tener visiones políticas contrarias al movimiento de la llamada «Cuarta Transformación». La otra parte de la atención de la mandataria la tuvo su teléfono móvil, en el que no dejó de «textear y textear», actividad que intercalaba con las peticiones de selfies de adultos mayores y de niños que se acercaron a su asiento. Y así llegó el minuto ocho de los 90 del partido, Sheinbaum saltó de su asiento para celebrar el primero de dos goles de México . Buscó una bandera y rápidamente llegó a sus manos para festejar. Junto a la Jefa de Gobierno, Sheinbaum aplaudió, se llevó las manos a la cabeza, coreó “¡México, México!” y agitó la matraca antes de volver a celebrar el segundo gol de México. En la víspera, Sheinbaum participó en la Cena de Gala ofrecida por el presidente de la FIFA , el italiano Gianni Infantino, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec para recibir a las 211 delegaciones. No hubo jerseys verdes, si no vestimenta de gala con miembros de la FIFA y la Femexfut, empresarios como Emilio Azcárraga Jean, Carlos Slim Domit, Arturo Elias Ayub y algunos políticos como Samuel García y Mariana Rodríguez Cantú. En noviembre pasado, la presidenta informó que su boleto marcado con el 0001 no lo ocuparía para inaugurar la fiesta deportiva que une al mundo, y que daría esa experiencia a una niña futbolista mexicana , a quien hace unos días entregó el boleto. Al silbatazo final, la presidenta se retiró entre las primeras gotas de una tarde que se convertiría, en el escenario de los festejos de más de 20,000 aficionados , que entre charcos y ante la mirada de contingentes de Madres Buscadoras, festejaron el Ángel de la Independencia el triunfo de la Selección. Se retiró ya con los ojos del mundo puestos en las crónicas de fiesta y deporte del día uno de los 39 que tendrá la justa y con el triunfo de no haberse enfrentado a la prueba del aplauso o rechifla de un estadio.
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