Un nuevo reto para la participación política de las mujeres se perfila de cara a las elecciones de 2027 : el uso de la inteligencia artificial en las campañas, que puede transformar la forma de hacer política, pero también abrir nuevos frentes de violencia. La creación de contenidos falsos, campañas coordinadas de desinformación y ataques digitales puede amplificar las agresiones que ya enfrentan las mujeres en política y afectar su reputación, trayectoria y posibilidades de competir. “Todos los cambios en el ámbito de la tecnología y la digitalidad están conformando nuevas amenazas y expresiones de cómo se manifiesta la violencia política contra las mujeres en el ámbito digital y en las redes sociales”, señala en entrevista Silvia Soler Casellas, directora interina del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

Son temas que, si bien no son tan emergentes, son el presente y cotidiano de la violencia política contra las mujeres cuando deciden participar en la vida política.

La antropóloga y feminista explica que con las redes sociales se genera de manera más rápida la violencia política, sucede en tiempo real, con perfiles anónimos que no son fáciles de rastrear y con fiscalías estatales que no se dan abasto para abordar de forma eficaz y veloz este tipo de acciones. Entre las formas de violencia que han cobrado relevancia están los deepfakes , contenidos audiovisuales creados con Inteligencia Artificial que hacen parecer que una persona dice o hace algo que nunca ocurrió, pero que puede tener impacto a largo plazo en la vida de las mujeres. “Un solo gesto de violencia puede permanecer en redes muchísimo tiempo, afectado la reputación y la vida persona y pública de las mujeres”, comenta. La Estrategia para la Prevención y Atención de la Violencia Política contra Mujeres en Razón de Género del INE, para el periodo 2026-2031, reporta que en 2024 la ONU Mujeres documentó que en cinco regiones del mundo, el 82% de las parlamentarias señalaron haber sufrido algún tipo de violencia psicológica, e identificaron los medios sociales como el canal más utilizado para realizar las agresiones. En medio de la discusión de lo que se difunde tanto en medios y la posibilidad de que se regulen las redes sociales, Solar Casellas plantea que son plataformas con un “enorme poder de influencia” que necesitan ser moderadas, pero sin afectar la libertad de expresión.

No solo con llegar garantizamos el avance de los derechos de las mujeres.

«No solo con llegar garantizamos el avance de los derechos de las mujeres» Aunque actualmente México hay una mujer encabezando la Presidencia del país, hay más mujeres en el Congreso de la Unión, en el Poder Legislativo y en más de un tercio de los gobiernos estatales, y existen leyes para garantizar la paridad de género en los cargos públicos, Silvia Soler sostiene que aún hay rezagos en esta materia. “¿Dónde vemos un rezago? En el ámbito de lo municipal. Solamente 30% de los cargos municipales están ocupados por mujeres. Cuando hablamos de interseccionalidad, que es como cuando no solo se es mujer, sino conjuntamente con ser joven, indígena o de la diversidad sexual o una persona que viven con discapacidad, todavía enfrentan mayores rezagos”, dice. En México se han realizado diversas reformas a la Constitución y a leyes secundarias para garantizar la paridad de género y asegurar que las mujeres ocupen cargos públicos. Desde 2002 se inició esta carrera, ya que por primera vez se estableció el carácter de obligatoriedad para que todos los partidos políticos entregaran 30% de las candidaturas al Congreso de la Unión a mujeres. Para 2019 el avance fue mayor al ordenarse que la mitad de las candidaturas a cargos de elección popular en los tres poderes a nivel local y federal fueran ocupadas por mujeres; este principio se le conoció como “Paridad en Todo”. La especialista, quien cuenta con experiencia en teoría feminista y género, recuerda que la paridad de género en las candidaturas es una garantía para que las mujeres ejerzan su liderazgo político, pero enfatiza que no es suficiente, debido que aún se enfrenta simulación dentro de los partidos por el tipo de candidaturas que les dan o en las comisiones que las colocan al ser legisladoras. Silvia Soler señala que no solo con que lleguen mujeres en cargos públicos, se garantiza el avance de los derechos de las mujeres. «Muchas mujeres llegan no necesariamente a empujar la agenda de derechos de las mujeres y eso está bien, pero lo que nos interesa es conformar una masa crítica de mujeres en la política que avancen las agendas de derechos de las mujeres”, comenta.

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